Oda a la amabilidad

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” (Viktor Frankl)

Estas vacaciones de Semana Santa he estado en París, ciudad a la que voy a menudo a visitar a muy buenos amigos/as y también por trabajo. En esta ocasión he sentido un ambiente diferente en la ciudad, especialmente en el metro…un ambiente cargado, de tensión y de cierto miedo. No es de extrañar, podríamos pensar, después de los atentados del pasado Noviembre y de los atentados de Bruselas que coincidieron esa misma semana.

En uno de los trayectos que realicé en metro, interrumpieron el tráfico por haber encontrado un bulto sospechoso en una de las estaciones y nos anunciaron que, mientras la policía se ocupaba de ello, debíamos bajarnos en la siguiente estación. Después de un largo rato parados en medio de las vías y cuando se empezaba a palpar cierta tensión, la mujer sentada a mi lado empezó a informarnos amablemente, con una sonrisa, sobre las noticias que a través de una aplicación de su teléfono móvil iba consiguiendo. Poco a poco las personas de nuestro alrededor entablamos una conversación que nos hizo sonreír, reír incluso en ocasiones…a tal punto que al bajarnos del metro nos fuimos saludando unos a otros.

He pensado mucho estos días sobre el poder cohesionador que tuvo la amabilidad de aquella mujer y he querido escribir esta pequeña oda. Una reivindicación a ejercer la amabilidad consciente como filosofía de vida. La amabilidad, al igual que la confianza, es una decisión, una actitud en la vida.

Aprender a ser amable no esconde secretos mágicos ni complicados. Requiere simplemente prestar una mayor atención a las cosas que hacemos y decimos en el trato con los demás. Se trata de un ejercicio consciente diario.

Las circunstancias no se pueden cambiar pero sí la actitud con la que nos enfrentamos a ellas. Siempre tenemos la libertad de decidir nuestra actitud (aunque a veces nos resulte difícil verlo).

La amabilidad consciente nos hace más fuertes y más libres frente a nuestras circunstancias. Algo se transforma en nosotros/as cuando la ejercemos. Nos ayuda a sentir satisfacción y certeza de que vamos por un buen camino, de que contribuimos a hacer cosas positivas para la sociedad, que buena falta le hace en estos momentos.

“Everyone you meet is fighting a battle you know nothing about. Be kind. Always” (Toda persona está luchando una batalla de la que no sabes nada. Sé amable, siempre)

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¿Conoces el poder de la amabilidad? Practícalo y verás.

Feliz fin de semana.

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¿Hacemos demasiadas fotos?

Desde que vi esta foto, he recordado bastantes veces la entrañable cara y actitud de la viejecita a lo largo de estas semanas.

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Y como sucede cada vez que ponemos nuestra atención en algo, me he cruzado en el camino con situaciones, conversaciones y artículos relacionados de alguna manera con esta foto …¡la famosa sincronicidad ! (ya se sabe… si tenemos el brazo escayolado sólo vemos personas con escayola en la calle y así un largo etc.)

Por ejemplo, el domingo pasado (18 de Octubre) leyendo el suplemento dominical Ideas de EL PAIS, titulado “La tiranía de la imagen”, encontré varios artículos relacionados de los que, a continuación, presento algunas frases/ideas:

La psicóloga Linda Henkel de la Universidad de Fairfield en Connecticut presentaba los resultados de una investigación que hizo con estudiantes a los que dividió en dos grupos. A uno de ellos le pidió que fotografiaran ciertas obras de un museo de artes plásticas, y al otro que se limitaran a observar. El resultado fue que los estudiantes que habían fotografiado recordaban menos obras y menos detalles de cada obra que los que se habían limitado a observar.

