Aprender Aikido

El Aikido arte marcial japonés, consiste en convertir la fuerza del enemigo en tu fuerza, en vez de luchar contra ella.

Algo así como “leer” la situación con una concentración absoluta y nutrirse de toda la fuerza existente, venga de donde venga, poniéndola a nuestro favor.                                     

Si supiéramos aplicar la filosofía del Aikido en las circunstancias actuales, quizás nos desgastaríamos menos, resistiendo y luchando por volver a lo “de siempre”, a aquello “tan bueno” que teníamos hace tres meses.

Ahora toca desarrollar nuestra Inteligencia Adapatativa (Aprender a vivir en los cambios constantes), porque aquello de- “Esa reflexión la haremos cuando tengamos más tiempo”– ha quedado atrás. En muchas organizaciones ya están elaborando y comunicando internamente cómo será la nueva realidad. Se han puesto manos a la obra para diseñar y marcar la nueva pauta (algunas involucrando a las personas en dicho diseño y otras no…ya conocéis nuestra opinión sobre la importancia que otorgamos a la cocreación para el éxito de cualquier cambio).

Y ya que las circunstancias nos obligan a tener que adaptarnos, convirtamos la ocasión en un momento de reflexión (pausada si posible); con una perspectiva constructiva; poniendo a nuestro favor todos los recursos, personas, energía e ideas de nuestra red.

Las buenas preguntas son el punto de partida para la reflexión, la emoción y el impulso creativo necesario para reorientar y/o poner en marcha acciones de transformación. Por ejemplo

  • ¿Qué queremos conservar en nuestra organización o en nuestra vida? (Aquello que ha sido exitoso, que funciona bien)
  • ¿Qué queremos/debemos dejar atrás, dejar morir, soltar en esta nueva etapa?
  • ¿Qué queremos/necesitamos incorporar? (para conseguir buenos resultados, para tener éxito)
  • ¿Qué es aquello que queremos/necesitamos transformar? (para alinearnos con una visión de futuro y unos valores)
  • ¿Qué estilo de liderazgo necesitamos desarrollar para todo ello?
  • ¿Con qué recursos contamos?

Hacerse las buenas preguntas uno/a misma es más difícil que encontrar respuestas porque requiere mirar la situación desde otro ángulo. En EQUILIA  es lo que hacemos cuando acompañamos a personas, equipos y organizaciones. Aportamos nuestra mirada externa y encontramos preguntas que llevan la semilla de nuevas respuestas.

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Feliz semana.

 

Mirar hacia dónde vamos

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en las personas el anhelo de mar libre y ancho”                                                                                                         (Antoine de Saint-Exupery)

Después de la Peste Negra de la Edad Media Europea, se dio una de las épocas más fértiles de la Historia: el Renacimiento. Algo así sucedió también en Dinamarca cuando se declaró en bancarrota en 1813. Durante los siguientes 40 años vivió una explosión de creatividad dando paso al nacimiento de una Era dorada. Son sólo algunos ejemplos.

La crisis actual, provocada por un virus microscópico, ha dejado en evidencia los signos de agotamiento del sistema que rige nuestras organizaciones, sociedades y vidas. Aún teniendo todos los elementos aparentemente en contra, queremos creer que estamos en otro de esos momentos históricos, donde necesitamos levantar la cabeza y atrevernos a mirar nuevos Horizontes.

Puede ser el momento para tejer una nueva red. Y para eso, personas como organizaciones, necesitamos inspiración, libertad de pensamiento e imaginación. Mucha… Creemos que, precisamente ahora, es necesario que las organizaciones reflexionen y definan su Identidad y su Propósito: ¿Para qué tenemos sentido, a qué queremos contribuir más allá de obtener beneficios económicos, qué impacto social y medioambiental queremos lograr, a través de qué valores…?

Como “filtro” en esta reflexión pueden servir los ODS mundiales (Objetivos de Desarrollo Sostenible https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/): ¿Cómo se liga el propósito de mi organización a esos ODS?

