Silence connects

“El silencio no es ausencia de ruido, sino ausencia de ego” (J.Melloni)

Un corto silencio musical en un pentagrama repleto de notas. Un pequeño remanso de calma entre tanto ruido que nos rodea a diario…

Eso fue para mí la X Jornada de Silencio organizada el pasado 18 de Abril en el Atrio del Azkuna Zentroa en Bilbao. Un espacio habilitado para permanecer en silencio durante 24h con la siguiente intención:

 “Alcanzar el estado de calma que permite que las cosas sucedan de forma serena y equilibrada. Donde las prioridades se establecen de manera inteligente y compasiva. Para que más allá de nuestras ideas, religiones, nacionalidades […] el resultado de nuestra paz interna y serenidad sea la herencia de las futuras generaciones”.

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Me sorprendió muy gratamente la alta participación y diversidad de las personas que por allí pasamos, libres de permanecer el tiempo que quisiésemos. Con el silencio como vía de conexión para crear un espacio de comunicación colectiva, una suerte de red invisible entre tantas personas que “acoge y sostiene” y contribuye a aumentar el nivel de conciencia colectiva.

A menudo buscamos soluciones en el exterior, en otras personas, sin darnos cuenta de que la mayoría de las respuestas están en nuestro interior – “en realidad creo que siempre lo he sabido”, “de repente lo veo claro”, “¿por qué no me escuché más a mí misma?”. Solamente necesitamos unas mínimas condiciones de silencio y calma para conectar con nosotros/as mismos/as y escuchar con claridad lo que nuestra alma (nuestra sabiduría interna) nos susurra en medio de la confusión y del caos.

“Las intuiciones son el susurro del alma” Jiddu Krishnamurti

Sencillo. Y sin embargo, no resulta tan fácil apearnos un rato de la rueda en la que estamos corriendo, del ritmo de vida acelerado y ruidoso que llevamos: móvil, TV, radio, redes sociales, pitidos, mil actividades y conversaciones con otras personas y con nosotros/as mismos/as…que se resume a menudo en un “¡No me da la vida!”

Por eso, reivindicamos más momentos y espacios para cultivar el silencio (individuales y colectivos), para bajar de revoluciones y tomar perspectiva, para poner orden en nuestra creación, para poder decidir conscientemente entre el estímulo y la reacción, para empezar de nuevo…en definitiva, para escuchar a nuestra alma.

Estamos orgullosas de que Bilbao forme parte de una red mundial de ciudades y organizaciones que propician espacios para ello abiertos a toda la ciudadanía.

Y aunque ya lo hayamos recomendado en algún otro ocasión, ¡no podíamos no hacerlo en este post – pequeña oda al silencio!: el libro – “Biografía del silencio”- de Pablo D’Ors.

Feliz semana.

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Tejiendo redes con servilletas de papel

Durante estas vacaciones de Semana Santa he disfrutado del nuevo lujo del siglo XXI: Tiempo.

Tiempo para conocer nuevos lugares (agradezco a mi buena amiga Isabel Roser y a su generosa familia por haberme recibido y enseñado su bella tierra, Mallorca), tiempo para respirar los aromas de nuestra recién estrenada primavera, tiempo para comer con calma y degustar nuevos platos, tiempo para gozar de siestas al sol…pero sobre todo tiempo para conversar, sin reloj y por el simple placer de conversar, con las nuevas personas que he conocido durante el viaje. Días de puro alimento para el alma.

Pareciera que la tranquilidad y la apertura a escuchar con atención y el tener el piloto automático de la rutina desactivado (estar operando desde otros niveles de conciencia en definitiva) hacen que, tengamos una mayor predisposición para encontrar conexiones entre diferentes ideas que van surgiendo de una manera más fluida (incluso, si hablamos de trabajo, entre diferentes oficios o disciplinas).

¡De cuántas conversaciones de terrazas, bares, sobremesas y croquis en servilletas y manteles de papel han salido grandes e innovadoras ideas! Decía uno de mis profesores de Universidad que las “horas de cafetería de la facultad” eran parte importante y necesaria de nuestra formación. ¡Qué razón tenía!

