¿Cómo emprender? – Esta es la pregunta

La semana pasada asistí a la presentación de la iniciativa MIDE (Madrid Innovation Driven ecosystem donde Bill Aulet del MIT (Massachusetts Institute of Technology) impartió una inspiradora master class sobre Emprendemiento de base innovadora”. Disfruté con su estilo cercano, cuestionador del status quo (fue crítico con las escuelas de negocios por ejemplo), inteligente y con toques de humor.

No conocía hasta entonces al profesor Aulet, quien dirige el desarrollo de la educación empresarial en el Martin Trust Center for MIT Enterpreneurship y es autor de los libros “La disciplina de emprender” y “Disciplined Entrepreneurship Workbook”. Como tampoco conocía el programa REAP del MIT (Regional Enterpreneurship Acceleration Program): una iniciativa global para ayudar a regiones en su desarrollo económico y social a través del emprendizaje – el MIDE se basa precisamente en esta iniciactiva.

Las regiones que participan crean equipos multi-disciplinarios que durante dos años se comprometen a un aprendizaje: Emprendedores/as, Universidad, Capital de riesgo, Administraciones/Gobierno y Empresas ya consolidadas. No se pretende “copiar” el proceso de otras regiones innovadoras y emprededoras como Silicon Valley sino entender dónde estamos (respecto a los diferentes agentes), identificar nuestras fortalezas y debilidades como región (en este caso de la región de Madrid) y a partir de la foto resultante, trazar una hoja de ruta ad hoc, una estrategia para acelerar el emprendizaje.

¡El emprendizaje se puede enseñar y aprender! es el mensaje en el que Bill Aulet hizo especial énfasis durante toda la ponencia. Y también que el emprendizaje no sólo es externo, es decir, puede haber una disposición/mentalidad, mecanismos y procesos para el emprendizaje dentro de las organizaciones (intraemprendizaje).

Según Aulet, cualquier emprendedor/a debería desarrollar 4 habilidades básicas (“Las 4 Haches fundamentales” como lo llaman en el MIT):

  1. Heart (corazón):

Para ser emprendedor/a se necesita corazón, pasión, emoción. Estar dispuesto/a a ir contra marea en ocasiones. Se trata del ingrediente clave.

  1. Head (Cabeza):

La pasión debe ir de la mano con el conocimiento y con las herramientas necesarias para construir un buen proyecto.

  1. Hands (Manos):

La preparación técnica o capacitación necesaria para llevar a la práctica la idea/trabajo/servicio/producto.

  1. Home (Hogar):

Los emprendedores/as necesitan un entorno, un círculo donde sentirse apoyados/as, seguros/as.

 

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En su discurso también mencionó algunas mentiras o creencias limitantes arraigadas en la sociedad entorno al emprendizaje :

  • Los emprendedores/as son individualistas –> Al contrario, el emprendimiento es más bien un trabajo de equipo.
  • Son personas más inteligentes que la media–> No es la inteligencia lo que les diferencia sino la pasión y voluntad de conseguir lo que se proponen.
  • Se nace emprendedor/a–> No es una cuestión de genética, es algo que se puede aprender y enseñar.
  • Les encanta el riesgo–> No es cierto, los emprendedores/as toman las decisiones tras medir y analizar los posibles riesgos que asumen y las posibles recompensas.
  • Son personas con carisma –> Algunos emprendedores/as sí y otros/as no. El carisma de poco servirá si la idea/servicio/producto no aporta valor al mercado o a la sociedad.
  • Es una cuestión de suerte –> La suerte no llega sola, hay que buscarla y ello requiere mucho trabajo, involucración, compromiso y esfuerzo.
  • Los emprendedores/as no tienen disciplina –> ¡Para nada! “trabajan a destajo”. Cuando se deben asegurar los sueldos todos los meses…el trabajo sale sí o sí.