Un Propósito con significado, claro y compartido con todos sus grupos de interés es una fuerza motriz para cualquier organización para diferenciarse, reinventarse, conseguir reputación social y legitimidad. También puede aportar más claridad para dar respuesta a la nueva realidad ya que, como una brújula, fortalece y da coherencia a las acciones, servicios, políticas y decisiones de la organización.

Y lo mismo nos sucede a las personas, tenemos una necesidad de significado, de una causa que nos trascienda, de un por qué me levanto de la cama cada mañana. Reflexionar sobre nuestro propósito personal puede ser un ancla para ser fuertes en momentos de incertidumbre.

Os recomendamos un libro que ilustra muy bien todo esto: “Que mi gente vaya a hacer Surfde Yvon Chouinard. En él relata su historia y la de su compañía Patagonia Inc, y explica la filosofía que inspiró y todavía hoy sustenta la empresa después de tantos años.

Feliz semana.

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Futuro inmediato

“Cada mañana nos ofrece la posibilidad de elegir

desde dónde y cómo queremos vivir el día”

Recibo una llamada durante las dos primeras semanas del confinamiento:

  • ¡Hola! Soy el camarero del bar X al que sueles venir con tu amiga.
  • ¡¡Pero bueno, qué sorpresa!! Hoola.
  • En tiempos normales ni se me hubiese pasado por la cabeza llamar pero en estas circunstancias, he querido hacerlo para saber qué tal estás, enviarte ánimos y decirte que te cuides.

Esta llamada de teléfono inesperada y generosa, de un prácticamente desconocido, además de arrancarme una gran sonrisa me hizo sentir esperanza…esperanza en el ser humano.

Son muchos los detalles de solidaridad que estamos viendo y recibiendo estas semanas porque en esta crisis, al igual que en tantas otras a lo largo de la historia, está saliendo y saldrá lo mejor y también lo peor de las personas (no hay más que ver las redes sociales).

En nuestra mano está elegir con qué actitud afrontamos la nueva fase, llena de preguntas sin respuesta aun, que estamos a punto de comenzar. Nosotros/as decidimos qué pensamientos ponemos y alimentamos en nuestra mente.

Ahora mismo, ante tanta incertidumbre, nos parece necesario hacer esta elección consciente día a día, tanto por nuestra salud mental como por el bien de la comunidad en la que vivimos. Es tan fácil caer en el miedo y que se propague velozmente convirtiéndose en un virus aún más peligroso que el propio Covid-19…

No estamos diciendo que este ejercicio de confianza diario sea fácil (hay días mejores y peores). Tampoco significa negar el dolor y la dificultad de las circunstancias, ni ignorar los problemas que la crisis ha provocado en la sociedad y provocará durante tiempo. Nos referimos a la importancia de enfocar nuestra energía hacia una mirada generativa de futuro en vez de hacia lo que va mal o hemos perdido (las personas no se resisten al cambio sino a la pérdida que acarrea el cambio). Porque aquello en lo que centramos nuestra atención crece.

“El optimismo es la opción más útil en estas circunstancias” (W. Churchill)

Es más sano y poderoso centrarnos en las experiencias que nos inspiran que en las que nos traumatizan. Generar una imagen de futuro que nos dé fuerza, intelectual y emocionalmente, tiene más probabilidades de llevarnos a una acción positiva y a ampliar nuestras opciones. Si nos centramos en el miedo a lo que nos pueda suceder, nos empequeñece, limita nuestra visión y bloquea nuestra energía.

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Hacemos, pues, un llamamiento a construir entre todos/as una mirada apreciativa hacia adelante que nos dé sentido y esperanza. A transitar del “Yo” al “Nostros” para crear juntos el futuro que incluya riqueza cultural, generacional y todo el talento disponible. Y si alguien dice que es Utopía… ¿Por qué no?

Al fin y al cabo muchos de los derechos, oportunidades o servicios que gozamos y damos por hecho actualmente fueron Utopías en su día.

