Afectivo y Efectivo

Se dice que de lo malo también se sacan aprendizajes y, ahora que empezamos a salir de la pandemia, poco a poco van apareciendo artículos y debates dedicados a hacer balance de este largo año y medio.

Una de las conclusiones, al parecer, es que valoramos mucho más ahora la presencialidad y los vínculos (algo que antes dábamos por hecho). Hay personas que dicen estar deseando volver a la oficina, o al menos combinar el teletrabajo con lo presencial, para terminar con el sentimiento de aislamiento que sienten. Ha quedado claro que somos seres relacionales y que esto debiera ser un factor a tener en cuenta, ahora que el teletrabajo se ha instalado en nuestras organizaciones y modos de funcionar.

A nosotras, además, nos gustaría poner sobre la mesa otro aprendizaje. Se trata del papel fundamental que ha tenido en la pandemia el rol de animador/a en los equipos. Una función a la que no siempre se le ha otorgado especial importancia o atención; incluso en algunos equipos podía tacharse de “poco seria” o “improductiva”.

Los roles tales como las/los estrategas, analíticos, ejecutores de acciones; todos ellos bajo presión, han sido clave en los momentos de caos, dificultad e incertidumbre vividos. Pero esta vez, por las características de esta crisis mundial, nos parece que tan importantes han sido esas personas que sacaban un comentario gracioso para quitarle un poco de hierro a tanta tensión; que regalaban una palmada en la espalda o mirada compañera en el momento preciso; que echaban mano de los restos de su energía para hacer una llamada o enviar un mensaje de ánimo y fuerza en el grupo whatsapp; que inventaban mantras, bailes o cánticos para la unión; que celebraban cada pequeño logro y no cesaban en su intento para mantener vivas la esperanza y confianza incluso en los momentos más oscuros.

Queremos, pues, reivindicar también en los equipos el rol de “dancer” o “celebrador/a” que llaman en la Metodología Dragon Dreaming, una metodología participativa y holística para la implementación de proyectos colaborativos y sostenibles, basado en el crecimiento personal/grupal y la responsabilidad activa. Lo desarrolló el Australiano John Croft basándose en el sistema de pensamiento y sabiduría de los aborígenes Australianos. Propone 4 roles que tienen que ver con Soñar, Planificar, Actuar y Celebrar.

Y si no, preguntad a los equipos de deporte…afirman, sin duda, que la falta de aliento, fuerza, cánticos y ánimos del público ha tenido un impacto tremendamente negativo en su desempeño durante la pandemia; hasta llevarles, en algunos casos, al decenso de categoría.

Un equipo no puede ser efectivo sin ser también afectivo. Necesitamos aprender a gestionar tanto el flujo de información como el flujo de energía y emocionalidad en las organizaciones, combinar y valorar tanto lo tangible como lo intangible. Los procesos de coaching de equipos pueden ser de gran ayuda para elevar el nivel de conciencia del sistema y desde ahí, trabajar los diferentes roles necesarios para dar la mejor respuesta a los desafíos que el equipo enfrenta.

Feliz semana.

Practicar la Paz

Cada domingo me gusta recibir en la bandeja de mi correo la newsletter semanal de Mary Alice Arthur, la autodenominada Activista de historias (si os gusta el tema del Storytelling– el poder de las historias para crear realidades– os puede interesar: www.getsoaring.com y www.365alive.org). En general son posts muy cortitos que se leen rápidamente, pero hace un par de semanas el título de uno de ellos hizo que me detuviese y pusiese más atención: “¿Cuál es tu historia sobre la paz?”

Además de compartir información (yo desconocía que en 1981 la ONU estableció el 21 de Septiembre como el Día Internacional de la Paz. Un día en el que se invita a toda la población mundial a centrarse en algo, por pequeño que sea, que pueda cambiar las cosas hacia la paz); en su post, Mary Alice Arthur nos invitaba a hacer una reflexión a nivel individual y a nivel relacional o de comunidad, sobre cómo contribuimos a crear entornos de paz con las historias que nos contamos y que compartimos:

A nivel individual, la autora compartía su convicción de que cada uno es responsable de las historias que crea, cuenta y propaga; y que nuestras acciones y reacciones son consecuencia de ellas. Ponía el ejemplo de lo que está sucediendo en la pandemia del Coronavirus: en vez de ser un punto de unión para la Humanidad por todo el dolor y dificultad vividas y compartidas, estamos contándolo de manera que se ha convertido en un tema que nos divide más que otra cosa.