 

Necesitamos emprendedores y emprendedoras para el desarrollo y evolución de nuestras regiones y en definitiva, de nuestra sociedad. Y por ello, aunque ya hayamos homenajeado al emprendizaje en anteriores ocasiones en estos “Episodios Equilia” (Homenaje a las emprendedoras y emprendedores ), escuchar a Bill Aulet nos ha dado la fuerza e inspiración para seguir reclamando más ayudas y reconocimiento hacia los emprendedores/as, para animar a incluir la asignatura de emprendizaje en la educación desde la más temprana edad y para insistir en la necesidad de construir redes potentes de complicidad y colaboración entre emprendedores/as, administración, academia y empresas consolidadas.

Se trata de nuestro futuro…¿cómo no hacerlo?

Feliz semana

 

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Una nueva oportunidad

Cada Enero me sorprendo con el curioso efecto psicológico que tiene el comenzar un nuevo año. Las cosas apenas han cambiado respecto a unos días antes y sin embargo, todo parece diferente.

Escribir un nuevo número de año, estrenar agenda con meses y fechas relucientes, programas sobre las mejores fotos o sucesos más significativos del año anterior, felicitaciones por todos los lados… Parece que todo esto nos lleva sin querer a tomar distancia y a hacer nuestra recapitulación personal del año que despedimos, a renovar ilusiones, esperanzas y marcarnos buenos propósitos para el nuevo ciclo en el que nos adentramos.

Iba a dedicar este primer post del 2018 al ejercicio típico de estas fechas: la famosa lista de objetivos o compromisos a cumplir los próximos 12 meses. Pero he cambiado de opinión. Más que un post sobre cómo elaborar la lista de buenos propósitos, me gustaría hacer una propuesta consciente a todos/as nosotros/as para el nuevo año.

Puede que a algunos/as os suene infantil, a otros/as cursi o una quimera pero lo digo con total convicción:

¿Qué os parece si damos una oportunidad al Amor en el 2018?

¿Qué os parece si nos damos una oportunidad a nosotros/as mismos/as?

Al igual que Queen y David Bowie dicen en su canción “Under pressure” 

¿Qué sucedería en las organizaciones, en los equipos, en las familias, en la sociedad en definitiva, si canalizásemos en la dirección opuesta toda esa energía que gastamos consciente o inconscientemente en criticar, en mirar y pensar mal, en no escuchar opiniones diferentes a las nuestras, en descalificar, en confrontar, en preocuparnos únicamente por nuestro interés individual, en quejarnos y exigir pero no aportar, en no compartir nuestras posesiones, tiempo o atención, en la mediocridad, en competir, en dar esperando una vuelta, en enfadarnos o crisparnos?

Lo más probable es que a todos/as nos iría mejor y por ende el mundo iría mejor.

Nuestra propuesta, pues, para el 2018 es la de empezar a transitar del amor al poder al poder del amor.

Captura de pantalla 2018-01-08 a las 17.29.47Y para ello proponemos: más sonrisas, más palabras amables, más darnos la mano y echarnos una mano, más abrazos y besos, más miradas compasivas, más reconocimiento a los demás, más empatía, más hacer las cosas con el mismo mimo y ganas que si fueran para ti, más compartir, más diálogo y escucha, más entusiasmo, más pensar en el bien común, más humor, más cuidado y atención los unos a los otros…

¿Te sumas?

Feliz 2018 a todos y todas.

Ni ayer, ni mañana…

Este año los Reyes Magos me han llegado con un mes de antelación ¡Y con un regalazo! Un seminario intensivo de 3 días con Jeff Foster en Lunteren (Holanda) del que disfruté la semana pasada.

Antes del viaje, cuando me preguntaban a qué iba a Holanda no me resultaba sencillo responder a la pregunta, además no había recibido ninguna agenda concreta en la que me pudiera basar. Y es que no podía haberla ya que pasamos 3 días sin ningún objetivo concreto, sin metas que alcanzar. Sencillamente nos dedicamos a apagar el teléfono, a ralentizar el ritmo interior y a fortalecer (no sé si el verbo es fortalecer o alimentar) nuestra capacidad de conectar con uno/a mismo/a y con el momento presente.