“El mero hecho de tomar una foto de un cuadro parece, por tanto, una buena receta para olvidarse de él (…).Curiosamente, este efecto negativo de la fotografía se revierte si, en vez del cuadro entero, lo que se pide fotografiar es algún detalle de él. Esto ya no puede resolverse con el piloto automático – requiere fijarse en la obra y tomar la decisión consciente de cuál de sus partes merece la pena – y el sujeto recuerda el objeto igual de bien que si sólo lo hubiera observado. No hay, pues, ningún efecto maligno de la cámara sobre el cerebro de quien la usa: es sustituir el cerebro por la máquina, delegar en ella el registro de las experiencias, lo que estropea las cosas (…)”.

“(…) La atención es una sustancia  demasiado valiosa para desperdigarla de esa forma sin ganar nada a cambio (…)”.

“Más fotos. Menos contemplar y más contemplarse. Menos sentir. Menos recrear. Es el signo de los tiempos”.

“Las tecnologías de la imagen han alumbrado una revolución en nuestro modo de mirar y de ser vistos por los demás”.

Pues bien, en nuestras intervenciones de las últimas semanas acompañando a equipos en sesiones de trabajo, la viejecita de la foto también apareció cuando hacíamos hincapié en la importancia de centrar nuestra atención, de hacernos presentes conscientemente para prepararnos para la tarea individual o en equipo.

La importancia de hacer un alto al final del trabajo colectivo para mirarnos y darnos feedback (una de las mayores fuentes de aprendizaje), de escucharnos realmente, de tomar conciencia de cuáles son nuestras acciones que debilitan o fortalecen al resto de los miembros del equipo, es decir, cómo contribuimos al ambiente y a los resultados del equipo.

Usamos a menudo esta frase de Otto Scharmer  (Teoría de la U, “Leading from the emerging future. From Ego-System To Eco-System Economies”) porque nos parece que recoge muy bien la idea que queremos trasladar en nuestras intervenciones:

 “La esencia de nuestra mirada está ligada a nuestra capacidad de atención: no podemos transformar el comportamiento de un sistema a menos que transformemos la calidad de la atención de las personas que interactúan en el sistema, ambas, individual y colectiva.

La calidad de los resultados producidos por cualquier sistema depende del nivel  de conciencia desde el cual las personas del sistema operan”.

Ya lo dicen las abuelas… “¡Pon un poco más de atención!”

¡Feliz fin de semana!

Looking back on ICOT 2015 …

Ciencia, arte, empresa, deporte…y sobre todo EDUCACIÓN – siempre educación – como germen de sociedad. Esta semana Bilbao ha acogido la XVII Edición del ICOT (International Conference on Thinking), el congreso mundial más importante de pensamiento interdisciplinar.

www.icot2015.com

Por primera vez el ICOT aterrizaba en un país de habla no inglesa desde 1978, año de su inicio ¿Y dónde fue a parar? ¡Al mismo Bilbao! Así que teniendo esta gran oportunidad en casa…¿cómo dejarla pasar?

El primer reto fue escoger entre las 282 intervenciones del programa para llenar 4 días y medio… Como niña en una tienda de chuches y un presupuesto muy limitado frente a una oferta demasiado abundante…¡casi todo nos apetecía!

Nos fiamos de nuestra intuición y metimos estos 23 ponentes (“caramelos” 😉 en la bolsita:

David Perkins, Joseph Renzulli, Arthur Costa, Ron Ritchhart, Angela Salomon, Rose M. Hipkins, Guy Claxton, Rafi Feuerstein, Bill Martin, Mar Romera, Helen Thyrvin, Ewan McIntosh, Jeff Clanon, Richard Gerver, Brendan Spillane, Carmen Bieger, Peter Facione, Iñigo Marquina, Edward de Bono, David Johnson, Mauree Breeze, Carol Carter y Montserrat del Pozo.

(Vínculo a todos los ponentes aquí: http://www.icot2015.com/en/speakers.html)

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Os recomendamos vivamente que echéis un vistazo a sus trabajos y aportaciones.

