Elogio de la pausa

Pausa: breve interrupción del movimiento, acción o ejercicio (Real Academia Española).

Después de la pausa de Semana Santa, volvemos a retomar el pulso y el ritmo de nuestra actividad laboral. Y aunque haya sido un corto alto en el camino, una vez más me sigo sorprendiendo de los efectos beneficiosos que experimento cuando paro.

Al parar bajamos el ritmo, desciende el grado de tensión, nos relajamos (pareciera incluso que respiramos más profundamente) y todo ello nos ayuda a tomar perspectiva. Observamos, sentimos y leemos nuestro universo (rutina, trabajo etc.) con otros ojos …en definitiva, tomamos conciencia.

Las pausas son clave en el trabajo si queremos aumentar el grado de creatividad, de inspiración, de efectividad, de productividad…

Si los beneficios son tan claros, ¿por qué nos cuesta tanto llevar la teoría a la práctica una vez metidos en esa rueda del día a día? En esa dinámica en la que ponemos el piloto automático y ¡a echar millas!

Puede que algunas de nuestras creencias colectivas respecto al tiempo dedicado al trabajo tengan algo que ver en ello… precisamente, durante estas vacaciones leí un artículo al respecto en el diario francés Le Monde: L’importance d’être pressé (“La importancia de tener prisa”) basado en estudios realizados por varias Universidades y consultoras.

A continuación traduzco algunas de las conclusiones presentadas en dicho artículo:

« ¿Por qué las personas sienten que siempre tienen prisa, o que no llegan a todo?» se interrogaba en Diciembre el diario semanal The Economist. ¿Y por qué este sentimiento es particularmente exacerbado, paradójicamente, en las personas con altos ingresos? […] actualmente está bastante bien visto el decir que se trabajan hasta 60 horas semanales, como si fuese una prueba de importancia, de éxito social […] “el tiempo de trabajo de los directores/as es muy a menudo considerado como una fuente ilimitada” analizan Frankki Bevins y Aaron de Smet, 2 consultores de McKinsey […]. En consecuencia, aproximadamente la mitad de los directores/as estiman insatisfactoria la manera en la que utilizan su tiempo, según una encuesta realizada por esta consultora con 1500 directores/as de diferentes países del mundo […]

Dos investigadores en economía, Daniel Hamermesh, profesor de la Universidad de Texas y Jungmin Lee, profesor de Sogang University de Seúl en su publicación “las causas del estrés temporal: ¿una falta de tiempo real o una queja crónica de jóvenes directores/as?” concluyen que, efectivamente, cuanto mayor es el sueldo de la persona, mayor es su tendencia a quejarse de su falta de tiempo de manera desproporcionada.

En este sentido, nos gusta y compartimos el lugar e importancia que Arawana Hayashi concede al concepto japonés Ma (esta palabra puede ser traducida como pausa, descanso, tiempo, temporal, intervalo, espacio, espaciado, vacío, lugar, brecha etc. en japonés) en el desarrollo del liderazgo desde la presencia, desde la conciencia.                            .

Y con esta canción de Mª Dolores Pradera titulada “El parado” os deseamos un feliz fin de semana (que cada uno/a interprete como más le guste el significado de la letra).

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NOTA: dedico este post a Joël y Olivier por haber hecho posible, una vez más, que mi pausa de Semana Santa haya sido tan fecunda y divertida. Merci les gars!

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Un comentario en “Elogio de la pausa

  1. Me resuena que detrás de esta “constante” falta de tiempo, de no saber parar, subyace la transformación productiva. Antes el trabajo mecánico conllevaba a más horas, mayor producción (hasta el límite de calidad que marcaba la cumbre de la campana de Gauss), es algo muy arraigado, casi forma parte de nuestro ADN, es lo que hemos visto en nuestros mayores y yo por lo menos, he vivido.
    Cuando nos permitimos revisar nuestras creencias y actitudes, podemos entender que AHORA la herramienta principal “mayoritaria” de trabajo es el talento, el conocimiento, la creatividad, y éste solo fluye en espacios internos y externos de armonía, lo cual queda lejos del estrés, cansancio, irritabilidad de las largas jornadas de trabajo.
    Creo que es necesario integrar esta observación para adecuarnos en lo personal a los nuevos modelos de trabajo. Como ya nos evoca desde el título Adolfo Jarrín en su libro “De la revolución Industrial, a la Evolución empresarial”, que sin duda conlleva a una “Evolución Personal”
    Tras leer vuestro post….., estoy mirando con más cariño el fin de semana, y me acabo de agendar un par de paradas
    Fran 🙂

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