“Un cambio de paradigma ocurre cuando se plantea una pregunta en el paradigma actual que sólo se puede responder desde fuera de él” (Marilee Goldberg)

Feliz semana

Cultura de equipo virtual

“Sólo” un mes de confinamiento (¡a veces parecen siglos!) y ya nos hemos adaptado, como buenamente podemos, a trabajar y a convivir en realidades virtuales.

Tenemos reuniones de trabajo, webinars, quedadas con familia y amigos/as e incluso pintxo-pote a través de pantallas ¿No es fascinante la capacidad de adaptación que tenemos las personas?

Seguramente cuando termine el encierro apreciaremos más lo presencial, el contacto humano, ¡y qué bueno que así sea! Aquello que realmente marca la diferencia en los equipos y en las organizaciones más desarrolladas, es el factor humano y su cultura (su identidad corporativa, sus valores). Esa parte intangible de cuyo valor ahora somos más conscientes y echamos de menos.

Si bien, a priori, podíamos pensar que teletrabajar en equipo iba a ser algo puntual y que con empezar a manejar algunas plataformas virtuales sería suficiente, parece que el periodo va a ser bastante más largo de lo previsto. Por eso, creemos que el éxito del teletrabajo no va a tener tanto que ver con las herramientas virtuales, como con nuestra capacidad de extender y nutrir a distancia la cultura del equipo u organización.

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Necesitaremos hacer un ejercicio consciente de explicitar más lo intangible. No darlo por hecho. Para evitar malentendidos y/o que algún miembro se descuelgue del equipo.

¿Cómo hacerlo? Entendiendo que puede haber tantas fórmulas como equipos, a continuación proponemos 6 claves:

  1. Confianza, Transparencia y Organización: son valores fundamentales para un teletrabajo eficaz. Entre todos los miembros del equipo, podemos “traducir” estos 3 valores en comportamientos observables para un buen funcionamiento y coordinación a distancia. ¿Qué, concretamente, necesitaríamos para sentir que tenemos una buena organización y nos movemos en la confianza y transparencia en esta nueva manera de trabajar en equipo?

 

  1. Atención y escucha: estar “protegidos” detrás de la pantalla, donde se suele ver poco más que nuestra cara, puede abrir camino a la tentación de prestar atención a muchas cosas que no tienen nada que ver con la reunión/ sesión a la que asistimos virtualmente. Mirar los mensajes en el teléfono, responder rapidamente a un mail, dar indicaciones a un familiar de cómo hay que hacer alguna tarea doméstica, etc. Qué mas da si nadie se va a dar cuenta- podemos pensar. Pero, se nota. Se notará en el ambiente, en la dinámica y en el resultado que se consigue crear en el espacio virtual. ¡Estar presente puede ser una gran oportunidad para desarrollar nuestra escucha activa!

 

  1. Rol de facilitador/a: Designar una persona (puede ser rotativo) que modere el turno de palabra (absolutamente necesario en grupos medianos y grandes): encendiendo o apagando micrófonos, animando a las personas a que participen escribiendo en el Chat, lanzando preguntas etc.

 

  1. Humor: Incluir toques de humor o diversión, acordándolo previamente en equipo (puede que a todo el mundo no le guste o haga reír lo mismo que a ti): usar sonidos graciosos para ciertos momentos, emoticonos, imágenes de fondo, enseñar algún objeto/animal/planta que tengamos en casa, proponer algún juego/adivinanza/dibujo/movimiento que nos acerque de alguna manera…

 

  1. Check-in y Check-out: Aunque no estemos en la misma sala físicamente, abrir un breve espacio de diálogo al comienzo de la sesión para compartir cómo llegamos y/o algo reseñable desde nuestra última conexión en equipo; para hacer un pequeño ejercicio de centramiento o respiración de preparación para la tarea etc. Y lo mismo al finalizar la sesión – cómo nos sentimos y/o qué podríamos mejorar en la próxima sesión.

