¿Pero qué dices?

“Préstame tus gafas” es un ejercicio muy valioso en los procesos de coaching individuales. Se pide feedback a personas de nuestro entorno para tomar conciencia de nuestras acciones y el impacto de éstas en nuestro entorno.

Cuando el/la coachee revisa los diferentes feedbacks recibidos, en ocasiones comenta: ”Esto lo dice porque me quiere enviar un mensaje”; “esto lo dice por aquella vez que…”; “¿y por qué me dice esto?”; “¡y él también lo hace!”; “Esto dice más de ella que de mí”, etc.

A veces interpretamos algo que nos dicen construyendo toda una película a partir de una única escena …y de ahí, tantos malentendidos. Cuántas veces hemos podido responder a comentarios que recibimos con preguntas del estilo: ¿Qué estás insinuando?; ¿Por qué me lo dices?

En la comunicación entran nuestros modelos mentales, nuestras creencias, el histórico con la(s) otra(s) persona(s), nuestra manera de relacionarnos y en función de todo ello, nuestras interpretaciones.

Nos parece que conocer la Teoría del Cuadrado de la  Comunicación o el Modelo de las 4 orejas de Friedemann Schultz von Thun nos puede aportar luz y conciencia para reducir distorsiones en la comunicación.

Este modelo que se utiliza en Comunicación No Violenta (CNV), lo que viene a decir es que las distorsiones en la comunicación se producen, entre otras cosas, porque lo que decimos / lo que escuchamos puede desglosarse en al menos 4 “mensajes” distintos y ser interpretado al menos de 4 maneras.

  1. Contenido/Información, el hecho o dato que traslado.
  2. Autoexpresión o manifestación de sí, lo que transmito sobre mí.
  3. Relación, lo que pienso de ti, la calidad y tono de nuestra relación (entre la persona que habla y la que escucha)
  4. Llamamiento, lo que quiero conseguir o lo que quiero provocar en ti.

Es como si la persona que escucha tuviera 4 orejas, cada una de ellas afinada para captar uno de los 4 mensajes dentro de lo que dice la persona que habla.

Un ejemplo podría ser:

Persona 1 dice: “Tengo frío”.

Interpretaciones de la Persona 2 escuchando con:

  1. la oreja de contenido: “Tiene frío”
  2. la oreja de autoexpresión: “Es friolera” / “No está a gusto”
  3. la oreja de relación: “¿me quiere decir que mi casa no es acogedora?”
  4. la oreja de llamamiento: “Voy a subir la calefacción”

Escuchar con la oreja del llamamiento (que hagamos algo) o con la oreja de la relación tiende a crear más malentendidos.

¿Qué os parece si nos proponemos hacer más a menudo el ejercicio de escuchar desde la oreja del contenido o la de autoexpresión?

Tal vez reduzcamos las posibilidades de no entendernos, porque…

“Entre lo que pienso,

Lo que quiero decir,

Lo que creo decir,

Lo que digo,

Lo que quieres oír,

Lo que oyes,

Lo que crees entender,

Lo que quieres entender,

Lo que entiendes,

Existen nueve posibilidades de no entendernos”.

Feliz semana.

Fuentes de inspiración

La semana pasada una ilustradora francesa dejó de publicar varios días seguidos sus dibujos en Instagram. Ante los muchos comentarios de sus seguidores/as – “¿dónde estás? echamos de menos tus dibujos” -, respondió que le estaba costando trabajar por la falta de fuentes de inspiración que sentía actualmente en su vida de semi- confinamiento en la ciudad.

A penas ahora, se empieza a hablar seriamente del impacto psicológico que está teniendo la pandemia en las personas (y los estragos que todavía causará).
Inevitablemente, esto influye en todos los aspectos de nuestras vidas, en el trabajo también. Y es que para poder crear algo, ya sea una clase; una propuesta comercial; una presentación; un gráfico; un plan estratégico; elegir materiales; un diseño; montar un escaparate…lo que sea; necesitamos, entre otras cosas, inspiración.

Para cultivar la inspiración, muchas de las fuentes vienen del exterior: relacionándonos con personas de diferentes edades, culturas y experiencias; mirando pasar la gente desde una terraza; la Naturaleza; las visitas a museos, teatro, cine o conciertos etc.

