Querida confusión

Confusión, palabra de connotaciones negativas (no hay más que mirar sus sinónimos según la RAE: perplejidad, desasosiego, turbación de ánimo), que ha salido varias veces en conversaciones en las que hemos participado últimamente:

Un equipo de Dirección que se siente confundido, al punto de la parálisis, ante el reto de seguir dando pasos en un proyecto que emprendieron hace años de manera exitosa y que en la actualidad les abruma.

Una excelente profesional que siente que su trayectoria ha llegado a su fin en la organización donde trabaja y a quien le gustaría seguir progresando pero… ¿cómo?, ¿dónde? ¿en qué sector? ¿con quién?… ese embrollo de ideas, incertidumbres, deseos, miedos y preguntas que habitan en su cabeza desde hace ya demasiado tiempo le tienen confundida.

Otro equipo que ante tanta información sobre un tema no acaba de “agarrarlo” para su puesta en marcha en el terreno…”No puede ser tan complicado…seguro que hay una manera más fácil”.

Un colega que debe elaborar una presentación para el Consejo de Administración y no sabe cómo plasmar en un documento sus ideas para que puedan sacar conclusiones fácilmente.

“Siento que no lo estoy haciendo bien…pero no veo cómo hacerlo de otra manera, he intentado ya varias cosas…necesito una solución con la que me sienta tranquila, ¡no aguanto más en esta situación!”

¿Cómo diseñar una conversación delicada para que la relación con esa persona que me importa mejore?

¿Cómo, ante un folio en blanco, hilar las diferentes ideas que tengo en la cabeza y que me gustaría que se convirtiesen en un post?

¡Cuánto agobio!

Sin embargo, lo que pretendemos a través de este post es revindicar el aspecto positivo de los estados de confusión. Bendita y necesaria confusión.

La siguiente frase que escuchamos a Guillermo Echegaray lo recoge muy bien:

“Hay un tipo de confusión que bloquea pero hay otra confusión productiva que es creativa. Porque significa que estás en el límite de abrirte a otra cosa distinta pero todavía no tienes todos los recursos para abrirte. La diferencia es si incorpora cambio o si bloquea”

La confusión es una de las etapas del proceso de creación, de las rutinas de pensamiento, de la toma de decisión…lo que sucede es que en ocasiones los estados de confusión duran más tiempo del que nos gustaría en estos días donde prima la inmediatez, donde no son tan comunes los espacios de compartir y de reflexión, donde “no saber, no ver, no controlar” nos incomoda.

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La clave, pues, está en ver la confusión como una necesaria aliada, como un recurso, y no como una enemiga o amenaza que nos produce miedo y nos paraliza…en definitiva, ¡permitámonos la confusión! (durante un tiempo) porque de ahí suelen emerger cosas buenas que nos pueden sorprender gratamente.

Crear es relacionar de distinta forma elementos ya existentes. Todas las formas de creatividad surgen de una nueva actividad combinatoria, de situar los objetos en una nueva perspectiva (…) La sorpresa agradable es la verdadera esencia de la creatividad misma”. (Jerome Bruner)

Feliz fin de semana

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