A continuación las preguntas a las que nos invitaba como reflexión individual:

  • ¿Qué historias te cuentas a ti mismo/a sobre la paz?
  • ¿Qué te ayuda a ti a estar en paz, incluso en medio del caos o del conflicto?

A nivel de grupo, nos aconsejaba tener en cuenta que cotillear, chismosear es una de las maneras más rápidas para conectar entre personas. Hablar sobre alguien, criticar o quejarnos sobre algo es una manera rápida para descubrir qué piensan y sienten otras personas del grupo al que pertenecemos. Desafortunadamente, nos conectamos a través de la queja. Pero todo eso sólo contribuye a la frustración…

Las preguntas que nos regalaba para la reflexión a nivel de equipo o comunidad eran:

  • ¿Qué historias, comentarios, rumores necesitamos PARAR de contar porque son nocivas?
  • ¿Qué historias, qué narrativa, qué comentarios necesitamos EMPEZAR a contar porque contribuirían a la paz en nuestra comunidad, en nuestro equipo?
  • ¿Qué historias, narrativa, comentarios necesitamos continuar contando porque son útiles y crean más paz para todos/as?

En Equilia, estamos de acuerdo con Mary Alice Arthur en que el tipo de historias que creamos e intercambiamos con otras personas es una manera potente de practicar también la paz. En estos tiempos donde se habla de trastorno postpandemia, donde abunda la ira (no hay más que echar un vistazo rápido en twitter), el desánimo o la tristeza, necesitamos crear nuevas perspectivas, abrir las puertas de la posibilidad. Porque ¡lo positivo también es contagioso! Las emociones se contagian como los virus gracias a las neuronas espejo.

Aspiramos a que nuestros Episodios Equilia sirvan para “esparcir” en nuestra red, como si de semillas se tratase, historias y reflexiones que contribuyan a sembrar cualidades como: esperanza, ampliar posibilidades, aprendizaje, introspección, curiosidad…

Es nuestra manera de practicar la Paz.

Feliz semana

Milímetros de Oro

Septiembre suele ser un mes en el que hacemos buenos propósitos para el curso que comenzamos: apuntarnos a actividades extraescolares; introducir hábitos más saludables; hacer más ejercicio, etc.

Puede ser una bonita época precisamente por eso: por ilusionarnos y soñar con mejorar nuestras vidas. Pero cuidado con el tamaño de las metas que nos ponemos o los cambios que pretendemos emprender, porque podemos pasar de la ilusión a la frustración. Y cuantas más experiencias negativas acumulemos (cambios que no dieron sus frutos finalmente), menos creeremos en nuestra capacidad para conseguirlo.

Cambiar patrones a través de los cuales nos hemos acostumbrado a vivir, la famosa zona de confort, no es sencillo. Nos exige un mayor desgaste energético que el que nos supone mantenernos en el lugar en el que estamos. ¡Ojo! El hecho de que una persona esté en su zona de confort, no siempre quiere decir que esté en su mejor lugar. Puede que mantenerse en esa zona, a la larga, le pase factura física y/o emocionalmente, pero es una especie de ilusión de “equilibrio”.

Hacer cambios, pues, requiere un esfuerzo sostenido en el tiempo para sobrepasar esa montaña que separa nuestra zona de confort y el nuevo lugar que queremos alcanzar. Esa transición será más o menos difícil y larga según lo arraigados que sean los patrones que queremos cambiar.

Suele resultar más facil empezar con cambios “pequeños”, uno detrás de otro, sin pretender comernos la vaca de un bocado.

Nos gustó esta frase que escuchamos a una colega de profesión: “Valoremos cada milímetro de oro en nuestro proceso de cambio”. Y estamos completamente de acuerdo. Necesitamos comprensión y paciencia con nosotros/as/as mismos; reconocernos esos milímetros de oro que avazamos; no minusvaloremos nuestros esfuerzos, ni los de los demás… Estos procesos no se dan de la noche a la mañana porque no hay atajos – y si pensamos que sí, lo más probable es que no acabemos integrando el cambio, que volvamos hacia atrás.

El Modelo ADKAR® nos parece útil para diseñar un cambio consciente. Se trata de un modelo que describe 5 pasos secuenciales para un cambio individual exitoso:

Awarness (A): Tomar conciencia de la necesidad de cambio. Darme cuenta de dónde estoy accediendo a información que puede venir del exterior como de mi interior (información hasta ese momento inconsciente o que se me escapaba). 