 

  1. Reto semanal o quincenal: Fijar algún reto semanal o quincenal en equipo y poder consultar el avance de las acciones día a día para motivarnos en la distancia. Escoger una o varias personas que alimenten el sentimiento de pertenencia, de equipo (¿no decían que la distancia es el olvido?): mensajes de ánimo, alguna video-llamada, compartir fotos o vídeos con algún significado especial para el equipo, proponer enlaces de interés ¡Se trata de mantener la llama encendida!

 

  1. ¿Cuál es tu super poder?: Descubrir y reconocer el super poder de cada miembro para teletrabajar en equipo ¿Qué es lo que cada miembro puede aportar a esta nueva manera de trabajar en equipo y seguir desarrollando nuestra cultura a distancia? ¡Seguro que descubrís talentos ocultos!

 

¡Os mandamos mucho ánimo a todos/as! Ya queda un poquito menos.

Feliz semana

 

Más allá de todo esto

“Nada es tan contagioso como el ejemplo, y nunca hacemos grandes bienes ni grandes males que no produzcan otros iguales” (François de La Rochefoucauld)

La realidad, una vez más, supera a la ficción. De un día para otro, nuestra vida, tal como hasta ahora la conocíamos, ha cambiado drásticamente. Al igual que aquellos marineros que se embarcaban en expediciones de ultramar, nos adentramos en mares desconocidos para todos/as.

Como en toda circunstancia nueva, desconocida, los miedos se nos pueden disparar, aparece el nerviosismo, llevándonos tal vez a reacciones o decisiones no muy afortunadas. Pero también, puede que salga lo mejor de nosotros/as mismos/as.

Vamos a aprender sobre la marcha, día a día, paso a paso. Vamos a cometer errores, muchos. Pero no es momento de críticas, porque desgastan, desunen, perdemos inútilmente energía necesaria ahora mismo. Ya habrá tiempo después de sacar conclusiones, aprendizajes y pedir responsabilidades.

Respiremos. Respiremos hondo varias veces para elegir conscientemente la actitud con la que queremos vivirlo y afrontarlo.

La noción de Comunidad, algo esquinada en la sociedad en la que vivíamos hasta hace unas semanas, resurge con fuerza. Porque todos/as estamos embarcados/as en la misma tormenta. Lo que le sucede al de al lado también me pasa o me puede pasar a mí (no importa el origen, el color de la piel, la orientación sexual o la clase social…).

En esta situación de confinamiento, de movimientos y libertades reducidas, puede que lo único que podamos decidir con total libertad…es ser ejemplo.

Está en nuestras manos el ocuparnos de nuestro bienestar individual y el de las personas que nos rodean; ser comprensivos/as; compasivos/as; amables y generosos/as durante el confinamiento y en el periodo incierto, y seguro duro, que se abrirá después. Cuidar y colaborar está en nuestras manos.

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Miryam (Muxotepotolobat) y Judith y Arrate (Equilia) siempre hemos creído en las colaboraciones, y a través de la nuestra queremos tejer Comunidad. Así que, con este post ¡lanzamos la cadena de colaboraciones por la Comunidad!

Si quieres tejer un eslabón de esta Cadena de Colaboraciones por la Comunidad puedes inspirarte en los siguientes pasos:

  1. Reúnete con alguna persona con la que te apetezca tejer para la Comunidad ¡Esto va de emocionarse juntos/as!
    • En nuestro caso: Muxotepotolobat y Equilia nos pusimos mentes-corazones- manos a la obra. Sencillamente, nos encanta juntarnos a soñar juntas.

2) Pensad conjuntamente en algo que os gustaría “regalar” a la Comunidad: una idea, una creación o acción y dadle forma concreta que sea fruto de vuestra colaboración. ¡Rienda suelta! Todas las creaciones son bienvenidas.

    • En nuestro caso: nos gusta escribir, dibujar sentipensares y, en estos momentos, sentimos la necesidad de crear Colectividad. Acción concretaà Escribir-Dibujar un post para las redes sociales proponiendo una cadena de colaboraciones que extienda por el mundo el sentimiento de contribución a la Comunidad.

