Sembrar

A veces hablamos como si nuestra vida se tratase de una serie de trámites, pasos, incluso obstáculos a gestionar para conseguir un objetivo.

“¡3 años nada más para jubilarme!”

“Sólo dos reuniones me separan del fin de semana. Que pasen rapidito por favor…”

“4 exámenes para conseguir el título”

Nos han entrenado desde niños/as en ello – “duermes 4 veces y será tu cumple”. Aunque en la infancia esta visión mecanicista no nos convence tanto…¡qué sabios son los niños/as! O los mayores que ya han perdido un poco la cabeza…

Por supuesto que el visualizar nuestras metas como algo cercano y alcanzable nos ayuda. Nos proporciona fuerza para un último empujón, para mantener la motivación, para seguir retándonos, para estar centrados/as…en definitiva, para avanzar hacia un futuro deseado.

Al mismo tiempo, en nuestra sociedad vamos tan rápido, que podemos caer fácilmente en la metáfora del “mundo o vida como obstáculos y problemas que resolver”. Un universo cerrado, rutinario, previsible, en el que cualquier cosa que se interponga en la consecución de nuestro objetivo, nos puede crear frustración, enfado, impaciencia; nos puede llevar a buscar culpables y a utilizar un lenguaje basado en el déficit.

Lo mejor de las personas surge cuando nos ponemos a crear, no simplemente a solucionar. Hagamos, pues, un ejercicio consciente de abrirnos; de expandir nuestras vidas a la variedad, al misterio, a la incertidumbre, a otras maneras de hacer; de interesarnos genuinamente por los demás; de dedicar(nos) tiempo; de insistir en utilizar un lenguaje más apreciativo y basado en las fortalezas. Seamos generosos/as con nosotros/as mismos/as, con los demás, con nuestros equipos y con el entorno.

Captura de pantalla 2020-03-09 a las 15.26.05

Para ello os proponemos lo siguiente:

¿Qué tal si al comienzo de cada jornada; de una reunión o sesión de equipo; de una conversación o de una tarea que vayamos a hacer, nos paramos unos instantes, (nos) escuchamos y nos preguntamos: Cuál es mi intención para este día, esta reunión, esta conversación o tarea? ¿Qué quiero sembrar aquí y ahora?

No es tanto lo que haces sino desde dónde lo haces.

 Conectemos con nuestra intención para ser capaces de transmitirla y de generar experiencia. Porque lo que nos decimos y repetimos se traslada a nuestra conducta y acción.

Os dejamos con esta frase inspiradora de Albert Camus para comenzar la semana:

“La verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente”

Feliz semana.

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