¿Has cerrado bien?

Cambio de trabajo y de empresa; fin de la relación con una socia; cierre de empresa; emprendimiento de un nuevo proyecto profesional; salida de uno o varios miembros del equipo; entrada en un ERTE etc.

Son ejemplos de los cambios o cierres de ciclos que, últimamente, personas de nuestro entorno laboral nos han comentado que están viviendo.

Cerrar los ciclos de forma adecuada, ya sean laborales como personales, ayuda a nuestro bienestar y también incide en lo que haremos en nuestro futuro. Es decir, evita quedarnos estancados/as (puede que la relación o etapa esté terminada pero mentalmente seguimos conectados/as) y por lo tanto tiene un impacto en nuestro avance o evolución personal.

A veces pasamos rápidamente de una realidad a otra nueva, por esa resistencia inconsciente que juega a “engañarnos” con la falsa ilusión de que las cosas no han cambiado tanto. Por miedo a mirar directamente a la incertidumbre de lo nuevo. Por evitar alguna conversación sincera con nosotros/as mismos/as o con otra persona sobre nuestras acciones, decisiones, manera de afrontar las situaciones y sus consecuencias.

Sólo podemos cerrar de manera consciente. De ahí la importancia de dedicar un espacio y tiempo para pararnos, hacer balance y despedirnos.

Tal vez los siguientes pasos te puedan servir a ti y/o a tu equipo si os encontráis en momento de cambio o cierre de ciclo:

  • Repasar todos los hitos, vivencias, momentos más relevantes, emociones etc.  que formaron parte del ciclo, relación o equipo que dejamos atrás.
  • Hacer un balance de todas ellas, ya sean positivas como complicadas. Las siguientes preguntas nos pueden ayudar para ello:
  • ¿Qué me /nos ha aportado este ciclo que terminamos?
    • ¿Qué aprendí/aprendimos?¿Con qué incógnitas me/nos quedamos?
    • ¿Me siento satisfecho/a con lo realizado?
    • ¿Qué errores pude/pudimos cometer?
    • ¿Me queda/nos queda algún resentimiento?
    • ¿Hay algo por lo que necesite/necesitemos pedir perdón?
    • ¿Qué he/hemos incorporado?
    • ¿Qué decido/decidimos soltar? ¿Qué decido/decidimos cambiar de aquí en adelante?
  • Honrar y agradecer todo lo que el ciclo anterior ha supuesto en la persona que soy, en el equipo que somos hoy en día.
  • Finalmente despedirnos, decir adiós. Incluso podemos hacer algún pequeño ritual para simbolizar el cierre.

El objetivo de hacer un cierre consciente es quedarnos en paz con el pasado inmediato para poder seguir adelante; sin que éste interfiera o se “cuele por rendijas” (¡de sorpresa!) en nuestro presente. Se trata de evitar que el pasado nos afecte negativamente, nos confunda frente al futuro, nos robe energía, libertad o ilusión.

Necesitamos cerrar, simbólicamente, una puerta para poder abrir otra nueva. Cerrar bien para poder comenzar algo nuevo bien.

Este ejercicio de recapitular, valorar, hacer balance, agradecer y despedirnos es necesario para nuestra salud mental; y clave para poder abrir los brazos de manera a  recibir con energía, intención y corazón plenos el nuevo ciclo.

Feliz semana

La Naturaleza como fuente de inspiración

La Naturaleza se autorregula y regenera constantemente para dar continuidad a la vida, al flujo vital, a largo plazo. Y eso, en el corto plazo, puede significar podar, quemar, dejar caer ramas y hojas para que algo nuevo pueda germinar.

Lo podemos comprobar anualmente entre Invierno y Primavera, aunque no siempre seamos conscientes de ello porque fluye sin resistencia.

Observar detenidamente el funcionamiento de la Naturaleza y sus ciclos, puede ser una gran fuente de inspiración para los retos que enfrentamos en la actualidad.

Llevábamos años hablando del entorno VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad) utilizando estas siglas conceptualmente en la mayoría de los casos, y de repente estamos experimentando de lleno su significado, pasando de entender el concepto intelectualmente a vivirlo. El aprendizaje es otro y la manera de transmitirlo también.

Ante tal marejada, intentamos con todas nuestras fuerzas aferramos a lo conocido, a lo “viejo”, por nuestra necesidad (tan humana) de “tener y sentir el control”. Aunque sea una falsa ilusión de control y seguridad, porque después de más de un año ya, observamos que las cosas han cambiado mucho en poquísimo tiempo y no parece que vayamos a volver exactamente a “lo de antes”.

