Carnaval

¡Estamos de Carnaval!

Días en los que nos podemos encontrar con Superman, con Maléfica, con un pulpo o una salchica andante en la calle. Días en los que pareciera que las barreras de lo establecido, de lo que se espera de nuestros roles en la sociedad, se difuminan y nos damos otros permisos.

¿Te disfrazas en Carnaval?

Disfrazarnos es encarnar de cierta manera a otra persona, personaje, animal u objeto y nos ayuda a experimentar cómo es estar en sus zapatos. Podemos probar a hacer y decir lo que nuestro disfraz diría o haría, sus gestos, sus maneras, sus miradas…(¡incluso si son radicalmente diferentes a las nuestras!) y ver cómo nos sentimos. En definitiva, jugar a probar a sentir y ser otra persona y, tal vez desde ahí, entender mejor sus circunstancias y su comportamiento.

El disfraz como medio para conectarnos con la empatía, la compasión y el reconocimiento.

Estaría bien instaurar “Días de Disfraz” en las familias, en los lugares de trabajo, en los colegios o en la comunidad: “Hoy me disfrazo de mi jefa”, “hoy voy a probar ser el tío Alberto”, “hoy quiero vivir la vida del alumno adolescente Iñaki de la ESO”, “hoy trabajaré de enfermera”, “quiero experimentar una hora en la vida de mi perro”…

Nos parece que, en estos tiempos cada vez más individualistas y acelerados, hemos perdido empatía. En el trabajo priorizamos ser efectivos/as y resolutivos/as, dejando aspectos emocionales y relacionales de lado: vivimos en la mente más que en el sentir. Observamos en las organizaciones y equipos que sus conversaciones se centran practicamente sólo en el trabajo, la eficacia, la resolución etc. – muy necesarios ¡ojo! – pero se cuida poco la relación, el estado del otro/a, incluso nuestro estado interior.

Y sin embargo, creemos que de cuidar estos aspectos (competencias blandas las llaman), las relaciones, la comunicación, serían más fluidas y esto redundaría en una mayor eficacia, resolución y compromiso por parte de las personas.

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El psicodrama, la técnica de la silla vacía, las constelaciones organizacionales, etc. pueden ser excelentes herramientas para visitar y experimentar el lugar de otras personas, roles o funciones de los diferentes sistemas en los que interactuamos, utilizando nuestra mente, corazón y cuerpo. Nos pueden ayudar a vislumbrar y entender la intención profunda que hay detrás de ciertos comportamientos o dinámicas de personas que criticamos y rechazamos (‘para qué’ esa persona se comporta así y no ‘por qué’ esa persona se comporta así). En definitiva, a empatizar.

“Sé amable, pues cada persona con la que te cruzas está librando su ardua batalla” (Platón)

Feliz semana y Feliz Carnaval.

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