3) Compartid en vuestras redes sociales vuestra obra conjunta para que se convierta en un eslabón más de la Cadena:

    • En una frase resume lo que habéis hecho o puesto en marcha
    • Añade #cadenadecolaboraciones por la #comunidad.
    • Indica tu ubicación.
    • Etiqueta a @muxotepotolobat y @Equilia para que podamos hacer el seguimiento de la expansión de esta cadena por el mundo

¿Quieres ver lo que hemos hecho nosotras? Descárgatelo aquí 

 

Remoto

De un día para otro. Así, de golpe, nos encontramos confinados en nuestros hogares con permiso para las salidas extrictamente necesarias. Por responsabilidad individual y para con nuestra Sociedad.

En esta situación a muchas personas se les ha pedido que teletrabajen sin haberlo hecho nunca antes, sin periodo de adaptación ninguno y sin las mejores condiciones para ello (niños/as en casa, falta de espacio o recursos tecnológicos, etc.). Por eso, nos gustaría aportar nuestro granito de arena, que es nuestra experiencia de muchos años en el teletrabajo, por si pudiera ayudar a alguien.

Si estamos empezando a teletrabajar en equipo:

Para mantener el buen desempeño y eficiencia, el bienestar de las personas y las relaciones sanas, nos parece importante, en estos primeros días de teletrabajo, dedicar tiempo a hablar y acordar en equipo:

  • Qué recursos tecnológicos y aplicaciones tenemos a nuestra disposición.
  • Qué tareas se pueden hacer a distancia.
  • Fijar los objetivos y los resultados esperados.
  • Decidir los mecanismos de seguimiento- entregables diarios/semanales, cuántas veces al día/semana reunirnos por video conferencia (Skype, Zoom etc. al comienzo nos parece conveniente que tengamos la posibilidad de vernos).
  • Dado que serán las primeras reuniones virtuales para muchas personas, acordemos también las técnicas para que éstas sean eficaces y ágiles (últimamente hay varios posts al respecto. Nos ha gustado éste en particular.
  • Echémosle creatividad y humor para organizar momentos de un tele-café en grupo, un tele-pintxo-pote

El teletrabajo puede ser un cambio muy drástico por lo que reservar unos minutos de esos encuentros online para conversar sobre cómo nos sentimos, qué necesitamos, para escucharnos y apoyarnos puede ayudar.

Los/las líderes y responsables tienen un papel especial para que nadie se sienta aislado y desconectado del equipo / empresa y su “presencia”/disponibilidad (por teléfono, mail, video-conferencia) será clave. Y también que todos/as hagamos un ejercicio consciente de flexibilidad y mucha comprensión al comienzo.

Aprender a teletrabajar a marchas forzadas puede ser una gran oportunidad para desarrollar la cultura del trabajo en remoto en algunos equipos y organizaciones y convertirlo en una medida de conciliación de la vida laboral y personal/familiar de cara al futuro.

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A nivel personal, para que este primer contacto con el trabajo desde casa no sea una experiencia “a no repetir nunca más”, hay muchos consejos que podamos encontrar en las redes; algunas importantes nos parecen estas:

Respetar rituales como vestirse para trabajar (y no quedarnos en pijama todo el día), marcar horarios de comienzo y fin del trabajo, organizar las tareas a realizar cada día…una especie de rutina. Separar bien las franjas de tiempo de trabajo de “otras actividades”. Dedicar un tiempo fijo (aunque sea por franjas breves) al trabajo y durante este tiempo centrarse. Un método que a muchos/as les parece eficaz, ante la repentida “libertad” (para no decir desmadre) del trabajo en casa, es el llamado “pomodorí”.

Organizar el trabajo no está reñido con trabajar en un entorno placentero, por ejemplo acompañarnos de música, ponernos un café en nuestra taza preferida…

Y para terminar…. en Equilia nos encanta ver que en esta situación crítica haya tantas personas que intentan aportar su granito de arena para que no caigamos en el desánimo, que con su humor, su creatividad, su generosidad, solidaridad, altruismo y apoyo mutuo nos están enseñando que estamos todos juntos en esto. Pongamos toda nuestra atención e intención en lo que nos une, en lo que queremos que crezca y prospere. ¡Juntos/as podemos!¡Vamos!