Al contrario que a la Naturaleza, nos cuesta aceptar que, a veces, se tienen que romper y caer ciertas cosas para que nazcan las nuevas. O dicho de otra manera, soltar no significa perder sino desocupar las manos para recibir algo nuevo.

Fácil de decir y no tanto de hacer…o más bien, de dejar de hacer e insistir.

Pensamos que, para momentos complejos y de incertidumbre, el paradigma apreciativo nos puede ser útil a nivel personal, de equipo y organizacional. Forma parte de nuestra manera de trabajar en Equilia.

Este marco teórico se inspira en el efeco Heliotrópico de la Naturaleza, es decir, el movimiento de las plantas que se giran en dirección al sol, procurando lo que les da vida y evitando lo que puede destruirlas. La Indagación Apreciativa busca, pues,   

desarrollar nuestra capacidad para ver más allá de los problemas, enfocarnos en las oportunidades y potenciar las fortalezas y lo que da vida a nuestro sistema.

Las personas nos movemos en la dirección de las preguntas que con más frecuencia nos hacemos ya que éstas focalizan nuestra atención. Cuanto más positivas y afirmativas sean las imágenes que construimos, mayor será la posibilidad de que nos movamos hacia ellas. Por lo tanto, las preguntas positivas o generativas nos llevan a crear imágenes positivas para el futuro; y las imágenes positivas nos llevan a acciones positivas de largo plazo.

Si te gustaría saber más sobre el enfoque teórico de Indagación Apreciativa desarrollado por David Cooperrider de la Universidad Case Western Reserve, este vínculo te puede interesar.

Feliz semana

Confiar

Nos comentaba una empresa cliente la semana pasada que, a pesar de la dureza del último año, el Covid-19 también les había traído algunas oportunidades.

En su caso, en Marzo del 2020 prácticamente toda la plantilla empezó a trabajar desde casa ¡directos/as a la piscina del tele-trabajo de un día para otro!

Y la grata sorpresa fue que el trabajo siguió y sigue saliendo gracias a la flexibilidad, compromiso y esfuerzo de todos/as.

Se trata de una empresa con gran flexibilidad de horario y una actitud muy proactiva para dar respuesta a las necesidades de conciliación de la plantilla, pero aún así, hasta aquella fecha, el teletrabajo sólo se contemplaba como una medida de conciliación puntual por necesidades familiares. Los intentos del área de personas de impulsar el trabajo en remoto como una manera normalizada de trabajar, sin tener que justificar una necesidad familiar, se encontraban con las resistencias y el miedo de los/las responsables: ¿Cómo controlar a los equipos, el avance de los proyectos, si no están en la oficina?

La dicotomía entre Miedo y Confianza.

Llegó el Covid y les obligó a adoptar respuestas flexibles y ágiles para seguir funcionando; puso en evidencia que el trabajo en remoto funcionaba. Se necesitaba un cambio de mentalidad o de paradigma por parte de los/las líderes y también por parte de los empleados/as.

El trabajo presencial no significa trabajar más o controlar más a los equipos y los proyectos. El trabajo en remoto, eso sí, pone más en evidencia los problemas o dificultades que algunos equipos ya tienen en el trabajo presencial o el presencialismo. La pandemia nos está brindando la oportunidad de dar el paso y “atrevernos” a desarrollar modelos de relación y estilos de liderazgo basados en la corresponsabilidad y en la flexibilidad. Esto sólo se puede dar sobre una base de confianza.

¿Cuánto confío en mí y en mis recursos, en las personas de mi equipo y en sus capacidades?

¿Cuánto confío? Una pregunta que podemos llevar a todos los ámbitos de nuestra vida: la pareja; nuestros hijos/as; la familia; los amigos/as etc.

Lo hemos dicho en otros “episodios Equilia”, y volvemos a repetirlo aquí: la confianza es una decisión individual que nos predispone para un tipo de acciones y no para otras; está en nuestra mirada y provoca un contexto emocional; en definitiva, es una manera de estar en la vida y de relacionarnos con las personas.

Aprovechemos, pues, el empujón que nos ha dado el Covid-19 para decidir conscientemente CONFIAR en nuestros equipos y en nuevas maneras más flexibles de trabajo. Cultivémosla especialmente a nivel de los/las líderes, acompañándoles en el cambio de mentalidad necesario para superar sus resistencias, y para empezar a ver la confianza como un boomerang beneficioso en ambos sentidos:  “Generalmente nos ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra” (Tito Livio).