Desire (D): Deseo de llevar a cabo el cambio. Para encender la mecha de la motivación necesitamos conectarnos emocionalmente con los beneficios que nos puede aportar el cambio, vernos ya ahí.

Knowledge (K): Conocimiento sobre cómo cambiar. ¿Qué tengo que hacer? ¿Los pasos a dar? Muchas veces esta información nos la puede aportar alguien de fuera. Puede venir bien hablar con personas que ya hayan vivido el mismo cambio; o hacernos acompañar, como por ejemplo a través de un proceso de coaching. Además, estas personas externas nos pueden ayudar a valorar si de verdad tenemos claras las fases A y D.

Ability (A): Capacidad para implementar las nuevas habilidades y comportamientos adquiridos. La práctica va a ser determinante en el proceso de cambio. ¡Práctica, práctica y práctica!

Reinforcement (R): Refuerzo para sostener el cambio y no volver hacia atrás. Idear estrategias de refuerzo como por ejemplo: quedar con otra persona que esté llevando a cabo el mismo cambio que nosotros/as (al crear vínculo y comprometernos con otra persona, nos costará más romperlo). Para conseguir un reto personal, también existen los círculos de Working Out Loud (WOL) , un método creado por John Stepper. Son pequeños grupos de voluntarios que se apoyan mútuamente para cosenseguir sus objetivos respectivos. Podemos también convertir la nueva práctica en ritual (después nos resulta más difícil romper el rito). Y sobre todo, ¡celebrar cada milímetro de oro de avance!

¿Nos lanzamos?

Feliz semana

Debajo de la roca de siempre

Nos pareció una bonita experiencia en familia para ir poniendo el broche final a las vacaciones de verano: el Safari mareal nocturno – Flysch at night– en el Geoparque entre Zumaia y Deba, organizado por la Agencia de Ecoturismo Debanatura (http://debanatura.blogspot.com.es/)

Una visita nocturna interpretativa a la rasa mareal de Algorri (Zumaia) en la que aprendimos y disfrutamos mucho niños y mayores. Además, la Naturaleza, tan generosa, nos agasajó con una suave temperatura nocturna y calmada marea baja.

Caminando, con ayuda de nuestras linternas frontales, entre rocas y pozos fuimos observando estrellas de mar; pulpos; itsaskabras; nécoras; multitud de quisquillas; anémonas; estrellas capitán; babosas; pepinos, tomates y erizos de mar; peces payaso; algas con colores fluorecentes según la luz…en definitiva, la Naturaleza nos brindó su esplendor nocturno.

Algorri es un sitio que conozco bien y que llevo frecuentando desde mi infancia. Sin embargo, aquella noche descubrí un nuevo lugar, o al menos una nueva cara de lo, para mí, hasta entonces conocido.

Precisamente, ahora que volvemos “a lo conocido” después del parón estival, 

¿Qué os parece si nos ponemos las linternas frontales para “ver” con nuevos ojos nuestra rutina?

¿Qué os parece si convocamos a nuestra curiosidad; al asombro; a nuestras ganas de pasárnoslo bien; a todo nuestro cuerpo, igual que lo hacemos en las excursiones de verano, para redescubrir nuestro día a día poniendo luz con nuestras “linternas personales” en otros pozos, caminos y rocas que no sean las de siempre?

Animémonos a iluminar los, hasta ahora, puntos ciegos o inconscientemente escondidos de nuestra realidad, porque tal vez descubramos cosas (relaciones, actividades, objetos, comidas, emociones…) que merezca la pena valorar, honrar, incluir en el mapa o soltar para aligerar. Siempre hay nuevas posibilidades que están ahí, aunque no las veamos a simple vista o no nos atrevamos a mirarlas.

Abordemos nuestra vuelta a lo “de antes, a lo de siempre” como una excursión guiada: Visita nocturna a una nueva versión de nuestra realidad

Para empezar, puede estar bien organizar una sesión de “linternas frontales y escarpines para rocas ON” en familia, pareja, equipo, departamento o con nosotros/as mismos/as, ¿qué decís?. Saquemos, pues, rotuladores, post-its, papel, cintas, objetos varios, música para la ocasión… ¡allá vamos!