Ha sido un lujazo escucharles de viva voz, reflexionar y dialogar durante toda una semana sobre el potencial de la mente, el tipo de pensadores/as que somos, las rutinas de pensamiento, el talento creativo, nuestros modelos mentales y creencias, el pensamiento lateral, el pensamiento crítico y el aprendizaje crítico, las organizaciones como sistemas, el pensamiento sistémico, la educación emocional, la mente del cuerpo, el coaching, la metacognición, la comunicación fallida, la comunicación que impacta, los diferentes tipos de liderazgo, las comunidades de aprendizaje, la resolución de conflictos, la educación como grito de libertad…

“Ya pero…¿realmente se aprende algo en ese congreso?” –me preguntó una persona que no estaba participando en él.

No puedo medir exactamente cuánto ha aprendido en cada ponencia (obviamente algunas me han parecido mejores o mucho mejores que otras) pero sí siento dentro de mí, y por lo tanto afirmo, que me llevo algo de cada una de ellas, recursos para mi mochila. El ICOT me ha permitido ampliar mi mirada, hacer nuevas conexiones de ideas, escuchar nuevas perspectivas, auto-cuestionarme, llevarme preguntas que me siguen visitando, conocer e interactuar con nuevas personas de otras culturas (¡más de 2000!), disfrutar hablando otros idiomas…me he emocionado, me he divertido y ha habido momentos de sueño.

¿Cómo mido todo eso?

Depende de cómo lo interpretemos y lo utilicemos, hace de este congreso algo útil. Depende de nuestra intención, depende de cómo relatemos lo vivido (storytelling)…está en la mano de cada uno/a.

Y hablando de pensamiento, intención y utilidad, os dejamos esta frase de Gandhi que recordó uno de los ponentes de esta semana:

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.”

¿Nos vemos en el siguiente ICOT en Miami (EEUU)? (2017)

Feliz fin de semana.

Lo que marca la diferencia

¿Qué es lo que hace que valores una formación como buena, muy buena o incluso excelente?

Cada uno/a tenemos nuestros criterios de evaluación propios.

En mi caso, la claridad en los conceptos presentados es importante, ver la utilidad o practicidad de esa teoría en mi trabajo es muy importante, pero lo que realmente marca la diferencia, lo que para mí eleva una formación a la categoría de excelente, es que me lleve a integrar realmente los conceptos… sentirlos, tener la sensación de agarrarlos, ese “click” en mi interior al comprobar que todo cobra sentido…y si además disfruto…

Pues bien, puedo decir entonces, que hace un par de semanas tuve la fortuna de participar en una formación Excelente:

“Programa avanzado en constelaciones sistémicas en organizaciones” con el experto italiano Georg Senoner y organizado por Emana en Bilbao.

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Georg Senoner

Georg Senoner marcó la diferencia:

Fue claro en los conceptos y modelos presentados, mostró con sencillez la aplicabilidad de las constelaciones sistémicas en el trabajo de consultoría y coaching en las empresas, pero sobre todo, observarle trabajar en directo con clientes reales fue clave para mí.

Clave ya que cobró sentido en mi interior una de las leyes sistémicas planteadas por Humberto Maturana que hasta entonces, me doy cuenta ahora, sólo entendía intelectualmente:

“Cada vez que en un conjunto de elementos comienzan a conservarse ciertas relaciones, se abre espacio para que todo cambie en torno a las relaciones que se conservan”

Georg, con su actitud y forma de facilitar la constelación, es fiel a esta ley sistémica. Él actúa como punto de referencia, punto firme, necesario para crear las condiciones de manera que el resto pueda cambiar:

  • Su serenidad ante la incertidumbre del resultado de la constelación.
  • Su calma ante el “no saber” por dónde tirar en un momento dado o con casos complejos.
  • Respeta y recuerda constantemente el marco del sistema: siempre hace referencia a la pregunta que el cliente quiere trabajar ya que según se avanza en el trabajo de constelación pueden abrirse otros “frentes” en donde es fácil entrar.
  • Es fiel a la estructura que elige para la constelación y la mantiene, a no ser que sienta que no está siendo útil para el tema planteado por el cliente.
  • Su paciencia ante las dudas o dispersión de ideas del cliente.
  • Transmite confianza al cliente, confianza en la capacidad de éste para manejar/vivir su mundo. En definitiva, un respeto total del cliente.