Desde hace casi un año, todos esos nutrientes que antes nos llegaban casi sin esfuerzo, llegan en pequeñas dosis y en parte sólo en virtual.

Es tan fácil aislarnos, reducir nuestras vidas en este tiempo que, paradójicamente, nos demanda mucha creatividad, innovación y amplitud de miras para salir adelante. Por eso, hagamos un ejercicio consciente, aunque nos requiera energía y esfuerzo, para seguir trayendo estímulos, inspiración a nuestras vidas, equipos y organizaciones.

Planifiquemos encuentros de equipo, de familia, de amigos…aunque sean virtualmente (casi todos/as manejamos ya más o menos alguna aplicación o plataforma para videoconferencias ¡con cámaras por favor!); no dejemos de formarnos aunque por ahora tenga que ser online (en estas formaciones también se conoce gente nueva y ¡de todas las esquinas del mundo!); planifiquemos participar en webinars con cierta frecuencia como antes acudíamos a conferencias y charlas para mantenernos al día; llamemos por teléfono a esas personas con las que solíamos coincidir y nos gustaba charlar; leamos mucho (¡novelas!); acudamos a todas esas actividades que se puedan hacer presencialmente respetando las medidas de seguridad; y los/las que tenéis la gran suerte de estar confinados/as muy cerca de la Naturaleza, nutrios de ella, cargaos de su energía.

Pero no toda la inspiración llega del exterior. Esta época de transformación también nos está confrontando a nosotros/as mismos/as. Necesitamos igualmente cultivar prácticas y espacios para la introspección, cuestionamiento y desarrollo de la conciencia a nivel individual, de equipo, organizacional y Social.

En definitiva…Nos necesitamos mutuamente para diseñar nuestro futuro inmediato y salir de ésta.

En Equilia ya ofrecemos todos nuestros servicios en formato presencial y virtual.

¡Feliz semana!

Ilusionarse

Se está haciendo largo, es verdad…

Empezamos el nuevo año con más restricciones, más contagios, más sectores en crisis… y sobre todo con cansancio acumulado – la denominada “Fatiga pandémica”.

Y la dificultad de gestionar la incertidumbre-, ¿cómo automotivarnos para seguir adelante en el día a día?

Personas que han sobrevivido a situaciones muy duras, incluso extremas, hablan de la importancia, entre otras cosas, de aferrarse a sueños, a planes de futuro, de cultivar la capacidad de ilusionarnos y no dejarnos abatir por la dura situación del momento. Fácil de decirlo y no tanto de llevarlo a la práctica cuando nos vemos sobrepasados/as.

Nos decía un cliente la semana pasada: “No quiero ilusionarme con esta posibilidad porque ¿si finalmente esto tampoco funciona?”

Existe cierta creencia de que ilusionarnos en tiempos duros es sinónimo de inconsciencia, irresponsabilidad, irrealismo, infantilismo…es una protección para no sufrir más con una posible decepción. Sin embargo, creemos que concedernos el permiso de ilusionarnos, aunque sea por un rato (la cruda realidad seguirá ahí, tranquilos/as), nos aporta una pizca de ligereza, luz, esperanza, alegría interna que nos puede ayudar a sobrellevar la dificultad. Aunque luego no se cumpla lo soñado.

Soñar, imaginar, visualizar es una manera de canalizar las preocupaciones.

Démonos el permiso de disfrutar también de las pequeñas cosas buenas del día (un café, un mail o llamada agradable, la belleza de una canción, flor, paisaje, una mirada  o palabra de apoyo, una carcajada insperada…). A veces pensamos que si todo está mal no podemos sonreír ni tener momentos de placer. 

Echemos mano de estos excelentes flotadores salvavidas para descansar un poco en medio de la marejada.

Os dejamos la escena final de Zorba el Griego, dos hombres celebrando el instante, a pesar de los acontecimientos dramáticos en la película.

Feliz semana

Érase otra vez

Pensándolo bien, lo que sucede entre el 31 de Diciembre y el 1 de Enero, es decir, lo que sucede en cuestión de un segundo, no es más que el cambio del número del año. Y sin embargo, sentimos que marca el inicio de algo nuevo que no existía segundos antes. ¡Fascinante!