Y así, damos por inaugurado el nuevo curso de Episodios Equilia.

Feliz Rentrée

OFF

Escuché un debate muy interesante en la radio la semana pasada en el que algunos contertulios (escritores/as en su mayoría) comentaban el impacto nefasto que ha tenido la pandemia en los/las artistas. Y no se referían tanto a la imposibilidad de trabajar, que también, sino a la pérdida de inspiración que les ha supuesto.

Comentaban, preocupados/as, que la inspiración nace del intercambio con otras personas; de los viajes; de estar en la naturaleza; de las visitas a museos; de los conciertos; de los paseos; de observar la diversidad de personas desde una terraza; de las diferentes situaciones que presenciamos en la calle; de un abrazo; de un beso; de un sonido…Y al encerrarnos en casa, las fuentes de inspiración se redujeron drásticamente.

Estamos de acuerdo con lo expuesto en aquel debate radiofónico. Y creemos que se necesita creatividad, en mayor o menor medida, en cualquier profesión. Por lo que este año, tomarnos vacaciones nos parece más necesario que otras veces. ¿Con la que está cayendo?-nos pueden decir- ¡Precisamente por eso!

Necesitamos parar para reparar y para reconectar(nos).

Después de un año y medio de dificultad, y sin conocer cuanto más tiempo durará, hagámoslo por nuestro bienestar físico, emocional y mental; pero también por el bien del proyecto que estemos liderando o al que estemos contribuyendo. 

Como dicen en los aviones: pongámonos la mascarilla nosotros/as primero para conseguir respirar bien y así poder ayudar a los demás. Porque no puedo dar lo que no tengo. No puedo apoyar, facilitar, construir, si yo no estoy bien.

Intentemos retomar contacto con las fuentes de inspiración, para estimular nuestra creatividad, para sencillamente divertirnos y así reconectar con emociones que nos cambien de energía, corporalidad y perspectiva.

Nosotras lo tenemos claro: nos vamos de Vacances.

Paramos con el propósito de descansar, pasárnoslo bien y alimentar nuestra alma y sentidos para volver a finales de Agosto con nuevos Episodios Equilia que compartir.

Os dejamos con esta canción que nos gusta y nos conecta directamente con la sensación de vacaciones de verano:

Si puedes, cierra tus ojos y deja que tu mente y cuerpo vayan entrando en el ritmo que la música te inspire. 

Feliz verano

Un elefante en la sala

Teníamos preparada una bonita sesión de trabajo y reflexión colectiva con parte del personal de una organización cliente. El tema versaba sobre los valores de la organización, cómo los estaban llevando a la práctica en el día a día y cómo de coherentes estaban siendo entre el dicho y el hecho.

Un par de días antes de la sesión, desde la organización nos comentaron que un caso interno de de conflicto, había causado mucho ruido entre las personas. Aconsejamos, pues, aprovechar la sesión para hablar abiertamente de “eso de lo que todo el mundo estaba hablando en corrillos”. Si queríamos ser coherentes con el tema central, los valores, era necesario comunicar de manera transparente sobre lo ocurrido y tomar el pulso de las personas de la organización al respecto.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en reuniones donde hay un elefante en la sala que todo el mundo ve y nadie se atreve a hablar de él abiertamente?

En ocasiones, en los equipos (al igual que sucede en las parejas y familias también)  nos cuesta abordar ciertos temas relacionados con emociones y dinámicas inter-personales por múltiples razones, muchas veces inconscientes: miedo a mostrarnos vulnerables; a que la relación se vea dañada; a la reacción de la otra parte; a que dejen de quererme; a que deje de pertenecer al grupo; temor a tener que significarme; al conflicto; ganas de demostrar que no hay nada de qué hablar porque tengo la razón…

Y estos miedos pesan tanto en la balanza, que incluso sabiendo que no es lo mejor, lo   dejamos pasar, esperando íntimamente que el tiempo haga su labor y las cosas se calmen u olviden, pretendiendo que todo está bien.

Pero como se dice, el pescado, al cabo del tercer día empieza a oler y cada vez es más difícil disimular. Es decir, nuestras mochilas se van llenando de pequeñas piedritas que cada vez pesan más sobre las relaciones, desgastando la confianza entre los miembros del equipo y/o hacia la organización. Y cuanto más pesan las mochilas, más difícil es avanzar y construir juntos/as.