“La persona que facilita la constelación debe ser ese elemento que se conserva para que todo pueda cambiar en torno”.

Grazie mille Georg per questo dono!

Elogio de la pausa

Pausa: breve interrupción del movimiento, acción o ejercicio (Real Academia Española).

Después de la pausa de Semana Santa, volvemos a retomar el pulso y el ritmo de nuestra actividad laboral. Y aunque haya sido un corto alto en el camino, una vez más me sigo sorprendiendo de los efectos beneficiosos que experimento cuando paro.

Al parar bajamos el ritmo, desciende el grado de tensión, nos relajamos (pareciera incluso que respiramos más profundamente) y todo ello nos ayuda a tomar perspectiva. Observamos, sentimos y leemos nuestro universo (rutina, trabajo etc.) con otros ojos …en definitiva, tomamos conciencia.

Las pausas son clave en el trabajo si queremos aumentar el grado de creatividad, de inspiración, de efectividad, de productividad…

Si los beneficios son tan claros, ¿por qué nos cuesta tanto llevar la teoría a la práctica una vez metidos en esa rueda del día a día? En esa dinámica en la que ponemos el piloto automático y ¡a echar millas!

Puede que algunas de nuestras creencias colectivas respecto al tiempo dedicado al trabajo tengan algo que ver en ello… precisamente, durante estas vacaciones leí un artículo al respecto en el diario francés Le Monde: L’importance d’être pressé (“La importancia de tener prisa”) basado en estudios realizados por varias Universidades y consultoras.

A continuación traduzco algunas de las conclusiones presentadas en dicho artículo:

« ¿Por qué las personas sienten que siempre tienen prisa, o que no llegan a todo?» se interrogaba en Diciembre el diario semanal The Economist. ¿Y por qué este sentimiento es particularmente exacerbado, paradójicamente, en las personas con altos ingresos? […] actualmente está bastante bien visto el decir que se trabajan hasta 60 horas semanales, como si fuese una prueba de importancia, de éxito social […] “el tiempo de trabajo de los directores/as es muy a menudo considerado como una fuente ilimitada” analizan Frankki Bevins y Aaron de Smet, 2 consultores de McKinsey […]. En consecuencia, aproximadamente la mitad de los directores/as estiman insatisfactoria la manera en la que utilizan su tiempo, según una encuesta realizada por esta consultora con 1500 directores/as de diferentes países del mundo […]

Dos investigadores en economía, Daniel Hamermesh, profesor de la Universidad de Texas y Jungmin Lee, profesor de Sogang University de Seúl en su publicación “las causas del estrés temporal: ¿una falta de tiempo real o una queja crónica de jóvenes directores/as?” concluyen que, efectivamente, cuanto mayor es el sueldo de la persona, mayor es su tendencia a quejarse de su falta de tiempo de manera desproporcionada.

En este sentido, nos gusta y compartimos el lugar e importancia que Arawana Hayashi concede al concepto japonés Ma (esta palabra puede ser traducida como pausa, descanso, tiempo, temporal, intervalo, espacio, espaciado, vacío, lugar, brecha etc. en japonés) en el desarrollo del liderazgo desde la presencia, desde la conciencia.                            .

Y con esta canción de Mª Dolores Pradera titulada “El parado” os deseamos un feliz fin de semana (que cada uno/a interprete como más le guste el significado de la letra).

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NOTA: dedico este post a Joël y Olivier por haber hecho posible, una vez más, que mi pausa de Semana Santa haya sido tan fecunda y divertida. Merci les gars!

El mundo nos manda basura y nosotros le devolvemos música.