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En estos encuentros fortuitos (o no…) de mis vacaciones he vuelto a comprobar que, a pesar de nuestra ilusión de individualidad, todos/as estamos conectados/as. Somos tejedores/as de lazos de unión. A diario, consciente o inconscientemente, participamos en encuentros, conversaciones o relaciones, es decir, establecemos conexiones con diferentes personas constantemente, aunque algunas nos parezcan aparentemente insignificantes como puede ser una conversación en un ascensor o en la frutería, por ejemplo. Ahora bien, ¿Cuál es la calidad de nuestra atención, de nuestra escucha, de nuestra mirada?

Subestimamos a menudo las relaciones inter-personales. ¿Nos acordamos de todas las personas con las que hemos hablado hoy? Las conversaciones con todo tipo de personas pueden ser fuente de riqueza. El intercambiar conscientemente ideas, opiniones, conocimientos, visiones de la realidad, proyectos profesionales, ofertas…contribuye a ampliar nuestro universo, a que surjan nuevas posibilidades, a que se den uniones en nuestra mente (esos momentos de ¡Eureka!), a encontrar soluciones, a cambiar nuestra interpretación de lo que ocurre, a crear alianzas o colaboraciones, a unir fuerzas por una buena causa, a cambiar de rumbo de vida…Muchas razones por las que le deberíamos dedicar atención, esfuerzo y mimo.

Y, como en todo lo que tiene que ver con las personas, se necesita confianza: confianza en nosotros/as mismos/as, en la otra persona, en nuestros recursos, confianza para tomar riesgos, confianza en que todo vaya bien, confianza en la vida…).

“Si quieres ir rápido, camina solo, pero si quieres llegar lejos, camina acompañado” (Proverbio Africano)

 Feliz semana.

El tono hace la música

“Y yo le dije: ¡Eres una inútil, una p…vaga y ya te puedes poner a trabajar! Vamos que le puse en su sitio. ¡Qué se iba a creer esa!”

 Estas fueron las palabras que escuché entre dos vendedoras de una pescadería mientras esperaba al bus urbano en la marquesina de al lado, a las 7h45 de la mañana un día de la semana pasada. Podéis imaginar el volumen de voz para que desde la marquesina lo escuchásemos sin problemas…

El tono de desprecio, el volumen, la hora temprana…todo me resultó muy agresivo. Se me quitaron las ganas de mirar a la persona que lo estaba diciendo y de entrar algún día al establecimiento como clienta.

La semana pasada también, facilitamos una sesión de reflexión con un equipo donde se pedían mutuamente engancharse menos en la queja, en el error, menos enfadarse, y más cuidar el foco en la solución, más apertura para intentar entender la posición de la otra persona…más bondad y amabilidad en definitiva.

Las cosas hay que decirlas, ¡claro que sí!, pero podemos decir lo mismo de otra manera, con otras formas, y probablemente conseguiremos mucho más.

El tono hace la música.

Nos metemos tan fácilmente en el juego de “¿a ver quién gana?”, de “queja, castigo y recompensa”, cuando en realidad todos/as perdemos en este juego…

La queja significa reproche, crítica, exigencia, frustración, enfado…elementos poco constructivos y que no sirven de gran cosa, si no es más que para desahogarnos a corto-medio plazo. También es necesario ¡ojo! pero, hagámoslo siendo conscientes de que estamos vaciando nuestro saco y que estamos trasladando una energía pesada, a veces incluso tóxica, a las personas de nuestro entorno y/o a nuestras propias cabezas (si la conversación de queja la mantenemos únicamente en nuestro fuero interno). 

Detrás de todas esas quejas están ocultas necesidades no satisfechas, miedos a pedir y exponerse.

Si empezásemos a hablar desde nuestras necesidades y no desde los reproches, acusaciones, exigencias…y a escuchar las necesidades de los demás, seguramente la calidad y los resultados de nuestras conversaciones, en todos los planos, cambiarían.