Es como si se nos permitiese resetear y reiniciar. Así que, después de un 2020 bien difícil, os proponemos un “Erase otra vez una sociedad, unas organizaciones, unos equipos y unas personas que decidieron para el nuevo año:

Perdonar disputas y desacuerdos vividos.

Empatizar con las personas aunque no siempre entendemos o compartimos sus actuaciones.

Cuestionar creencias.

Potenciar la solidaridad ayudándonos unos a otras. Sólo juntos podremos salir adelante.

Poner energía en construir lo nuevo en vez de luchar contra lo viejo.

Sonreír y mirarnos con amabilidad sincera.

Introducir grandes dósis de humanidad en todas las relaciones.

Pasar del YO al NOSOTROS.

Escucharnos más.

Dialogar en clave de solución.

Pensar en el Bien Común.

Extender la consciencia social y medio ambiental.

Respetar y cuidar a la Naturaleza como ella lo hace con nosotros/as.

Confiar en el ser humano y en la Vida.

Agradecer, siempre.

Preocuparnos por nuestro bienestar y el de los demás. Estando todos/as bien podremos avanzar y construir.

Querernos con todas nuestras luces y sombras.

Sacar aprendizajes de la vivencias, con humildad.

Y no olvidarnos de jugar, gozar y disfrutar de estar vivos/as y del viaje”.

Martin Luther King dijo: “Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última”

En Equilia también elegimos la segunda opción. Porque este 2021 nos brinda una oportunidad, como pocas veces, para transformarnos.

Construyamos juntos/as algo bueno para todos/as.

Os deseamos, de corazón, un buen año 2021.

Ritos y rituales

“Los ritos son necesarios” [dijo el zorro].

“¿Qué es un rito?” dijo el principito.

“Es también algo demasiado olvidado dijo el zorro. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. El jueves bailan con las muchachas del pueblo. El jueves es, pues, un día maravilloso. Voy a pasearme hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.”

El 2020 nos está sirviendo para tomar conciencia de muchas cosas; y entre ellas la importancia de los ritos y rituales.

Tenemos clientes que han ganado premios importantes este año y no han podido celebrarlo con todo el personal como la ocasión lo hubiera merecido; personas cercanas que han finalizado años de estudio y no pueden disfrutar de su deseada y soñada entrega oficial de diplomas; fallecimientos de seres queridos que no han podido ser acompañados ni despedidos como lo merecían; alegrías de nacimientos sin poder festejar ni compartir con toda la familia… Nos dicen que se sienten raros/as, tristes, aislados/as, frustrados/as…que se les ha quitado o privado de algo muy importante.

Y parece que este enrevesado año nos va a retar hasta el final, porque ahora la pregunta es: ¿Cómo celebrar las fiestas de Navidad?

Los rituales marcan algunos de los momentos más importantes de nuestras vidas: cumpleaños, bodas, funerales, fiestas religiosas, fin de estudios, celebraciones en equipo o de empresa etc. Y por eso quedan grabados en nuestras mentes y corazones.

Los ritos y rituales sirven para mostrar, individual y públicamente, que no se trata de una ocasión cualquiera, sino de un momento lleno de importancia y significado. Sin ellos, nuestras actividades pueden parecer iguales y monótonas.

También nos proporcionan diversos beneficios psicológicos: refuerzan el sentimiento de pertenencia y vinculación a una familia, grupo, equipo u organización; aportan una sensación de estructura y estabilidad; simbólicamente nos ayudan a cerrar una etapa, vida o relación para poder iniciar un duelo o algo nuevo; el consuelo y paz que da el reconocer, exteriorizar y compartir emociones y sentimientos; el calor de una mirada, un abrazo, una mano, un brindis…

Por todo ello, os proponemos que activemos toda nuestra creatividad para hacer algún tipo de ritual, por pequeñito que sea (un quedada por Zoom, una postal de felicitación, una nota o detalle de agradecimiento, un dibujo, una canción, una flor, un objeto que conlleva un mensaje especial, una oración…¡lo que sea!), para cerrar este año 2020 y poder dar inicio, plena y conscientemente, a un nuevo año, a un nuevo ciclo.

Desde Equilia, os deseamos de corazón unas buenas Fiestas de Navidad.