Como es costumbre en la familia, durante las recientes fiestas de Navidad asistimos a varios eventos culturales con los pequeños de la casa y este año el Concierto Solidario de Navidad del Palacio Euskalduna de Bilbao, organizado por Ecoembes, me marcó especialmente.

Fue un concierto ofrecido por la Orquesta de Instrumentos Reciclados dirigida por Favio Chávez y formada por jóvenes que viven en Cateura, un barrio marginal construido sobre el mayor vertedero de Asunción, Paraguay..

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La historia de esta extraordinaria orquesta nace hace 10 años cuando Favio Chávez, músico Paraguayo, decide enseñar música a los niños y niñas de la zona y ante la falta de recursos, deciden construir, con grandes dosis de ingenio, instrumentos a base de los materiales de la basura. “El mundo nos manda basura y nosotros le devolvemos la música” es su lema y gracias a él han recorrido medio mundo dando a conocer su música.

Vimos guitarras fabricadas con latas, chelos creados a partir de bidones, flautas hechas de cañerías, monedas oxidadas y trozos de tenedores…pero más allá de lo curioso que podían resultar los “instrumentos”, lo más impresionante para mí fue la entrega y talento de aquellos pequeños músicos y su director para hacerlos sonar como una verdadera orquesta.

La colaboración de la comprometida directora Inma Shara y del coro de niños y niñas del conservatorio de Bilbao, las reflexiones y mensajes que Favio Chávez compartió con el público, la espontaneidad de los niños/as … hicieron que viviésemos momentos muy emotivos y que, al menos en mi caso, lleve varios días dando vueltas a los mensajes y los ingredientes de la historia de superación de esta atípica orquesta para compartirlos con los equipos/organizaciones con los que colaboramos:

Igualdad de oportunidades: “Todas las personas somos iguales aunque a algunas nos haya tocado nacer y vivir en sociedades más o menos ricas y/o privilegiadas” (Favio Chávez)

Cuidar el medio ambiente: “Todas las personas somos iguales y nuestra casa es el mundo. Cuidemos, pues, nuestra casa” (Favio Chávez)

Creérnoslo y auto superación: visualizar el futuro que deseamos, creer y sentir que tenemos derecho a él y que podemos alcanzarlo con compromiso individual y colectivo, trabajo en equipo, constancia, ingenio, humor e ilusión.

El poder del Arte y de los detalles: una serenata, una sinfonía, una sonrisa, un abrazo, un aplauso sentido, un “Bravo”… puede acariciar nuestras almas, puede darnos fuerza para seguir en momentos de flaqueza comprobando que tanto esfuerzo merece la pena, puede darnos esperanza en la vida a pesar de la adversidad, puede unirnos, puede conectarnos con nuestra esencia, con la belleza y con algo más grande que todos nosotros. “Mi vida sin la música, estaría vacía” (una niña de la orquesta de Cateura).

Y con este ejemplo de la Orquesta de Cateura os deseamos un muy Feliz año 2015.

https://www.youtube.com/watch?v=fXynrsrTKbI

Nuestra cesta de Navidad

Andábamos pensando en la postal de Navidad de este año para nuestros clientes y en algún regalo para los miembros del equipo EQUILIA, cuando leímos el artículo “Tiempo para vivir” (EL PAIS 14.12.14 “España ¿es buena para vivir, mala para trabajar?) de Sara Berbel Sánchez, doctora en Psicología Social y experta en políticas de Igualdad. En él, la autora hacía referencia a un anuncio navideño donde niños y niñas coinciden en pedir a sus padres tiempo para jugar, para contar cuentos etc. en vez de juguetes.

Que anuncios como éste nos llamen al orden es incómodo, nos toca una fibra muy sensible…

“Resulta cuando menos curioso que todos seamos conscientes de que disponer de tiempo personal y familiar es una de las necesidades básicas en nuestra vida y, sin embargo, se hayan tomado tan pocas decisiones efectivas para mejorar esa situación” escribía Sara Berbel Sánchez.