Es muy diferente que te digan – “¡Eres un desastre! ¡No puedo más con tu desorden!” -a -“Yo necesito que las cosas estén ordenadas porque el orden me aporta tranquilidad. Cuando veo el desorden que formas, me estreso y me altero. ¿Podrías por favor, tenerlo en cuenta y procurar a partir de ahora poner atención para que las cosas estén en su sitio?”

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Entrenémonos a abrir conscientemente nuestro corazón a la otra persona para conectarnos no sólo con nuestras necesidades sino también con las de ella.

Cuánto bien haría a nuestra sociedad implantar programas de comunicación no violenta (CNV) en los colegios y en las organizaciones donde trabajamos.

Recomendamos el libro “Comunicación no violenta” de Marshall Rosenberg  y para los/las que habléis francés, este video de Isabelle Padovani que explica conceptos de la CNV con mucho humor:

https://www.youtube.com/watch?v=LD1M5xhxh-Q&feature=share

Prestemos pues atención y cuidado al lenguaje, a la comunicación, en los equipos y organizaciones para construir culturas más sanas. Las palabras y mensajes tienen más peso del que en ocasiones pensamos, crean realidades. Decía Gandhi:

“Cuida tus pensamientos porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos porque se convertirán en tu destino”

Feliz semana.

 

¡No molestar!, personas soñando.

Tenemos la suerte de que parte de nuestro trabajo consiste en acompañar a personas y equipos a soñar. ¡Un verdadero lujo!

La semana pasada, durante el Programa CTT Practitioner (Cultural Transformation Tools) que anualmente organizamos en Izarra Centre , soñamos, junto con los/las participantes de esta octava edición, cómo sería el proceso de transformación de nuestras organizaciones, y en consecuencia de nuestra sociedad, si partiésemos de paradigmas distintos respecto a la empresa, a las personas y a la naturaleza.

Unos días antes disfrutamos facilitando una sesión con el equipo de una empresa recién creada para soñar juntos/as el futuro deseado y la cultura, es decir, la personalidad de la organización que están construyendo con mucho esfuerzo, esperanza e ilusión.

Fueron estos eventos, y que durante el fin de semana empezamos a organizarnos en la familia para planear las vacaciones de verano (ese fantástico sueño de días largos, cálidos y soleados que contrarresta este duro invierno), que me han hecho reflexionar sobre el inestimable valor de soñar y el poco espacio y tiempo que a ello dedicamos en nuestras vidas personales en general, y aún menos en los entornos profesionales.

Y tú…¿te paras a soñar?

Soñar sobre dónde te gustaría verte dentro de 5 años, por ejemplo, en tu trabajo, en tu relación de pareja y familia, soñar con lo que realmente te gustaría hacer en la vida, dónde te gustaría vivir, con ese viaje o formación.

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Soñarlo es el primer paso para convertirlo en reto y aglutinar energía que nos impulse a tomar acciones en dicha dirección.

Soñar no es sólo cosa de niños/as, aunque en este aspecto deberíamos hacer de ellos/as nuestros maestros/as por su envidiable capacidad de no ponerse límites. Animamos pues a todos/as, independientemente de nuestra edad, a salir de vez en cuando del modo “piloto automático” o inercia en la que a menudo nos instalamos para prestar más atención a nuestros sueños.

Seguramente otro gallo nos cantaría. Andaríamos más centrados/as (¡a veces parece que vamos como pollos sin cabeza por nuestras vidas!), más satisfechos/as al sentirnos en coherencia entre lo que soñamos, sentimos, decimos y hacemos, y por supuesto ¡nos divertiríamos más!

Feliz semana.

Y a ti… ¿quién te cuida?

Ésta es una pregunta que hacemos frecuentemente en los procesos de coaching individual a personas que tienen equipos a su cargo y deben atender las necesidades de estos. Suelen ser personas con mucho trabajo y poco tiempo, acostumbradas a buscar soluciones y respuestas. Después de que hayan contado todas las responsabilidades que asumen y personas que tienen que atender o cuidar, una pregunta muy sencilla les coge por sorpresa o al menos les hace parar y reflexionar: Y a ti… ¿quién te cuida?