Las dos caras de la moneda

Vamos aproximándonos al fin de este año 2020. Se palpa cierta energía pesada y cansancio generalizado en la sociedad que son protagonistas en nuestras conversaciones. Pero no olvidemos comentar también que, en medio de tanta sombra, hay espacios de luz: personas que se han enamorado; bebés que han venido al mundo; el nacimiento de nuevos proyectos; amistades que surgen; enfermedades superadas….

Porque la vida es polaridad – Noche y Día; Vida y Muerte; Verano e Invierno; Masculino y Femenino…- polos dinámicamente interactuantes.

Y al igual que sucede en la vida, la interacción de las polaridades determina  los encuentros o desencuentros de las relaciones humanas (con otros y con nosotros mismos).

Cuando hablamos de polaridad, nos referimos a dos partes de una cosa. Y las dos están en nosotros/as (alegría y tristeza; fortaleza y debilidad; dureza y ternura etc), vienen de serie. Lo que sucede es que, tal vez, tengamos una de ellas más desarrollada que la otra o incluso que no aceptemos la otra…pero ambas están en nosotros/as.

Cuando no aceptamos una de las polaridades, la proyectamos en otras personas y nos irrita (el yo tiende a buscarse en el tú. No aceptamos esa parte nuestra que vemos reflejada en el otro). Es decir, cuando los polos se disocian en las personas, aparece la alienación, la soledad y el sufrimiento.

Pero ni una parte es más, ni la otra es menos, sino que son dos caras de la misma realidad. Cuanto más las integremos, con más fuerza podremos vivir. Cuando acepto una de las polaridades y la integro, le da fuerza a la otra. Es como si, extendiese plenamente mis dos alas para que mi vuelo se convierta en mucho más fácil, agradable y bello que volando con una sola ala.

Lo bueno es que al aceptarlo en mí, lo aceptaré en los demás también.

Nos parece, pues, importante tomar conciencia de cómo las polaridades nos pueden potenciar o limitar. Por ello, os proponemos el siguiente ejercicio:

Te invitamos a escribir 3 adjetivos o características con las que te definas.

A continuación escribe el contrario de cada uno (Ej: si escribo Alegre, el contrario puede ser Triste).

Seguidamente te invitamos a decir en voz alta: “Soy X y también soy Y (lo contrario)” (ej: “Soy alegre y también soy triste”).

¿Cómo te sientes escuchándote decirlo? ¿Qué diálogo mantienes respecto a cada una de las polaridades? ¿Cuáles son tus creencias respecto a ellas? ¿Cuál sientes más desarrollada en ti?

Puedes también escribir o reflexionar sobre una situación donde hayas actuado con la polaridad con la que menos identificado/a te sientas.

¿Qué extraes de este ejercicio?

Feliz semana

Incertidumbre

Nuestro trabajo nos brinda la suerte y riqueza de acompañar a personas, en equipo o individualmente, a reflexionar.

Hay de todo en los procesos de reflexión: momentos de fluidez; de “Eureka”; de “subidón” y también puntos muertos y momentos de confusión. Es en estos últimos casos donde se pone a prueba nuestros recursos para manejar la incertidumbre.

Y aquí entran en juego nuestra necesidad de certeza y control para sentir seguridad (aunque sea una falsa ilusión de seguridad); nuestra paciencia; nuestra capacidad para soportar la tensión y una vez más, la confianza. La confianza en nosotros/as mismos/as (en nuestros recursos y potencial), en las otras personas del equipo y en que las cosas vayan a salir adelante.  

Nuestro pensamiento, lenguaje y nuestra actitud es lo único que podemos elegir ante el caos, confusión o incertidumbre.

No es lo mismo decir- “¡Qué difícil!”; “Esto es imposible”; “¿Y ahora qué hago?”-  a -“Todavía no sé cómo hacerlo pero encontraré/remos la manera”.

“¡Esto no se termina nunca!”; “¡Qué mierda de momento!” – a–  “ahora me/nos toca vivir este momento pero esto también pasará”.

Porque el pensamiento y las palabras que elegimos orientan nuestro estado emocional y crean nuestra realidad y el modo de relacionarnos con la confusión:

Hay un tipo de confusión que bloquea (aparecen en nuestra mente los escenarios más catastrofistas que nos paralizan).

Pero hay otra confusión productiva que es cualidad porque significa que estás en el límite de abrirte a otra cosa distinta, y que todavía no tienes todos los recursos o factores para abrirte.

La diferencia es si incorpora cambio o si bloquea.