Ahora bien, es conveniente preparar conscientemente estas conversaciones o comunicaciones “delicadas” (como cualquier reunión importante). Para ello, nos puede ayudar el tener presentes algunas pautas de la comunicación no violenta:

  • Definir claramente el objetivo que queremos conseguir en la conversación / comunicación.
  • Describir los hechos o acciones concretas sucedidas y sus resultados.
  • Mostrar cómo nos sentimos en relación a lo observado.
  • Hablar de nuestras necesidades,valores, deseos etc. a partir de lo que sentimos.
  • Cuáles son las acciones concretas que (nos) pedimos de cara al futuro (tomando como aprendizaje lo sucedido).
  • Llegar a un compromiso a poder ser.

Requiere valentía, inversión de tiempo, esfuerzo y energía en preparar bien estas conversaciones/comunicaciones. Y sobre todo un convencimiento de que merece la pena abrir estos espacios de diálogo sincero y en clave de construcción porque se pueden convertir en momentos transformadores. Es decir, lo que en un principio veíamos como un problema u obstáculo puede acabar convirtiéndose, gracias a conversaciones bien diseñadas y llevadas, en una relación o cultura más sólida y sana.

El lenguaje es una poderosa herramienta de acción que logra resultados. Desde este enfoque decimos que: Si tenemos las habilidades para conversar, tenemos buenas relaciones, y si tenemos buenas relaciones, tenemos buenos resultados.

¿Qué tipo de conversaciones tenéis en tu equipo o en tu organización? Y ¿qué conversaciones faltan?

Tanto el coaching individual como el coaching de equipo ayudan a aprender a conversar de manera fructífera. Feliz semana.

¿Con qué nos quedamos?

No nos gustaría que la gente se quedase con el estrés de estas semanas de cierre de curso, cuando ha sido un año excepcional por la pandemia y el esfuerzo, compromiso y la calidad de trabajo de las personas ha sido muy bueno. ¿Cómo hacemos para que no se queden sólo con una escena sino con toda la película?” –  Nos comentaba un cliente la semana pasada.

Y lo mismo puede suceder en los balances de primera mitad de año que se hacen en las organizaciones por estas fechas.

¿Dónde ponemos la atención en una secuencia de hechos?

¿Qué recordamos de todo lo sucedido, vivido, realizado?

En definitiva, ¿con qué nos quedamos? ¿Con lo primero? ¿Con lo último?…

Normalmente la puntuación de la secuencia de los hechos es divergente en las personas. Esto hace que cada uno/a construya una narrativa diferente de lo sucedido, es decir, construya una película propia. Funcionamos por sesgos cognitivos.

El efecto de Recencia es la tendencia del cerebro a quedarse con la última información que hemos obtenido o lo que el final nos ha proporcionado.

Por eso no es conveniente finalizar una reunión o sesión de trabajo en medio de un conflicto o discusión acalorada, porque las personas saldrían recordando ante todo esta última escena y emociones, olvidando que quizás la mayor parte de la reunión fue fructífera.

Lo mismo sucede, cuando queremos terminar una presentación o una visita con “broche de oro” o “fuegos artifiales”, como comúnmente se suele decir. Reservamos para lo último algo que impacte en las personas, para que éstas recuerden la información y/o emoción final.

El efecto de Primacia, al contrario, es la tendencia del cerebro a quedarse con lo primero que ocurre o sentimos.

Por ejemplo, la famosa frase- “¡la primera impresión es la que cuenta!”- y cómo esto nos condiciona para todo lo que llega después.

Elegimos entre memorias de experiencias y no entre experiencias. Y puede que “el yo de la memoria” y “el yo de la experiencia” no coincidan.

Es el “yo de la memoria” el contador de historias que determina la información.

A la hora de hacer balance del curso; de un semestre; de un proyecto; de una relación; de un conflicto; de situaciones delicadas como las que podemos estar viviendo por la pandemia etc., es algo que deberíamos tener en cuenta. Ayuda mucho hacer y poner en común el análisis de todo lo sucedido en la mitad.

Feliz semana.

¿Has cerrado bien?

Cambio de trabajo y de empresa; fin de la relación con una socia; cierre de empresa; emprendimiento de un nuevo proyecto profesional; salida de uno o varios miembros del equipo; entrada en un ERTE etc.

Son ejemplos de los cambios o cierres de ciclos que, últimamente, personas de nuestro entorno laboral nos han comentado que están viviendo.