Y tú, querido lector/a, ¿sabrías responderla?

Últimamente hemos acompañado a equipos de dirección en sesiones de reflexión y trabajo donde en la ronda de aterrizaje y preparación para la tarea – ¿cómo llego a esta sesión? ¿Con qué emoción? – hemos sentido bastante carga, estrés, cansancio…y eso que el año no ha hecho más que empezar.

Nos puede parecer normal dado el nivel de exigencia, velocidad y complejidad en el que deben trabajar algunos equipos de ciertos sectores hoy en día, pero a la larga, ese ritmo no es sano y nos acaba pasando algún tipo de factura (a todos los niveles y en todos los planos).

No estamos insinuando que debamos dejar de hacer o cumplir con nuestro trabajo o responsabilidades para cuidarnos o sentirnos mejor ¡Nada más lejos! Sencillamente, queremos invitar a pararnos y cuestionar nuestras creencias sobre: cómo enfocamos nuestro trabajo, la organización de éste (¿presencia es igual a trabajo?), qué significa la conciliación entre la vida personal y laboral para nosotros/as, cómo nos hacemos cargo de nuestras responsabilidades y/o las de otros, qué nos supone el delegar, cómo definimos las prioridades, cuál es la diferencia entre el cuidado de nuestro equipo y el cuidado propio etc.

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Y es, precisamente, sobre este último punto, la importancia del auto-cuidado, o lo que Stephen R. Covey llama en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectivala Renovación: Afile la Sierra- Principios de Auto-renovación equilibrada (7º hábito) , que queremos hacer hincapié en este post. Porque el mayor bien que poseemos es nuestra persona, somos el instrumento con el que contamos para vivir, relacionarnos y realizar nuestra aportación.

Cuando decimos auto-cuidado nos referimos a sus 4 dimensiones: físico, mental, emocional y espiritual.

Hacer deporte, descansar, comer bien, leer, formarnos, alimentar nuestra mente, tiempo para contemplar la naturaleza y el arte como fuentes de inspiración, relacionarnos con otras personas para sentirnos queridos/as, divertirnos y disfrutar, tener espacios para hacernos preguntas más profundas como por ejemplo, nuestros valores, nuestra misión en la vida, qué nos gustaría que dijesen de nosotros/as cuando no estemos…

La renovación y el cuidado de todas las dimensiones de la persona es un proceso que nos permite ascender en una espiral de crecimiento (el descuido de cualquier área tiene un impacto negativo en las restantes), de transformación y de aumento de nuestra aportación hacia afuera.

El mundo que habito es el reflejo del mundo que habita en mí.

El cuidado propio debiera aparecer en la lista de nuestras prioridades si queremos dar lo mejor de nosotros/as mismos/as, nuestra mejor versión, a nuestros equipos, a nuestra organización, a nuestra familia…en definitiva, a la Sociedad.

Feliz semana.

Los Valores en los equipos: fuerzas electromagnéticas que nos acercan o nos alejan

Los valores son como las fuerzas electromagnéticas, no las ves, pero están ahí.

Si las personas los comparten se atraen, si no los comparten se separan.

Este fue el tema que compartí la semana pasada con las personas que acudieron al coloquio mensual que organiza el coworking Bilbaíno E-Hub!. Agradezco no sólo la invitación que me brindó el equipo del E-Hub para exponer un tema de mi interés, sino también la creación de un ágora contemporáneo más en Bilbao los últimos jueves de mes al que os animo os acerquéis.

Observamos un número creciente de equipos y organizaciones de todo tipo que están en un proceso de cuestionamiento del modelo tradicional de gestión y de los paradigmas del siglo XX. Se encuentran en búsqueda de modelos diferentes, donde los valores jueguen un papel clave y que unan entorno a un propósito común.

Nuestros valores se reflejan en todas las relaciones que establecemos con personas o con grupos de interés: ¿por qué me siento más a gusto con algunas personas que con otras?, ¿por qué prefiero o elijo trabajar en una organización y no en otra?, ¿por qué elijo donar a una causa y no a otra? Accionistas que eligen una empresa y no otra para invertir, comunidades/regiones que quieren que se establezcan en su seno un tipo concreto de empresas, consumidores/a que eligen comprar productos de ciertas marcas o precisamente no comprarlas – decisiones basadas consciente o inconscientemente en valores.