Esto lo saben bien las personas con oficios creativos o que trabajan en innovación o investigación…porque donde NADA es seguro, TODO es posible.

Permitámonos, pues, la confusión ya que de ahí pueden emerger cosas buenas, muchas veces inesperadas.

En los momentos de “no saber”, sigamos dando pasos; pongamos en marcha “pequeñas” acciones-retos (un elefante se come a cachos); centrémonos en el día a día con la mayor serenidad posible; démonos el permiso de ilusionarnos y celebrar cada vez que vemos un rayito de luz que nos acerca un poco más a nuestro objetivo; y velemos para que el temor no afecte a la coherencia con nuestros valores.

Hay preguntas que nos pueden ayudar en estas situaciones:

¿Qué necesito/amos para sostener esta confusión?

¿Cuánto tiempo puedo/estoy dispuesto sostener esta confusión?

¿Qué me está enseñando esta confusión sobre mí mismo/a o sobre nuestra dinámica de equipo?

Aprender a vivir en la incertidumbre significa seguir caminando hacia adelante en la vida, entendiendo que ésta está llena de cosas bellas como también lo está de desafíos muy exigentes.

El 2020 está siendo el año del super entrenamiento amigos y amigas.

Feliz semana.

Reinventarse

Ahora toca reinventarse…

Esta crisis es una buena oportunidad para reinventarnos…

Durante el confinamiento me he reinventado…

El verbo Reinventarse se ha introducido de lleno en nuestro léxico y en los medios de comunicación durante estos meses; y en ocasiones nos da la impresión de que se emplea como si fuera una acción fácil, algo así como cambiar de pantalón. 

Reinventarse requiere de una introspección profunda; de traer a la luz para cuestionar muchas de nuestras arraigadas o inconscientes creencias. Se necesita salir de la ya famosa zona de confort; empezar a hacer cosas nuevas respecto a las que veníamos haciendo en nuestra rutina; va de soltar lo conocido y cómodo. 

Nos obliga a formarnos; reciclarnos; superar las resistencias naturales ante lo desconocido…

Y la idea de semejante magnitud de tarea nos puede remover; aturdir; sentimos incomodidad y dolor en definitiva. Lo podríamos equiparar a algo así como un cambio de piel. Y cuanto más avanzamos en edad, más nos suele costar. Retomando la frase del autor Peruano David Fischman: “Cuestionar nuestras más arraigadas creencias requiere de mucho coraje ya que implica aceptar que hemos podido estar equivocados/as toda la vida”.

¿Es todo esto fácil?

No nos lo parece.

Ahora bien, cuando nos armamos de coraje para adentrarnos en un proceso de transformación (actualmente, en muchos casos la pura necesidad obliga), el resultado puede ser maravilloso.

Sea como sea, el crecimiento personal está asegurado.

Es sanador liberarnos de pasivos emocionales del pasado; ganar en empatía y compasión. Es empoderador dar el paso para pasar de víctima a protagonista; comprobar que muchas de las respuestas están en nuestro interior; sentir la capacidad para diseñar una nueva realidad. Es enriquecedor abrirnos a nuevas personas y universos (a veces, sencillamente abrirnos a las personas de las que estamos rodeados/as desde tiempo).

Cuesta, sí…pero, una vez que abrimos las alas y damos el salto…¡somos como un poderoso águila en vuelo!

Dicen que no hay tiempo, que el COVID nos obliga a reinventarnos ¡ya! tanto a nivel personal, como organizacional y Sociedad. Pero un verdadero proceso de transformación no sucede de la noche a la mañana, necesita tiempo de cocción.

Así que sí, empecemos ya, sin demasiada prisa pero sin pausa, buscando el tempo preciso.

Para este tipo de procesos es de gran ayuda un acompañamiento profesional, y en Equilia estamos a vuestra disposición.

Feliz semana

Historia(s)

¿Cómo contaremos en el futuro lo que vivimos ahora? ¿Qué relato elegiremos? ¿Con qué emoción y tono? ¿Habremos extraido aprendizajes?…

A veces lo vivido sólo cobra sentido en retrospectiva. No hay más que escuchar a las personas de edad, o sea, con mucha experiencia vital y laboral, relatar algunas épocas de sus trayectorias para entender que, finalmente, la vida es como un puzzle con millones de piezas que vamos encajando poco a poco. En nuestra mano está el tomar distancia para buscar dónde va cada pieza, dónde empieza y termina cada una…y alcanzar a ver la foto que estamos construyendo.