Son muchos los factores y los actores de los que depende una mejora sustancial y desde EQUILIA queremos aportar lo que está en nuestras manos. Así que este año, en nuestra cesta de Navidad, pondremos un poquito de planes de conciliación, unos frasquitos de sesiones de coaching para tomar conciencia de nuestras creencias respecto a los horarios de trabajo, a la productividad, al estilo de liderazgo, a la gestión del tiempo laboral y personal…, algunos gramos de debate y sensibilización, una buena botella de vino y un buen pedazo de jamón, para que entre todos/as, con buen ánimo y sobre todo mucho humor, vayamos transformando la sociedad en la que vivimos.

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Y a título personal… durante estas fiestas nos dedicaremos conscientemente a disfrutar de nuestro tiempo personal y familiar.

No hay varita mágica, pero dejemos que la Navidad haga un poco de su magia…

¡Buen fin de semana y Felices Fiestas!

El juego como fuerza de transformación

 “Puedes descubrir más sobre una persona en una hora de juego que en un año de conversación” Platón.

Vuelvo de unas maravillosas semanas de vacaciones, relajada, inspirada, con las pilas muy cargadas y con un espíritu juguetón.

Este año he dividido mis vacaciones en dos bloques con personas diferentes. Dos viajes radicalmente opuestos pero con un ingrediente muy importante en común: ¡no hemos parado de jugar!

Sí, sí, JUGAR. No recordaba unas vacaciones con tanto juego desde que era niña. Y qué gustazo ha sido revivir todas esas sensaciones que me hacen sentir alegre, viva y empoderada.

Por eso, en esta vuelta al trabajo me siento como cuando, después de un largo verano repleto de juegos y nuevas experiencias, volvía a la escuela deseosa de compartirlas con mis amigas y amigos.

Un anuncio de las galletas LUNourrir notre âme d’enfant (“Alimentar nuestra alma de niño/a” )  – y una conversación de piscina, todavía con la risa floja, después de un partido de water polo improvisado con lo que teníamos a mano, me hicieron tomar conciencia de la cantidad de juegos que estábamos inventando, de ese  “alma de niñas/os” que nos había invadido y  del ambiente que gracias a todo ello habíamos creado en los dos viajes de estas vacaciones.

El juego como fuerza de transformación.

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Stuart Brown  fundador del National Institute for Play , autor del libro Play: How It Shapes the Brain, Opens the Imagination, and Invigorates the Soul y pionero en la investigación sobre el juego, asegura que el humor, los juegos, el alboroto, el coqueteo y la fantasía implican mucho más que diversión. Jugar mucho en la infancia hace adultos felices e inteligentes. Y si somos capaces de mantenerlo, puede hacernos aún más inteligentes a cualquier edad.

Nos gusta el vídeo de Stuart Brown El juego es mucho más que diversión: es esencial  donde habla de la importancia y necesidad de introducir el juego en nuestra rutina de vida, en nuestros entornos laborales y equipos de trabajo.

A continuación, recogemos algunas ideas sobre el juego que Stuart Brown también desarrolla en este vídeo y que nos parecen muy interesantes a tener en cuenta para formaciones y acompañamiento de equipos:

·         No tiene un propósito en particular y eso es lo grandioso del juego. Si su objetivo es más importante que el acto de hacerlo, probablemente no sea juego.

·         Nace de la curiosidad y de la exploración. Pero no tiene que ser una exploración segura.

·         La base de la confianza se establece a través de las señales de juego y empezamos a perder esas señales culturales y de otra índole, de adultos.

·         Si uno quiere pertenecer necesita juego social.

·         Hay varios tipos de juego: juego corporal (“hacer el burro” permite la regulación emocional), el juego ritual, el juego imaginativo (todos/as tenemos una narración interna, nuestra propia historia interior) etc.