Hoy en día es tan importante quién soy y qué valores represento como la calidad de mis productos o servicios.

 Cada vez más estudios realizados por agencias de reclutamiento indican que la recompensa más buscada por la nueva generación no es la económica (sin quitarle valor a la retribución ¡ojo!), ésta es importante, pero no es la determinante en la decisión de dónde trabajar. La aceptación y respeto a la persona, el reconocimiento a la labor y el sentir que contribuyen a un mundo mejor son elementos emergentes que las organizaciones ya no pueden dejar de atender.

Pareciera pues que- “El reto más importante de las empresas en el Siglo XXI es abrazar el concepto de Humanidad” -como dijo el experto estadounidense en management e innovación Gary Hamel. Estamos totalmente de acuerdo.

¿Qué pasaría si, como invita Gary Hamel, cuestionamos nuestros modelos mentales y redefinimos el ADN corporativo? ¿Qué pasaría si llevamos esa dimensión del Ser al mundo de las organizaciones? Respuesta: La cultura (el conjunto de los valores) de los equipos/organizaciones se convierte en una enorme fuente de ventaja competitiva, de valor organizacional.

¿Cómo integrar entonces estrategia y cultura en los equipos /organizaciones para desplegar su máximo potencial entorno a un propósito común?

Debatiremos y daremos respuesta a estas interesantes preguntas en la nueva edición del “Programa de Certificación Internacional CTT Practitioner en Modelos, Herramientas y Procesos para la transformación corporativa” (Cultural Transformation Tools de Barrett Values Centre- www.valuescentre.com) que volvemos a traer al País Vasco del 26 de Febrero al 01 de Marzo 2018, siempre en alianza con nuestro querido Adolfo Jarrín (http://creatingconsulting.com/)

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¡Aún tienes tiempo de apuntarte!

Toda la información está aquí: http://bit.ly/2zeWxE6 )

Feliz semana.

¿Cómo emprender? – Esta es la pregunta

La semana pasada asistí a la presentación de la iniciativa MIDE (Madrid Innovation Driven ecosystem donde Bill Aulet del MIT (Massachusetts Institute of Technology) impartió una inspiradora master class sobre Emprendemiento de base innovadora”. Disfruté con su estilo cercano, cuestionador del status quo (fue crítico con las escuelas de negocios por ejemplo), inteligente y con toques de humor.

No conocía hasta entonces al profesor Aulet, quien dirige el desarrollo de la educación empresarial en el Martin Trust Center for MIT Enterpreneurship y es autor de los libros “La disciplina de emprender” y “Disciplined Entrepreneurship Workbook”. Como tampoco conocía el programa REAP del MIT (Regional Enterpreneurship Acceleration Program): una iniciativa global para ayudar a regiones en su desarrollo económico y social a través del emprendizaje – el MIDE se basa precisamente en esta iniciactiva.

Las regiones que participan crean equipos multi-disciplinarios que durante dos años se comprometen a un aprendizaje: Emprendedores/as, Universidad, Capital de riesgo, Administraciones/Gobierno y Empresas ya consolidadas. No se pretende “copiar” el proceso de otras regiones innovadoras y emprededoras como Silicon Valley sino entender dónde estamos (respecto a los diferentes agentes), identificar nuestras fortalezas y debilidades como región (en este caso de la región de Madrid) y a partir de la foto resultante, trazar una hoja de ruta ad hoc, una estrategia para acelerar el emprendizaje.

¡El emprendizaje se puede enseñar y aprender! es el mensaje en el que Bill Aulet hizo especial énfasis durante toda la ponencia. Y también que el emprendizaje no sólo es externo, es decir, puede haber una disposición/mentalidad, mecanismos y procesos para el emprendizaje dentro de las organizaciones (intraemprendizaje).