Es sencillo escribirlo pero no tanto llevarlo a la práctica. Nuestra mente está constantemente viajando al pasado y al futuro. De hecho, ¿dónde está tu atención en este preciso momento? ¿En el pasado (en lo que sucedió ayer o hace semanas)? ¿en el futuro (todo lo que tengo que hacer/organizar, preocupaciones …)? Si nos hiciésemos esta pregunta en diferentes momentos del día, observaríamos que son pocas las veces en las que estamos realmente presentes. Me refiero a una presencia sin agenda, sin ninguna actitud de espera (“¿a ver qué pasa ahora?”, “¿cuál será la siguiente indicación o tarea?”, “¿Cuándo llegará la hora?”…).

Me fue de gran ayuda y disfruté mucho con la manera que Jeff Foster tiene a la hora de guiar las sesiones de meditación durante el seminario. Aborda la meditación como una actitud de fascinación, de curiosidad (con ojos de Amateur – “el que ama”) ante el momento presente con todas las emociones, pensamientos que lo componen. No se trata de silenciar la mente – esta no descansa nunca, busca sin cesar cosas que hacer, que solucionar – o de reprimir emociones. Se trata de ser consciente de ellos, de permitirlos sin juzgarlos porque también forman parte de nosotros/as, no son el enemigo, y de acogerlos con amor como si fuesen niños/as que tocan a nuestra puerta pidiendo entrar -¿le cerraríamos la puerta a un niño por estar enfadado o muerto de miedo?

Pero ¡ojo!, estar presente no tiene que ver con estar sentado en una silla, o en el suelo con las piernas cruzadas, los ojos cerrados y meditando. Podemos estar presentes en cualquier momento del día, en cualquier actividad que realicemos, y comprobaremos que la experiencia cambia considerablemente y los resultados que obtenemos también. Por ejemplo, poner la atención en la respiración es una maravillosa ancla al momento presente.

Creemos que cultivar la presencia y consciencia a nivel individual es imprescindible para trabajos donde se acompaña a otras personas y/o equipos, como puede ser el nuestro. Porque sólo desde la presencia podemos sostener con amor un espacio de calidad y calidez para otras personas. Un espacio con un ritmo más pausado, de seguridad y ausencia de juicios donde puedan expresarse libremente y conversar de temas de los que no suelen o pueden hablar, donde se genere otro nivel de reflexión y escucha que pueda llevarles a encontrar nuevas soluciones, un espacio de creatividad, de mirarse y relacionarse de otra manera.

¡Vale la pena el “abandonarnos” al momento presente!

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No conocía a Jeff Foster antes de este seminario y he de reconocer que su timidez, cercanía, candidez, humildad y sencillez a la hora de conversar sobre estos temas intangibles, y no siempre sencillos de expresar, me ha cautivado. Además, como buen inglés, hace gala de mucho humor creando momentos muy divertidos.

Feliz semana.

Conciliar: contribuir a la sociedad

En general me fijo en las noticias o publicidades que se proyectan en las pantallas en los medios de transporte: metro, autobús urbano, aeropuertos…y aunque la mayoría de las veces no me enganchen, hay ocasiones, como me sucedió en un autobús urbano de Donostia hace poco, en las que me llevo una sorpresa agradable. Me gustó que en aquel bus se tratara el tema de la conciliación familiar/personal y laboral con datos concretos y se hiciese una comparativa con los países más adelantados en esta materia como es Suecia.

“En Suecia hay un término que se utiliza para el cuidado de niños: VAB. El cuidado de los niños/as es una responsabilidad de todos/as, de la sociedad porque es una inversión en nuestro futuro”- se veía escrito en la pantalla.