Cerrar los ciclos de forma adecuada, ya sean laborales como personales, ayuda a nuestro bienestar y también incide en lo que haremos en nuestro futuro. Es decir, evita quedarnos estancados/as (puede que la relación o etapa esté terminada pero mentalmente seguimos conectados/as) y por lo tanto tiene un impacto en nuestro avance o evolución personal.

A veces pasamos rápidamente de una realidad a otra nueva, por esa resistencia inconsciente que juega a “engañarnos” con la falsa ilusión de que las cosas no han cambiado tanto. Por miedo a mirar directamente a la incertidumbre de lo nuevo. Por evitar alguna conversación sincera con nosotros/as mismos/as o con otra persona sobre nuestras acciones, decisiones, manera de afrontar las situaciones y sus consecuencias.

Sólo podemos cerrar de manera consciente. De ahí la importancia de dedicar un espacio y tiempo para pararnos, hacer balance y despedirnos.

Tal vez los siguientes pasos te puedan servir a ti y/o a tu equipo si os encontráis en momento de cambio o cierre de ciclo:

  • Repasar todos los hitos, vivencias, momentos más relevantes, emociones etc.  que formaron parte del ciclo, relación o equipo que dejamos atrás.
  • Hacer un balance de todas ellas, ya sean positivas como complicadas. Las siguientes preguntas nos pueden ayudar para ello:
  • ¿Qué me /nos ha aportado este ciclo que terminamos?
    • ¿Qué aprendí/aprendimos?¿Con qué incógnitas me/nos quedamos?
    • ¿Me siento satisfecho/a con lo realizado?
    • ¿Qué errores pude/pudimos cometer?
    • ¿Me queda/nos queda algún resentimiento?
    • ¿Hay algo por lo que necesite/necesitemos pedir perdón?
    • ¿Qué he/hemos incorporado?
    • ¿Qué decido/decidimos soltar? ¿Qué decido/decidimos cambiar de aquí en adelante?
  • Honrar y agradecer todo lo que el ciclo anterior ha supuesto en la persona que soy, en el equipo que somos hoy en día.
  • Finalmente despedirnos, decir adiós. Incluso podemos hacer algún pequeño ritual para simbolizar el cierre.

El objetivo de hacer un cierre consciente es quedarnos en paz con el pasado inmediato para poder seguir adelante; sin que éste interfiera o se “cuele por rendijas” (¡de sorpresa!) en nuestro presente. Se trata de evitar que el pasado nos afecte negativamente, nos confunda frente al futuro, nos robe energía, libertad o ilusión.

Necesitamos cerrar, simbólicamente, una puerta para poder abrir otra nueva. Cerrar bien para poder comenzar algo nuevo bien.

Este ejercicio de recapitular, valorar, hacer balance, agradecer y despedirnos es necesario para nuestra salud mental; y clave para poder abrir los brazos de manera a  recibir con energía, intención y corazón plenos el nuevo ciclo.

Feliz semana

La Naturaleza como fuente de inspiración

La Naturaleza se autorregula y regenera constantemente para dar continuidad a la vida, al flujo vital, a largo plazo. Y eso, en el corto plazo, puede significar podar, quemar, dejar caer ramas y hojas para que algo nuevo pueda germinar.

Lo podemos comprobar anualmente entre Invierno y Primavera, aunque no siempre seamos conscientes de ello porque fluye sin resistencia.

Observar detenidamente el funcionamiento de la Naturaleza y sus ciclos, puede ser una gran fuente de inspiración para los retos que enfrentamos en la actualidad.

Llevábamos años hablando del entorno VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad) utilizando estas siglas conceptualmente en la mayoría de los casos, y de repente estamos experimentando de lleno su significado, pasando de entender el concepto intelectualmente a vivirlo. El aprendizaje es otro y la manera de transmitirlo también.

Ante tal marejada, intentamos con todas nuestras fuerzas aferramos a lo conocido, a lo “viejo”, por nuestra necesidad (tan humana) de “tener y sentir el control”. Aunque sea una falsa ilusión de control y seguridad, porque después de más de un año ya, observamos que las cosas han cambiado mucho en poquísimo tiempo y no parece que vayamos a volver exactamente a “lo de antes”.

Al contrario que a la Naturaleza, nos cuesta aceptar que, a veces, se tienen que romper y caer ciertas cosas para que nazcan las nuevas. O dicho de otra manera, soltar no significa perder sino desocupar las manos para recibir algo nuevo.

