Manténgase en espera

“Hice un curso de lectura rápida y leí Guerra y Paz en 20 minutos…va sobre Rusia” (Woody Allen).

¿Os acordáis cuando escribíamos cartas manuscritas y nos parecía normal esperar la respuesta durante semanas?… ¿o esperábamos una llamada sin mirar al teléfono constantemente?…(veamos cómo de grande es el salto generacional entre los lectores/as y nosotras).

No hace tanto de eso…y sin embargo, desde entonces, hemos creado un modelo de vida donde rendimos culto a la inmediatez.

Resoplamos y nos quejamos cuando tenemos que hacer colas – “¡Con todas las cosas que podría estar haciendo en este momento!” Leemos los mails, artículos etc. en diagonal; queremos una respuesta de whatsapp inmediata desde el momento que vemos el doble click azul; los resultados de los proyectos deberían llegar más rápido…igual que el éxito y el dinero; pretendemos aprender un idioma o una nueva disciplina con algunos días intensivos de formación; nos cuesta dedicar tiempo a escuchar con atención a los demás; cómo se atreven a romper “nuestros planes” los tratamientos “largos” para enfermedades o lesiones…

¡Lo queremos todo ya!

Y esto nos crea angustia…

Difícil aprendizaje, pues, el de la paciencia. Lo curioso es que todo el mundo coincide sobre sus beneficios pero qué difícil parece llevarla a la práctica en el contexto actual.

Parece que hay demasiado ahí fuera esperándonos…y que el tiempo del que disponemos no alcanza todo.

Creemos que para cultivar la paciencia, tal vez sería bueno empezar cuestionándonos nuestra manera de abordar el tiempo y nuestras creencias de lo que es útil o no.

¿Cómo sería si en vez de ver los tiempos de espera como un vacío, los convirtiéramos en fuente de riqueza?

En vez de poner nuestras vidas entre paréntesis durante la espera, en vez de hartarnos, maldecir, pensar en todo lo que podríamos estar haciendo y mirar el reloj…aprovecháramos los tiempos de la espera, de los viajes, los “tiempos muertos“ como una oportunidad para conocer y conversar con nuevas personas, para bajar el ritmo, para hacer ejercicios de respiración, para leer y reflexionar saboreando el detalle, para practicar la escucha activa, para disfrutar de la compañía de nuestro/a acompañante, para contemplar el paisaje…¿Acaso eso no es útil?

No es más que vivir todo lo que hacemos y encontrar interés a todos los instantes. De lo contrario es un tiempo definitivamente perdido.

¿Probamos?

Feliz semana.

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