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Efectivamente, VAB: vård av barn (cuidado de niños) es un sistema que permite a los/las trabajadores/as Suecos quedarse en casa y cuidar de sus hijos/as entre 8 meses y 12 años si están enfermos/as, necesitan ir al médico, dentista… o incluso si la persona que les cuida habitualmente está enferma. Además, este sistema no sólo es aplicable para las personas con un empleo sino también para aquellas personas que no tienen trabajo y a quienes les resulta difícil buscarlo por tener que atender a sus hijos/as. El VAB se puede extender hasta 4 meses por año, aunque por lo general, durante estos días las personas teletrabajan si su oficio lo permite y reciben cerca del 80% de su sueldo.

Lo que sí eché de menos en la noticia, es que no se relacionase la conciliación con el cuidado de mayores que es un reto tan importante como el cuidado de menores, especialmente en una sociedad tan envejecida como la europea,

Sentada en aquel urbano Donostiarra me acordé de la emisión del programa Salvados“El milagro de la conciliación”– del 2016 donde se explicaba al público la manera de abordar y tratar la Conciliación como una inversión de futuro por parte del Gobierno Sueco, las empresas y la Sociedad Sueca. Esta colaboración a tres bandas es la clave de su éxito.

Nos parece que la Conciliación es un tema de conciencia, de evolucionar del Yo al Nosotros. Necesitamos una mentalidad que aborde la Conciliación como una contribución al Bien Común (no como “problema a resolver por cada persona como pueda” o interés propio), como una aportación para las futuras generaciones, en definitiva como una apuesta de país, tal como lo han hecho en Suecia, donde todos los grupos de interés se hablen y estén involucrados.

Nos alegramos de verdad que últimamente se esté oyendo hablar otra vez de la Conciliación en medios de comunicación y en conferencias (decimos otra vez porque durante la crisis ha sido un tema desaparecido, incluso se han dado pasos hacia atrás). Esto nos da esperanza, pero no nos relajemos ya que el reto es importante. ¡Qué bueno que se utilicen medios de transporte públicos para informar sobre la Conciliación! Utilicemos todas las vías posibles para sensibilizar, para conseguir ese efecto “lluvia fina” que ayude a cambiar mentalidades ya que aún nos queda mucho camino por recorrer en este tema.

Desde Equilia, como prescriptora efr , seguimos con tenacidad queriendo contribuir al necesario cambio cultural entorno a la Conciliación a través de nuestro trabajo con las organizaciones.

Feliz semana

Ágora: el espíritu griego en espacios contemporáneos

Recuerdo muy bien lo que pensé cuando conocí la ciudad inglesa de Oxford: “No me extraña que de aquí salgan grandes ideas”. Las horas que allí pasé fueron como un agradable paseo de estímulos gracias al ambiente de estudio que se respiraba, los diferentes espacios que existían por la ciudad (incluidos los míticos pubs) para reunirse, conversar, intercambiar ideas, conocer a otras personas… las maravillosas bibliotecas y los tan bien cuidados parques y jardines donde abandonarse a caminar, hacer deporte o sencillamente inspirarse observando la naturaleza.

Respeté y admiré aquella ciudad que ofrecía tantas posibilidades y lugares para la cultura y el cultivo de las personas y de las ideas.

La semana pasada tuvimos la oportunidad de participar en algunos de los muchos actos organizados en el marco de la Semana Europea de la Gestión Avanzada organizada por Euskalit (y ya van 23 ediciones, que se dice pronto… ¡Zorionak Euskalit por vuestro excelente trabajo!). Tomé conciencia de la importancia de disponer de “semanas”, espacios, actos de temáticas diversas y de alto nivel a los que cualquier ciudadano/a puede acceder de forma gratuita para escuchar nuevas ideas, experiencias reales que organizaciones comparten generosamente, testimonios de los/las ponentes, brindándonos la posibilidad de preguntar en directo durante las mesas redondas, de conocer a otras personas que si no hubiese sido más difícil conocer y de tejer redes.