Sembrar

A veces hablamos como si nuestra vida se tratase de una serie de trámites, pasos, incluso obstáculos a gestionar para conseguir un objetivo.

“¡3 años nada más para jubilarme!”

“Sólo dos reuniones me separan del fin de semana. Que pasen rapidito por favor…”

“4 exámenes para conseguir el título”

Nos han entrenado desde niños/as en ello – “duermes 4 veces y será tu cumple”. Aunque en la infancia esta visión mecanicista no nos convence tanto…¡qué sabios son los niños/as! O los mayores que ya han perdido un poco la cabeza…

Por supuesto que el visualizar nuestras metas como algo cercano y alcanzable nos ayuda. Nos proporciona fuerza para un último empujón, para mantener la motivación, para seguir retándonos, para estar centrados/as…en definitiva, para avanzar hacia un futuro deseado.

Al mismo tiempo, en nuestra sociedad vamos tan rápido, que podemos caer fácilmente en la metáfora del “mundo o vida como obstáculos y problemas que resolver”. Un universo cerrado, rutinario, previsible, en el que cualquier cosa que se interponga en la consecución de nuestro objetivo, nos puede crear frustración, enfado, impaciencia; nos puede llevar a buscar culpables y a utilizar un lenguaje basado en el déficit.

Lo mejor de las personas surge cuando nos ponemos a crear, no simplemente a solucionar. Hagamos, pues, un ejercicio consciente de abrirnos; de expandir nuestras vidas a la variedad, al misterio, a la incertidumbre, a otras maneras de hacer; de interesarnos genuinamente por los demás; de dedicar(nos) tiempo; de insistir en utilizar un lenguaje más apreciativo y basado en las fortalezas. Seamos generosos/as con nosotros/as mismos/as, con los demás, con nuestros equipos y con el entorno.

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Para ello os proponemos lo siguiente:

¿Qué tal si al comienzo de cada jornada; de una reunión o sesión de equipo; de una conversación o de una tarea que vayamos a hacer, nos paramos unos instantes, (nos) escuchamos y nos preguntamos: Cuál es mi intención para este día, esta reunión, esta conversación o tarea? ¿Qué quiero sembrar aquí y ahora?

No es tanto lo que haces sino desde dónde lo haces.

 Conectemos con nuestra intención para ser capaces de transmitirla y de generar experiencia. Porque lo que nos decimos y repetimos se traslada a nuestra conducta y acción.

Os dejamos con esta frase inspiradora de Albert Camus para comenzar la semana:

“La verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente”

Feliz semana.

Carnaval

¡Estamos de Carnaval!

Días en los que nos podemos encontrar con Superman, con Maléfica, con un pulpo o una salchica andante en la calle. Días en los que pareciera que las barreras de lo establecido, de lo que se espera de nuestros roles en la sociedad, se difuminan y nos damos otros permisos.

¿Te disfrazas en Carnaval?

Disfrazarnos es encarnar de cierta manera a otra persona, personaje, animal u objeto y nos ayuda a experimentar cómo es estar en sus zapatos. Podemos probar a hacer y decir lo que nuestro disfraz diría o haría, sus gestos, sus maneras, sus miradas…(¡incluso si son radicalmente diferentes a las nuestras!) y ver cómo nos sentimos. En definitiva, jugar a probar a sentir y ser otra persona y, tal vez desde ahí, entender mejor sus circunstancias y su comportamiento.

El disfraz como medio para conectarnos con la empatía, la compasión y el reconocimiento.

