La innovadora mirada de los Inca

El río cósmico Hanan Pacha (Vía láctea).

El río sagrado del Kay Pacha (Willkamayu).

Juntos dan vida al mundo de los hombres y al de los espíritus.

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En esta vuelta al mundo que estoy haciendo, la semana pasada tuve la fortuna de conocer la bellísima y especial ciudad de Cuzco (Perú), antigua capital de los Inca.

Y gracias a amigos de amigos (increíble y maravilloso cómo todos/as estamos conectados/as. Gracias a Miguel González e Iñigo Maneiro tuve la oportunidad de encontrarme con el encantador Carlos Zevallos que conoce como la palma de su mano ésta su ciudad.

Carlos, muy amablemente, me recomendó muchos planes y lugares que visitar en la ciudad con trucos que sólo los lugareños manejan. Entre ellos se encontraba la visita al Planetarium de Cuzco donde pude disfrutar de una introducción a la astronomía Inca y observar con telescopios la noche estrellada del hemisferio sur.

Los Incas fueron grandes astrónomos. Para ellos el cielo era su calendario de estaciones y al mismo tiempo representaba un mundo místico y mágico.

Sus observatorios astronómicos estaban construidos con perfección matemática para alinearse con el sol, la luna y las estrellas en ciertas épocas del año (los solsticios de verano e invierno – 21 de Diciembre y 21 de Junio respectivamente en el hemisferio sur- y los equinoccios eran fechas clave), de tal manera que les permitía conocer el momento del año en el que se encontraban (la estación seca o la estación de lluvias) y cómo de fructífera o dura ésta sería según la intensidad de la luz.

Eran tan perfectos estos relojes astronómicos que podían incluso ver los cambios de posición del sol cada 2-3 días según la alineación de la sombra de éste con ciertas marcas de las edificaciones.

Pero lo que más me interesó fue saber que los Incas describían las constelaciones luminosas y las constelaciones oscuras. Es decir, no sólo observaban las constelaciones creadas por grupos de estrellas como hacemos en Occidente, sino que además distinguían manchas oscuras contra el fondo claro de la Vía Láctea (Mayu– como ellos le llamaban: Río Celestial) y las identificaban con las siluetas de animales, la llama por ejemplo, que iban a beber las aguas de los ríos (estas sombras se denominaban Yana Phuyu: Nubes negras)

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Los Incas miraban al cosmos desde otra perspectiva a la nuestra. La oscuridad era tan valiosa y especial como la luz. El espacio entre las estrellas era tan importante como las mismas estrellas.

Esto me dio mucho que pensar…. Es difícil innovar si no probamos a abordar, a mirar, los temas desde otras perspectivas a las “establecidas”. Probemos a considerar ideas/opiniones de otras personas/culturas aunque no “encajen en nuestra normalidad” (¿qué es lo normal?), porque puede que nos estemos perdiendo un mundo, como el mundo oscuro de los Incas que yo desconocía, por esos límites que nos autoimponemos inconscientemente.

Feliz fin de semana.

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