Estamos convencidas de que las ciudades que ofrecen espacios abiertos para el encuentro y el intercambio, para conferencias y debates, para el coworking, exposiciones, conciertos, presentaciones de libros, obras de teatro, centros cívicos, bibliotecas, cines, jardines, lugares para el deporte… son más innovadoras, contribuyen al crecimiento personal y profesional de las personas que en ellas conviven y todo ello redunda en la calidad de vida que ofrecen.

(¡Aprovechamos para felicitar a Bilbao por su reciente premio a la Mejor ciudad Europea 2018!).

Llevando este pensamiento al mundo de las organizaciones, nos parece crucial que se inviertan recursos para programas serios de formación, que se invite a las personas a “salir” al exterior y a participar en foros, conferencias, ferias y que se abran espacios y tiempos para conversar e inter-cambiar ideas en los lugares de trabajo. Aquello de encontrar un trabajo para toda la vida y dejar de estudiar o formarse es cosa del pasado. Todo cambia y evoluciona a pasos tan vertiginosos que en un abrir y cerrar de ojos nos quedamos obsoletos/as.

¡Recuperemos del pasado el espíritu del “Ágora” griego!

De este modo se fomentan dinámicas de participación, escucha, diálogo, desarrollo, estímulo y creatividad que contribuye, sin duda, a una cultura de la innovación y de la calidad en el trabajo y en las relaciones.

Feliz semana.

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¿Casas imposibles?

Os pido que cojáis un papel y un bolígrafo, por favor.

 Y que dibujéis una casa.

 ¿Listo?

 Muy bien, entonces os pido que dibujéis una segunda casa diferente de la primera.

 Fácil ¿verdad?

 Vamos pues a por una tercera casa diferente a las dos anteriores.

 Y ahora os pido que dibujéis una cuarta casa también diferente.

 ¡Vamos ahora a por esa quinta!

 Ayyyyy….

Y así hasta llegar al límite de nuestra imaginación. Si hay límite…

Solemos utilizar este ejercicio de creatividad en procesos de participación y reflexión colectiva con grupos de personas (de edad adulta) en diferentes organizaciones. Y normalmente a partir de la cuarta casa, los resoplos empiezan a escucharse.

Sin embargo, la semana pasada tuve la suerte de poner en práctica este mismo ejercicio con niños/as de entre 7 y 8 años en el marco de un proceso de participación ciudadana que estamos facilitando. Se trata del Consejo de la Infancia del Ayto. de un municipio vizcaíno que pertenece a la Red de Ciudades de la Infancia de Euskadi 

¡No sólo no escuché ningún resoplo sino que lo que se oía eran gritos o expresiones de emoción ante el reto de una nueva casa diferente!

 ¡26 casas diferentes fue el record conseguido por una niña! Y porque teníamos que terminar el juego – podían haber continuado sin problema -… casa corazón, casa berenjena, casa espacial, casa salchicha, casa ascensor, casa helicóptero etc.

Qué gran libertad mental y capacidad de visualizar la de los niños/as. ¡Todo es posible para ellos/as! Se divierten y se emocionan en el proceso creativo, no entran a criticar o descartar las casas de sus compañeros/as, se atreven a probar, pierden la noción del tiempo, quieren lograrlo…y se crecen ante los retos.

¿En qué momento de nuestro desarrollo personal empezamos a negarnos esa libertad y a poner el foco en los obstáculos, en los límites, en descartar lo diferente? (tratamos este tema en el post La belleza del espacio entre los obstáculos)

Afortunadamente hay adultos que mantienen la conexión con su niño/a y se permiten soñar, imaginar, visualizar cosas que otros adultos en general no ven, que se atreven a tomar riesgos y que no se dejan desmoralizar por las críticas de los demás.

Gracias a personas así, este mes de Octubre hemos podido celebrar los 20 años del Museo Guggenheim de Bilbao. Esta “locura” que por el peso de sus detractores casi no llegó a ver la luz, hoy es un caso de éxito estudiado en todo el mundo por ser el catalizador clave en la transformación de la ciudad de Bilbao.