Fácil de decir y no tanto de hacer…o más bien, de dejar de hacer e insistir.

Pensamos que, para momentos complejos y de incertidumbre, el paradigma apreciativo nos puede ser útil a nivel personal, de equipo y organizacional. Forma parte de nuestra manera de trabajar en Equilia.

Este marco teórico se inspira en el efeco Heliotrópico de la Naturaleza, es decir, el movimiento de las plantas que se giran en dirección al sol, procurando lo que les da vida y evitando lo que puede destruirlas. La Indagación Apreciativa busca, pues,   

desarrollar nuestra capacidad para ver más allá de los problemas, enfocarnos en las oportunidades y potenciar las fortalezas y lo que da vida a nuestro sistema.

Las personas nos movemos en la dirección de las preguntas que con más frecuencia nos hacemos ya que éstas focalizan nuestra atención. Cuanto más positivas y afirmativas sean las imágenes que construimos, mayor será la posibilidad de que nos movamos hacia ellas. Por lo tanto, las preguntas positivas o generativas nos llevan a crear imágenes positivas para el futuro; y las imágenes positivas nos llevan a acciones positivas de largo plazo.

Si te gustaría saber más sobre el enfoque teórico de Indagación Apreciativa desarrollado por David Cooperrider de la Universidad Case Western Reserve, este vínculo te puede interesar.

Feliz semana

Confiar

Nos comentaba una empresa cliente la semana pasada que, a pesar de la dureza del último año, el Covid-19 también les había traído algunas oportunidades.

En su caso, en Marzo del 2020 prácticamente toda la plantilla empezó a trabajar desde casa ¡directos/as a la piscina del tele-trabajo de un día para otro!

Y la grata sorpresa fue que el trabajo siguió y sigue saliendo gracias a la flexibilidad, compromiso y esfuerzo de todos/as.

Se trata de una empresa con gran flexibilidad de horario y una actitud muy proactiva para dar respuesta a las necesidades de conciliación de la plantilla, pero aún así, hasta aquella fecha, el teletrabajo sólo se contemplaba como una medida de conciliación puntual por necesidades familiares. Los intentos del área de personas de impulsar el trabajo en remoto como una manera normalizada de trabajar, sin tener que justificar una necesidad familiar, se encontraban con las resistencias y el miedo de los/las responsables: ¿Cómo controlar a los equipos, el avance de los proyectos, si no están en la oficina?

La dicotomía entre Miedo y Confianza.

Llegó el Covid y les obligó a adoptar respuestas flexibles y ágiles para seguir funcionando; puso en evidencia que el trabajo en remoto funcionaba. Se necesitaba un cambio de mentalidad o de paradigma por parte de los/las líderes y también por parte de los empleados/as.

El trabajo presencial no significa trabajar más o controlar más a los equipos y los proyectos. El trabajo en remoto, eso sí, pone más en evidencia los problemas o dificultades que algunos equipos ya tienen en el trabajo presencial o el presencialismo. La pandemia nos está brindando la oportunidad de dar el paso y “atrevernos” a desarrollar modelos de relación y estilos de liderazgo basados en la corresponsabilidad y en la flexibilidad. Esto sólo se puede dar sobre una base de confianza.

¿Cuánto confío en mí y en mis recursos, en las personas de mi equipo y en sus capacidades?

¿Cuánto confío? Una pregunta que podemos llevar a todos los ámbitos de nuestra vida: la pareja; nuestros hijos/as; la familia; los amigos/as etc.

Lo hemos dicho en otros “episodios Equilia”, y volvemos a repetirlo aquí: la confianza es una decisión individual que nos predispone para un tipo de acciones y no para otras; está en nuestra mirada y provoca un contexto emocional; en definitiva, es una manera de estar en la vida y de relacionarnos con las personas.

Aprovechemos, pues, el empujón que nos ha dado el Covid-19 para decidir conscientemente CONFIAR en nuestros equipos y en nuevas maneras más flexibles de trabajo. Cultivémosla especialmente a nivel de los/las líderes, acompañándoles en el cambio de mentalidad necesario para superar sus resistencias, y para empezar a ver la confianza como un boomerang beneficioso en ambos sentidos:  “Generalmente nos ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra” (Tito Livio).

Feliz semana.

Foto: bruno/stock.adobe