Creemos que sería bueno hacer, más a menudo, el ejercico de relatar la historia de nuestra vida. No dejamos de ver caras de sorpresa cuando preguntamos a algún coachee- “Cuéntame quién eres– en las primeras sesiones de coaching. Y lo más habitual es que nos respondan mencionando su función de trabajo- “Soy director/a de ventas”– o se queden pensativos/as –“nunca me lo había preguntado”; “no sé qué responder”.  

Es un ejercicio que nos ayuda a tomar conciencia de lo vivido y a encontrar el significado o visualizar, aunque sea un esbozo, el cuadro que estamos dibujando; y si éste va en la línea de la obra maestra que merece ser nuestra vida.

Además sería muy interesante hacerlo en edades diferentes y comparar los relatos y aprendizajes.

Lo mismo sucede con los equipos. Les animamos a que colectivamente hagan un ejercicio de retrospectiva: conozcan, reconozcan y honren su historia; entendiendo que cada época sirvió para algo; para extraer ciertos aprendizajes y/o capacitarse en algunas habilidades. En definitiva, que entrenen la mirada (como los pintores cuando van a pintar un paisaje) para encontrar y sacar de entre tantas piezas, su puzzle.

Cuando tomamos distancia para elaborar un relato consciente y con mirada apreciativa, dotamos de sentido lo que vivimos, por duro que sea; honramos las dificultades superadas; incorporamos aprendizajes para el futuro; reforzamos nuestra identidad al sentirnos protagonistas de nuestro destino y no víctimas de él. 

¿Qué parte de tu historia/ de vuestra historia ha cobrado sentido recientemente?¿Por qué?

Feliz semana

Encontrando el Norte

“Cuando crees que te sabes todas las respuestas, llega el universo y te cambia las preguntas”

Nos parece que esta frase del guionista y escritor Albert Espinosa ilustra muy bien el momento actual que vivimos.

Se nos ha movido el suelo, a todos los niveles. Nos está tocando surfear en la incertidumbre con lo puesto de la mejor manera posible ¡Y ya es un gran logro el ser capaces de continuar cogiendo olas!

Todo indica que esto no va a ser una marejadilla pasajera. No es tan sencillo como dar con la vacuna contra un virus y volver a las preguntas y respuestas anteriores ¡se acabó este paréntesis!…no.

Necesitamos una brújula que nos indique hacia dónde remar, que aporte dirección y sentido para orientar el esfuerzo hacia un mismo lugar. Los seres humanos tenemos una necesidad de significado, de una causa que nos transcienda.

“Me falta claridad. No sé cómo orientar mi carrera profesional en este momento de mi vida”- comentaba un cliente en una sesión de coaching estos días.

“Un Proyecto de futuro compartido” – ha sido el principal llamado de las personas de una organización en el diagnóstico cultural que acabamos de hacer.

En medio de la tormenta (olas de urgencias, problemas y preocupaciones…”¡aprieta y sigue remando!”) puede parecer una pérdida de tiempo el pararnos a mirar la brújula. Pero creemos que es ahora, más que nunca, cuando tiene sentido reflexionar y definir un Propósito, ya sea a nivel personal como de organización.

Autor C. Fischer

El Propósito corporativo es el faro que guía, da dirección y coherencia a las acciones, decisiones, políticas, servicios etc. de la organización. Da sentido a su existencia, a su identidad. Es la brújula en la niebla que marca el rumbo. Sirve para conseguir cohesión de todos los grupos de interés en torno al proyecto de empresa/organización.

A niveles más operativos, el Propósito se despliega en metas y objetivos concretos.

Cuando hay foco, claridad y coherencia, se crea confianza y se da un fuerte sentido de compromiso con la cohesión del grupo. Eso potencia la capacidad para la acción colectiva.

O como dice el gran Antoine de Saint-Exupéry de una manera más poética:

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en las personas el anhelo de mar libre y ancho”.

Estamos convencidas de que las organizaciones que cuenten con un Propósito claro y compartido darán respuestas más ágiles y proactivas a los retos que enfrentamos, con o sin COVID-19.

Feliz semana.