¡Después de visto todo el mundo listo!…

Queremos hacer hoy un homenaje a la visión, imaginación, coraje, tesón, determinación e ilusión por mejorar el bien común de aquellas personas e instituciones que no desistieron, que fueron a contracorriente logrando llevar a cabo un proyecto que hoy es el símbolo de la ciudad con el que mundialmente se identifica a Bilbao. ZORIONAK!

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(Os recomendamos el documental “ de Santimamiñe al Guggeheim

Feliz semana.

¿Y tú qué historias te cuentas?

Imaginaros una playa de Hawaii, dos niños jugando en la orilla, llega una enorme ola y los sumerge con fuerza. Los dos consiguen subir a la superficie y alcanzar nuevamente la orilla como pueden. Uno de ellos rompe en llanto y comienza a llamar desesperadamente a su madre, el otro mira nuevamente hacia las olas y empieza a reír a carcajadas (Ejemplo extraído del libro “Poder sin límites” de Anthony Robbins)

¿Cuál es la diferencia entre estos dos niños?

Se supone que ambos han vivido la misma experiencia y han tenido que utilizar los mismos recursos físicos para enfrentarla… ¿entonces?… ¿por qué reaccionan de manera tan diferente?

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En general, cuando nos referimos a la comunicación solemos pensar en la comunicación inter-personal, es decir, en la comunicación “hacia afuera”. Dedicamos tiempo y esfuerzo a las competencias conversacionales o técnicas de comunicación interpersonal para aprender a diseñar conversaciones efectivas, a construir mensajes claros, a escuchar, para mejorar la eficacia del trabajo colectivo, en definitiva, competencias para desarrollar relaciones satisfactorias y obtener buenos resultados.

Pero hay otro tipo de comunicación a la que no siempre dedicamos la misma atención y sin embargo también es de gran importancia a la hora de conseguir las relaciones y resultados deseados.. Se trata de la comunicación que mantenemos con nosotros/as mismos/as, esas historias que nos contamos en nuestro foro interno.

Lo que nos diferencia unos de otros es la manera en la que “leemos” y damos sentido a nuestras experiencias y cómo decidimos comunicarnos, relacionarnos con nosotros/as mismos/as. La diferencia entre los dos niños de la playa de Hawaii está en que cada uno de ellos se hizo una representación propia, en este caso radicalmente distinta, de lo sucedido.

Todo evento es neutro, somos nosotros/as quienes le damos un sentido u otro.

Por ello, a la hora de trabajar esa comunicación “interior” resulta clave indagar en nuestro sistema de creencias.

Por ejemplo, lo que consideramos posible e imposible, determina en gran medida lo que somos capaces o incapaces de hacer:

“Tanto si nos creemos capaces o incapaces de hacer algo, en ambos casos tenemos razón”.

Cuando creemos que no somos capaces de hacer algo, enviamos a nuestro sistema nervioso mensajes constantes que limitan o suprimen nuestra capacidad de alcanzar el resultado. Y lo mismo sucede si creemos lo contrario pero a la inversa.

¿Te has parado a pensar alguna vez el tipo de conversaciones que mantienes contigo mismo/a?

¿Cuál suele ser tu tendencia a la hora de sacar una lectura de los acontecimientos?

¿Te cuentas historias que te potencian o que te limitan?

La PNL (Programación Neurolingüística) estudia la manera en la que los individuos se comunican con ellos mismos y busca identificar y usar modelos de pensamiento que influyan sobre el comportamiento de una persona como una manera de mejorar la calidad y la efectividad de la vida.

Feliz semana.

 

Como niñas con zapatos nuevos en París

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“Como un par de zapatos nuevos que a unos producen deleite por su novedad y belleza mientras que a otros aprietan y provocan sólo sufrimiento y ganas de volver al viejo y roto par al que estaban habituados, así fue el país nuevo para los miembros de la familia Karnowsky”.