Estaría bien instaurar “Días de Disfraz” en las familias, en los lugares de trabajo, en los colegios o en la comunidad: “Hoy me disfrazo de mi jefa”, “hoy voy a probar ser el tío Alberto”, “hoy quiero vivir la vida del alumno adolescente Iñaki de la ESO”, “hoy trabajaré de enfermera”, “quiero experimentar una hora en la vida de mi perro”…

Nos parece que, en estos tiempos cada vez más individualistas y acelerados, hemos perdido empatía. En el trabajo priorizamos ser efectivos/as y resolutivos/as, dejando aspectos emocionales y relacionales de lado: vivimos en la mente más que en el sentir. Observamos en las organizaciones y equipos que sus conversaciones se centran practicamente sólo en el trabajo, la eficacia, la resolución etc. – muy necesarios ¡ojo! – pero se cuida poco la relación, el estado del otro/a, incluso nuestro estado interior.

Y sin embargo, creemos que de cuidar estos aspectos (competencias blandas las llaman), las relaciones, la comunicación, serían más fluidas y esto redundaría en una mayor eficacia, resolución y compromiso por parte de las personas.

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El psicodrama, la técnica de la silla vacía, las constelaciones organizacionales, etc. pueden ser excelentes herramientas para visitar y experimentar el lugar de otras personas, roles o funciones de los diferentes sistemas en los que interactuamos, utilizando nuestra mente, corazón y cuerpo. Nos pueden ayudar a vislumbrar y entender la intención profunda que hay detrás de ciertos comportamientos o dinámicas de personas que criticamos y rechazamos (‘para qué’ esa persona se comporta así y no ‘por qué’ esa persona se comporta así). En definitiva, a empatizar.

“Sé amable, pues cada persona con la que te cruzas está librando su ardua batalla” (Platón)

Feliz semana y Feliz Carnaval.

Mira quién habla…

“A estas alturas conozco bien mi cuerpo” – es una expresión que empleamos más según avanzamos en edad.

Y es cierto que los años nos regalan experiencia y sabiduría, incluído sobre nuestro cuerpo. Pero una cosa es conocer la fisiología de nuestro cuerpo (cómo se comporta en los cambios de estación, al comer cierto tipo de alimentos, según las horas de sueño etc.) y otra cosa es tener conciencia corporal.

El cuerpo nos brinda, constantemente, valiosa información sobre nuestro estado emocional con respecto a nuestro entorno; a nuestros juicios o creencias; a nuestras interacciones con otras personas…porque las emociones se alojan en el cuerpo y el cuerpo es nuestro instrumento para llegar a ellas.

¿Cómo de conectados/as estamos realmente con nuestro cuerpo?

¿Somos capaces de identificar sus necesidades, las diferentes sensaciones, las partes bloquedas, en dónde exactamente sentimos las emociones etc.?

¿Estamos entrenados/as para hacer una lectura corporal y emocional?

En general, en Occidente al menos, desarrollamos una vida lingúistica (racional) bastante disociada de nuestra emocionalidad y de nuestro cuerpo. Se concede más importancia y prevalece el trabajo cognitivo-lingüístico. Este es fundamental, pero creemos que necesitaría ir acompañado de un trabajo emocional y corporal para que la persona pueda desarrollarse en plenitud.

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Las creencias disfuncionales o limitantes se asientan en emociones muy profundas, inconscientes, y por eso se resisten a los argumentos lógicos. Podemos entenderlo intelectualmente pero seguimos reaccionando de la misma manera. Por eso, para cambiar un juicio, una creencia, primero necesitamos identificar, trabajar y resolver la emoción que lo sostiene. Y ¿cómo se trabajan las emociones? Entrando en el cuerpo. Es imposible transformarlas sólo hablando o razonando.

Las preguntas, los razonamientos lógicos, nos llevan a ir madurando y preparándonos para poder abordar ese momento emocional. El cuerpo y la respiración consciente nos ayudan a permanecer en el presente, a salir de la divagación, a reconectar con nuestro cuerpo y a poder empezar a identificar y describir sensorialmente lo que nos sucede. No es un trabajo sencillo, porque todos/as tenemos emociones proscritas que nos han llevado a disociarnos, a dejar de estar en contacto con nuestro cuerpo/emoción, para no sentirlas.

Pues bien, para empezar a entrenarnos en la lectura corporal, sensorial y emocional, os proponemos el siguiente ejercicio: llevar un Diario corporal.