·         No sabemos demasiado sobre lo que hace el juego en el cerebro humano porque la financiación para la investigación sobre el juego no ha sido grande, pero hay evidencia científica de que nada estimula el cerebro como jugar. El juego tridimensional activa el cerebro, envía gran cantidad de impulsos al lóbulo central- el área de ejecución- ayuda a desarrollar la memoria contextual.

En Equilia estamos convencidas de que el trabajo no está reñido con la diversión, al contrario, en nuestro caso es nuestra fuerza, por eso, creemos que el juego debería tener un lugar biológico al igual que lo tiene el sueño y los sueños. No debería de ser algo que hacemos únicamente en nuestro tiempo libre.

¡A jugaaaaaaaaaar amigas y amigos!

Armas de distracción masiva

Hace poco, y no por primera vez, un amigo me dijo con una mezcla de rabia y real preocupación: “¡Estoy perdiendo la memoria! Por ejemplo, ayer: antes de coger la autopista me dije por lo menos 3 veces ‘Esta vez coge la otra salida, parece ser que el camino es mejor. Esta vez no lo olvides’. Y cuando llego a la salida de autopista habitual la cojo como si nada, y de repente me acuerdo que quería coger la siguiente, pero ya es tarde. Y así con todo: la carta importante que dejo en casa, el azúcar en el frigorífico…”

En otro momento esto me hubiera divertido, pensando que él todavia es demasiado joven para las enfermedades degenerativas del cerebro. En su caso creo que el orígen del mal es su “dispersión crónica”, está en todo y no se centra en nada de verdad. Y no es el único. Datos de La Universidad de California en Los Angeles (UCLA) muestran que un 14% de las personas entre 18 y 39 años sufren de olvido y no se acuerdan de nombres o hechos.

Entre las razones de tanta dispersión se encuentran el querer hacer varias cosas a la vez (Multitasking) y los dispositivos móviles con los que interactuamos cada dos por tres o en el caso de 150.000 neoyorkinos que participaron en un estudio, ¡unas 110 veces al día!

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Prestar atención a tantos estímulos diferentes modifica el funcionamiento de nuestro cerebro. Funcionar en modo “multitarea” no es tanto una razón para enorgullecerse (hace unos años parecía ser una ventaja saber funcionar de este modo…) sino para preocuparse ya que en muchos casos significa la imposibilidad de focalizar la atención durante cierto tiempo en una sola cosa y distinguir las tareas importantes de las que no lo son. (¿Qué otra actividad has interrumpido para leer este post? ¿Qué otras cosas estás haciendo/pensando mientras lees este post? ¿Qué otras cosas están atrayendo tu atención y harán que no lo leas hasta el final?)

Mover constantemente nuestra atención entre varias cosas hace que nuestra memoria de trabajo disminuya, que seamos más impulsivos y menos eficientes. Este comportamiento no se cambia de un día para otro y requiere mucha disciplina adquirir otro hábito y “remodelar” el cerebro.

Las “grandes vacaciones”, así llaman los franceses a las vacaciones de verano, son un buen momento para desenchufar, por lo menos, de algunas de las distracciones virtuales.

Leer un libro hasta el final, ver las películas enteras sin echar un vistazo a ninguna otra “pequeña pantalla” al mismo tiempo, prestar atención a las personas que están presentes y dejar de “seguir” y “gustarse” de otras personas virtuales….(este es el Plan de acción de mi amigo), además de (muy importante): no consultar Google constantemete durante una conversación para comprobar datos de la misma conversación.

Y nosotras en Equilia también practicamos el “apagón” : nos vamos de vacaciones y hasta que acabe agosto nos olvidamos de posts, blogs, facebook, twitter, etc. Vamos a poner el foco en lo relevante y disfrutar de las cosas y personas presentes – y no diluir la intensidad de estas semanas tan esperadas pensando en otras cosas…. es el mejor regalo que nos podemos hacer.

¡Qué pases unas vacaciones estupendas!

Ah, ¿Y tú? ¿Apagas?