Precioso símil el que utiliza el escritor Israel Yehoshua Singer en su novela “La familia Karnowsky” (publicada en 1943) para narrar la llegada e integración de tres generaciones de una familia judía, los Karnowsky, en su nueva ciudad, Nueva York. Ilustra con belleza lo que son los procesos de cambio.

Si bien en el caso de la familia Karnowsky la razón del cambio era vital- escapar de la Alemania Nazi para salvar sus vidas-, ello no quitó que algunos de sus miembros, curiosamente los más jóvenes, mostrasen gran resistencia y en consecuencia experimentasen dificultad para adaptarse al nuevo país.

Hay momentos en los que, aun comprendiendo intelectualmente la necesidad de un cambio, incluso deseándolo, nuestros miedos, conscientes o inconscientes, nuestras creencias limitantes, nuestro confort, nuestra necesidad de control, nuestros intereses ocultos… hacen que nos resistamos a él. El resultado de esta postura de cerrazón, negación y oposición, no es más que frustración, irritación, insatisfacción y en definitiva, una dificultad añadida.

Sin embargo, cuando nos mostramos abiertos/as y flexibles ante lo nuevo, dispuestos/as a “surfear” en la incertidumbre, preparados/as para tomarnos con deportividad y humor situaciones incómodas… el resultado es radicalmente diferente. Nos vamos empoderando según vamos superando nuevos retos, crecemos a nivel profesional y personal, ¡disfrutamos de nuestros zapatos nuevos y de aprender a caminar con ellos!

Por supuesto que la teoría es fácil de entender y que probablemente todos/as estemos de acuerdo con ella. ¡Ojo! Nadie dijo que fuera fácil llevarla a la práctica. Y es lógico porque para ello se requiere mucho esfuerzo, energía, cuestionamiento sincero, perseverancia, capacidad de resiliencia, convicción, generosidad, compromiso y responsabilidad.

El viernes pasado pudimos comprobar con uno de los equipos al que estamos acompañando en Paris los resultados de una toma de decisión consciente y valiente a nivel individual y de equipo del “¡vamos allá!”. A pesar de todos los miedos y dudas que mostraron al comienzo, adoptaron una actitud de apertura ante un proceso de cambio y ¡Los frutos que están recogiendo tanto a nivel de equipo como a nivel individual, están siendo extraordinarios!

¡Sí se puede! Compartiendo la emoción del equipo nos dijimos: ¡qué privilegio de trabajo tenemos!

Feliz semana

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Imagínate que tienes 5 millones de euros en tu cuenta del banco…

¿Qué harías?

¿Cambiarías algo en tu vida?

En ocasiones utilizo esta pregunta en sesiones de coaching cuando veo que a la persona con la que estoy trabajando le cuesta visualizar o declarar lo que realmente le gustaría hacer, cambiar, conseguir… por el gran peso que supone para ella el aspecto financiero (el miedo a perder dinero, a no poder cubrir las necesidades básicas, a no poder conservar el mismo tren de vida…).

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Podríamos perfectamente construir otras variantes de esta pregunta:

“Imagina que todas las responsabilidades de cuidado de tu familia con las que cargas en la actualidad están totalmente cubiertas, ¿Qué harías?”

 “Si tuvieras buena salud, ¿qué harías?”

 Y así con cualquier aspecto que nos suponga una carga o límite.

De repente, al sentirnos liberados/as de cualquiera de los pesos que nos agobian o nos limitan en la actualidad, quitamos poder a esos saboteadores internos que tenemos, de cualquier índole – económico, conciliación entre la vida personal/familiar y laboral, compromisos adquiridos por obligación, salud, edad, falta de conocimientos, miedo al paro…-, y nos resulta más fácil conectar con lo que realmente nos gustaría hacer o conseguir, con nuestros anhelos más íntimos y/u ocultos. En definitiva, nos damos permiso para soñar, para imaginar nuevas posibilidades, para visualizarnos en otras vidas.