Según Aulet, cualquier emprendedor/a debería desarrollar 4 habilidades básicas (“Las 4 Haches fundamentales” como lo llaman en el MIT):

  1. Heart (corazón):

Para ser emprendedor/a se necesita corazón, pasión, emoción. Estar dispuesto/a a ir contra marea en ocasiones. Se trata del ingrediente clave.

  1. Head (Cabeza):

La pasión debe ir de la mano con el conocimiento y con las herramientas necesarias para construir un buen proyecto.

  1. Hands (Manos):

La preparación técnica o capacitación necesaria para llevar a la práctica la idea/trabajo/servicio/producto.

  1. Home (Hogar):

Los emprendedores/as necesitan un entorno, un círculo donde sentirse apoyados/as, seguros/as.

 

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En su discurso también mencionó algunas mentiras o creencias limitantes arraigadas en la sociedad entorno al emprendizaje :

  • Los emprendedores/as son individualistas –> Al contrario, el emprendimiento es más bien un trabajo de equipo.
  • Son personas más inteligentes que la media–> No es la inteligencia lo que les diferencia sino la pasión y voluntad de conseguir lo que se proponen.
  • Se nace emprendedor/a–> No es una cuestión de genética, es algo que se puede aprender y enseñar.
  • Les encanta el riesgo–> No es cierto, los emprendedores/as toman las decisiones tras medir y analizar los posibles riesgos que asumen y las posibles recompensas.
  • Son personas con carisma –> Algunos emprendedores/as sí y otros/as no. El carisma de poco servirá si la idea/servicio/producto no aporta valor al mercado o a la sociedad.
  • Es una cuestión de suerte –> La suerte no llega sola, hay que buscarla y ello requiere mucho trabajo, involucración, compromiso y esfuerzo.
  • Los emprendedores/as no tienen disciplina –> ¡Para nada! “trabajan a destajo”. Cuando se deben asegurar los sueldos todos los meses…el trabajo sale sí o sí.

 

Necesitamos emprendedores y emprendedoras para el desarrollo y evolución de nuestras regiones y en definitiva, de nuestra sociedad. Y por ello, aunque ya hayamos homenajeado al emprendizaje en anteriores ocasiones en estos “Episodios Equilia” (Homenaje a las emprendedoras y emprendedores ), escuchar a Bill Aulet nos ha dado la fuerza e inspiración para seguir reclamando más ayudas y reconocimiento hacia los emprendedores/as, para animar a incluir la asignatura de emprendizaje en la educación desde la más temprana edad y para insistir en la necesidad de construir redes potentes de complicidad y colaboración entre emprendedores/as, administración, academia y empresas consolidadas.

Se trata de nuestro futuro…¿cómo no hacerlo?

Feliz semana

 

Una nueva oportunidad

Cada Enero me sorprendo con el curioso efecto psicológico que tiene el comenzar un nuevo año. Las cosas apenas han cambiado respecto a unos días antes y sin embargo, todo parece diferente.

Escribir un nuevo número de año, estrenar agenda con meses y fechas relucientes, programas sobre las mejores fotos o sucesos más significativos del año anterior, felicitaciones por todos los lados… Parece que todo esto nos lleva sin querer a tomar distancia y a hacer nuestra recapitulación personal del año que despedimos, a renovar ilusiones, esperanzas y marcarnos buenos propósitos para el nuevo ciclo en el que nos adentramos.

Iba a dedicar este primer post del 2018 al ejercicio típico de estas fechas: la famosa lista de objetivos o compromisos a cumplir los próximos 12 meses. Pero he cambiado de opinión. Más que un post sobre cómo elaborar la lista de buenos propósitos, me gustaría hacer una propuesta consciente a todos/as nosotros/as para el nuevo año.

Puede que a algunos/as os suene infantil, a otros/as cursi o una quimera pero lo digo con total convicción:

¿Qué os parece si damos una oportunidad al Amor en el 2018?

¿Qué os parece si nos damos una oportunidad a nosotros/as mismos/as?