Estas son las instrucciones:

Cada mañana, a primera hora, programáis 3 o 4 alarmas en el móvil en distintos momentos del día, que sean horas difíciles de recordar, por ejemplo: 17h23.

Cuando suene cada alarma, detenéis lo que estás haciendo y respondéis a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué estoy haciendo?
  • ¿Qué estoy pensando?
  • ¿Qué estoy sintiendo?
  • ¿Dónde en mi cuerpo y cómo lo estoy sintiendo?

Este ejercicio se debería hacer al menos durante 10 días.

Seguro que vuestro cuerpo os brinda sorpresas y un montón de información valiosa.

Feliz semana.

Esto está encendido

“Si yo tuviese que desear algo, no desearía riquezas ni poder, sino la pasión de la posibilidad, el ojo que en todas partes ve la posibilidad eternamente joven, eternamente ardiente. El placer decepciona, la posibilidad, no.”

(Soren Kierkegaard)

Me sorprendió y me arrancó una sonrisa la respuesta que me dio mi sobrina de 4 años cuando le pregunté qué se disponía a hacer tan contenta con aquellas pinturas: “¡Voy a hacer un proyecto!”. Claro…hoy en día los colegios trabajan por proyectos y es un término totalmente normalizado para los niños/as.

Su entusiasmo ante el mundo de posibilidades que imaginaba con aquel papel en blanco, unos cuantos rotuladores, unas tijeras y algunas pegatinas (parece que los niños/as de entre 3-4 años son capaces de entusiasmarse hasta 90 veces al día) me hizo pensar que el entusiasmo es igual de importante o quizás más que otros elementos tangibles en los proyectos (ya sean laborales como personales).

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¿Pero cómo mantener el ánimo de las personas, la actitud positiva, la motivación, durante el proyecto, especialmente en aquellos complejos y/o muy largos (igualmente podríamos hacer esta reflexión en situaciones difíciles de la vida)? ¿Cómo comprometer al equipo? ¿Cómo construir puentes hacia un objetivo común?

En un post anterior ya hemos hablado sobre el arte de saber encontrar un buen equilibrio en la gestión del tiempo y de los tempos en los proyectos para alcanzar con éxito la meta final.

Creemos que otra clave es cultivar el entusiasmo. El entusiasmo por construir juntos/as algo bueno, algo valioso, algo grande…un propósito significativo para todos. Y para ello…

Qué tal si cambiamos nuestra percepción de que el proyecto (o nuestro día a día) es un cúmulo de problemas/obstáculos a solucionar o superar, por espacios de posibilidades y también de disfrute.

Qué tal si utilizamos un lenguaje conscientemente apreciativo que incluya, que valore, que inspire a colaborar, a compartir. Y no un lenguaje basado en la cultura del déficit, desafortunadamente bastante extendida en cualquier plano de la vida.

Elegir nuestra actitud, a pesar de las dificultades, es nuestra mayor libertad y también responsabilidad (no se nace cenizo u optimista, no es algo sólo genético. Se aprende a vivir con una actitud ceniza o positiva).

Porque las personas vivimos en estados de ánimo, sería bueno incluir este “ingrediente emocional, humano” de alguna manera en la planificación de proyectos que, en general, recoge lo tangible, lo medible.

Por eso, a través de este post, reivindicamos y animamos a dedicar espacios y momentos durante el proyecto para el Entusiasmo, la Curiosidad, el Asombro, la Emoción: recordar los logros y valorar aquello que es exitoso; reconocer nuestras fortalezas para construir desde ahí; ver lo que sí funciona; visualizar oportunidades; compartir aspiraciones e intenciones y emocionarnos imaginando juntos ese propósito soñado entre todos.

Necesitamos momentos para “lanzar chispas que prendan hogueras”, como dice Alfred Sonnenfeld, doctor en medicina y teología alemán. Aquí os dejamos un vídeo suyo sobre “La fuerza regeneradora del Entusiasmo”

 

 

Feliz semana