Y aunque no lo podamos realizar al 100%, puede ser una fuente de inspiración, un impulso necesario para empezar a dar pasos en una dirección que nos acerque a lo visualizado o esté relacionado con ello.

En este comienzo de curso, donde es frecuente fijarnos nuevos objetivos, propósitos, o hábitos de vida, hacernos esta pregunta puede ayudarnos a fijar prioridades, a tomar conciencia de si realmente queremos hacer lo que estamos haciendo (“Como siempre lo he hecho”, “como es lo más fácil”, “como sé que funciona”, “como no me puedo permitir otra cosa”, “como ya no tengo edad”, “como esperan eso de mí”…), a incluir alguna actividad que haga más divertidos o felices nuestros días y/o a montar un plan, a corto, medio o largo plazo, eso da igual, con las etapas necesarias para conseguir lo deseado (ya sea formarse, ahorrar dinero, tener algunas conversaciones pendientes, aprender idiomas, apuntarse a un gimnasio, cambiar hábitos de comida…).

Parece una pregunta sencilla…y lo bonito de lo sencillo es precisamente la profundidad que nos regala.

Y para despedirnos, os dejamos con este poema de Marianne Wiliamson que Nelson Mandela utilizó en su discurso inaugural en 1994

“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos.

Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad la que nos atemoriza. Nos preguntamos: “¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso?”

En realidad, ¿quién eres para no serlo?.

Tú eres el hijo del universo.

Infravalorándote no ayudas al mundo. No hay nada grandioso en empequeñecerse para que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor.

Esta grandeza de espíritu no se encuentra sólo en algunos de nosotros; está en todos. Y al permitir que brille nuestra propia luz, de forma tácita estamos dando a los demás permiso para hacer lo mismo.

Al liberarnos de nuestro propio miedo, automáticamente nuestra presencia libera a otros.”

 Marianne Williamson

Feliz semana

La Rentrée

¡De vuelta ya!

Benditas y necesarias vacaciones…

Tiempo de disfrutar en familia, de momentos cómplices de amistad, de descubrimientos fantásticos y a veces azarosos de nuevos lugares y también de feliz regreso a esos otros “de siempre” como cada verano.

Me siento contenta, descansada (qué sano resulta darnos permiso para “desenchufar” la mente del trabajo, aunque sean unos pocos días) pero sobre todo saboreando esa magnífica distancia o perspectiva que da el parar.

Esas gafas diferentes con las que observamos nuestra realidad, hasta las actividades más triviales del día a día, de otra manera:

En vacaciones se me cambia hasta el paso -me decía un amigo el otro día. Qué bonita imagen, pensé.

Esas gafas que tienen el don de hacernos ver de repente lo realmente importante, lo esencial, lo que añade significado a nuestras vidas frente a todo aquello que realizamos innecesariamente.

Pero ¿cuánto tiempo nos dura esa mirada más serena, más consciente diría yo?

Porque cuando volvemos a la rutina, pareciera que poco a poco nos fuera engullendo un engranaje gigante, una dinámica acelerada e intensa impuesta por nuestra sociedad, que tiene como resultado el empañamiento progresivo de la lúcida perspectiva conquistada durante las vacaciones.

La frase del poeta del sur de Francia, René Char, con la que me encontré precisamente en el sur de Francia durante estas vacaciones, lo ilustra con la belleza que aporta la poesía:

Lessentiel est sans cesse menacé par linsignifiant” (« À une sérénité Crispée » -1951).

(« Lo esencial está incesantemente amenazado por lo insignificante» “A una serenidad crispada”-1951).

Así que el reto que planteo para esta vuelta al cole, es preservar la serenidad con la que volvemos de vacaciones de la crispación, de lo insignificante. Es decir, procurar mantenernos centrados/as en lo esencial.

¿Te apuntas?

Feliz vuelta de vacaciones a todos/as.

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