Al igual que Queen y David Bowie dicen en su canción “Under pressure” 

¿Qué sucedería en las organizaciones, en los equipos, en las familias, en la sociedad en definitiva, si canalizásemos en la dirección opuesta toda esa energía que gastamos consciente o inconscientemente en criticar, en mirar y pensar mal, en no escuchar opiniones diferentes a las nuestras, en descalificar, en confrontar, en preocuparnos únicamente por nuestro interés individual, en quejarnos y exigir pero no aportar, en no compartir nuestras posesiones, tiempo o atención, en la mediocridad, en competir, en dar esperando una vuelta, en enfadarnos o crisparnos?

Lo más probable es que a todos/as nos iría mejor y por ende el mundo iría mejor.

Nuestra propuesta, pues, para el 2018 es la de empezar a transitar del amor al poder al poder del amor.

Captura de pantalla 2018-01-08 a las 17.29.47Y para ello proponemos: más sonrisas, más palabras amables, más darnos la mano y echarnos una mano, más abrazos y besos, más miradas compasivas, más reconocimiento a los demás, más empatía, más hacer las cosas con el mismo mimo y ganas que si fueran para ti, más compartir, más diálogo y escucha, más entusiasmo, más pensar en el bien común, más humor, más cuidado y atención los unos a los otros…

¿Te sumas?

Feliz 2018 a todos y todas.

Ni ayer, ni mañana…

Este año los Reyes Magos me han llegado con un mes de antelación ¡Y con un regalazo! Un seminario intensivo de 3 días con Jeff Foster en Lunteren (Holanda) del que disfruté la semana pasada.

Antes del viaje, cuando me preguntaban a qué iba a Holanda no me resultaba sencillo responder a la pregunta, además no había recibido ninguna agenda concreta en la que me pudiera basar. Y es que no podía haberla ya que pasamos 3 días sin ningún objetivo concreto, sin metas que alcanzar. Sencillamente nos dedicamos a apagar el teléfono, a ralentizar el ritmo interior y a fortalecer (no sé si el verbo es fortalecer o alimentar) nuestra capacidad de conectar con uno/a mismo/a y con el momento presente.

Es sencillo escribirlo pero no tanto llevarlo a la práctica. Nuestra mente está constantemente viajando al pasado y al futuro. De hecho, ¿dónde está tu atención en este preciso momento? ¿En el pasado (en lo que sucedió ayer o hace semanas)? ¿en el futuro (todo lo que tengo que hacer/organizar, preocupaciones …)? Si nos hiciésemos esta pregunta en diferentes momentos del día, observaríamos que son pocas las veces en las que estamos realmente presentes. Me refiero a una presencia sin agenda, sin ninguna actitud de espera (“¿a ver qué pasa ahora?”, “¿cuál será la siguiente indicación o tarea?”, “¿Cuándo llegará la hora?”…).

Me fue de gran ayuda y disfruté mucho con la manera que Jeff Foster tiene a la hora de guiar las sesiones de meditación durante el seminario. Aborda la meditación como una actitud de fascinación, de curiosidad (con ojos de Amateur – “el que ama”) ante el momento presente con todas las emociones, pensamientos que lo componen. No se trata de silenciar la mente – esta no descansa nunca, busca sin cesar cosas que hacer, que solucionar – o de reprimir emociones. Se trata de ser consciente de ellos, de permitirlos sin juzgarlos porque también forman parte de nosotros/as, no son el enemigo, y de acogerlos con amor como si fuesen niños/as que tocan a nuestra puerta pidiendo entrar -¿le cerraríamos la puerta a un niño por estar enfadado o muerto de miedo?

Pero ¡ojo!, estar presente no tiene que ver con estar sentado en una silla, o en el suelo con las piernas cruzadas, los ojos cerrados y meditando. Podemos estar presentes en cualquier momento del día, en cualquier actividad que realicemos, y comprobaremos que la experiencia cambia considerablemente y los resultados que obtenemos también. Por ejemplo, poner la atención en la respiración es una maravillosa ancla al momento presente.

Creemos que cultivar la presencia y consciencia a nivel individual es imprescindible para trabajos donde se acompaña a otras personas y/o equipos, como puede ser el nuestro. Porque sólo desde la presencia podemos sostener con amor un espacio de calidad y calidez para otras personas. Un espacio con un ritmo más pausado, de seguridad y ausencia de juicios donde puedan expresarse libremente y conversar de temas de los que no suelen o pueden hablar, donde se genere otro nivel de reflexión y escucha que pueda llevarles a encontrar nuevas soluciones, un espacio de creatividad, de mirarse y relacionarse de otra manera.

¡Vale la pena el “abandonarnos” al momento presente!

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No conocía a Jeff Foster antes de este seminario y he de reconocer que su timidez, cercanía, candidez, humildad y sencillez a la hora de conversar sobre estos temas intangibles, y no siempre sencillos de expresar, me ha cautivado. Además, como buen inglés, hace gala de mucho humor creando momentos muy divertidos.

Feliz semana.

Conciliar: contribuir a la sociedad

En general me fijo en las noticias o publicidades que se proyectan en las pantallas en los medios de transporte: metro, autobús urbano, aeropuertos…y aunque la mayoría de las veces no me enganchen, hay ocasiones, como me sucedió en un autobús urbano de Donostia hace poco, en las que me llevo una sorpresa agradable. Me gustó que en aquel bus se tratara el tema de la conciliación familiar/personal y laboral con datos concretos y se hiciese una comparativa con los países más adelantados en esta materia como es Suecia.

“En Suecia hay un término que se utiliza para el cuidado de niños: VAB. El cuidado de los niños/as es una responsabilidad de todos/as, de la sociedad porque es una inversión en nuestro futuro”- se veía escrito en la pantalla.

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Efectivamente, VAB: vård av barn (cuidado de niños) es un sistema que permite a los/las trabajadores/as Suecos quedarse en casa y cuidar de sus hijos/as entre 8 meses y 12 años si están enfermos/as, necesitan ir al médico, dentista… o incluso si la persona que les cuida habitualmente está enferma. Además, este sistema no sólo es aplicable para las personas con un empleo sino también para aquellas personas que no tienen trabajo y a quienes les resulta difícil buscarlo por tener que atender a sus hijos/as. El VAB se puede extender hasta 4 meses por año, aunque por lo general, durante estos días las personas teletrabajan si su oficio lo permite y reciben cerca del 80% de su sueldo.

Lo que sí eché de menos en la noticia, es que no se relacionase la conciliación con el cuidado de mayores que es un reto tan importante como el cuidado de menores, especialmente en una sociedad tan envejecida como la europea,

Sentada en aquel urbano Donostiarra me acordé de la emisión del programa Salvados“El milagro de la conciliación”– del 2016 donde se explicaba al público la manera de abordar y tratar la Conciliación como una inversión de futuro por parte del Gobierno Sueco, las empresas y la Sociedad Sueca. Esta colaboración a tres bandas es la clave de su éxito.

Nos parece que la Conciliación es un tema de conciencia, de evolucionar del Yo al Nosotros. Necesitamos una mentalidad que aborde la Conciliación como una contribución al Bien Común (no como “problema a resolver por cada persona como pueda” o interés propio), como una aportación para las futuras generaciones, en definitiva como una apuesta de país, tal como lo han hecho en Suecia, donde todos los grupos de interés se hablen y estén involucrados.

Nos alegramos de verdad que últimamente se esté oyendo hablar otra vez de la Conciliación en medios de comunicación y en conferencias (decimos otra vez porque durante la crisis ha sido un tema desaparecido, incluso se han dado pasos hacia atrás). Esto nos da esperanza, pero no nos relajemos ya que el reto es importante. ¡Qué bueno que se utilicen medios de transporte públicos para informar sobre la Conciliación! Utilicemos todas las vías posibles para sensibilizar, para conseguir ese efecto “lluvia fina” que ayude a cambiar mentalidades ya que aún nos queda mucho camino por recorrer en este tema.

Desde Equilia, como prescriptora efr , seguimos con tenacidad queriendo contribuir al necesario cambio cultural entorno a la Conciliación a través de nuestro trabajo con las organizaciones.

Feliz semana