Feliz semana.

Foto: bruno/stock.adobe

Lo de fuera y lo de dentro

Hace poco más de un año, toda nuestra energía y creatividad se centraba en buscar soluciones para poder seguir “funcionando” en nuestro día a día: el trabajo, el curso escolar, los servicios esenciales y otros proyectos o actividades. Más o menos, lo conseguimos. Con medidas como el teletrabajo; las video-conferencias y formación por Zoom o Teams;  la mascarilla y gel hidroalcóholico en todos lados y actividades; aforos y horarios limitados; la llegada de las vacunas; los ERTEs etc. Seguimos, pues, “funcionando” aunque sea, como se dice, “de aquella manera”.

Ahora bien, después de estos meses duros, están apareciendo síntomas de sufrimiento y dolor que, al ser menos tangibles u observables, no estamos atendiendo. Creemos que sería bueno tener un enfoque integral a la hora de abordar la situación actual. Y con integral, nos referimos a tener en cuenta tanto la dimensión externa (el mundo exterior, todas las medidas que acabamos de mencionar por ejemplo) como la dimensión interna (el mundo interior-subjetivo individual y colectivo, lo intangible). Abordarlas y trabajarlas simultaneamente, ya que toda evolución se da en ambas dimensiones y además se afectan mutuamente.

Hace un año, las empresas y organizaciones con las que colaboramos nos pedían soluciones para poder continuar ofreciéndoles nuestros servicios. Nos tocó ponernos las pilas en el uso de plataformas y herramientas de trabajo virtual y ¡practicar la flexibilidad a tope!

Hoy en día, ya algunas nos están pidiendo o mostrando interés por intervenciones orientadas al cuidado de sus personas y equipos; siendo conscientes del impacto que esta parte intangible y subjetiva está teniendo ya o va a tener en su cultura y funcionamiento (los síntomas psicológicos provocados por la tensión, estrés, miedo… que están detectando).

Algunas organizaciones están empezando a desarrollar y ofrecer programas internos para el bienestar de sus personas (coaching, medidas de conciliación, mindfulness etc). Pero no pensemos que sólo se trata de una cuestión de recursos. Se pueden hacer muchas cosas y os animamos a echarle creatividad para ello.

Por ejemplo: abrir espacios de diálogo para tratar el estado emocional y nivel de energía de nuestro equipo (expresión y liberación de emociones acumuladas, aclarar asuntos pendientes o malentendidos, poder compartir con mis compañeros/as cómo me encuentro, etc); tomarnos un café o hacer alguna pausa semanalmente con algún colaborador/a para mirarle a los ojos y escucharle; agradecer a mis compañeros/as por seguir ahí, por su apoyo (con una llamada, un mail, un whatsapp, una nota); organizar sesiones de resiliencia con los equipos para reconstruir la cultura de la organización y las relaciones después de tantas situaciones traumáticas; fomentar un trabajo individual y colectivo sobre compasión, empatía y perdón; reuniones en la naturaleza; enseñar a respirar…

Y lo mismo a nivel individual en el plano personal: crear redes para cuidarnos, apoyarnos y nutrirnos mutuamente; atrevámonos a pedir ayuda profesional si fuera necesario; recuperar el contacto con la naturaleza y el ejercicio…

¡Mucho ánimo a todos/as!

Feliz semana.

Nuestros valores personales

¿Cuáles son los valores más importantes en tu vida?

¿Te has parado a pensarlo alguna vez?

¿Serías capaz de ponerlos en palabras?

¿Sabrías decir a través de qué comportamientos concretos los llevas a la práctica en tu cotidianeidad y relaciones?

¿Lo que dices o haces está en línea con tus valores?

En los últimos años, se habla mucho de valores, aunque, casi siempre, tratándose de los valores de otras personas o de organizaciones: la necesidad de que las empresas hagan una gestión y liderazgo basado en valores compartidos; rankings de marcas con valores; criticamos a fulanito por no ser coherente con los valores que pide o proclama; nos entristece o enfurece la crisis de valores en nuestra Sociedad, etc.

A título personal no solemos pasar tan a menudo ese “filtro” de coherencia con los valores. O quizás, ya actuamos acorde a ellos, intuitivamente, sin haber destilado claramente cuáles son.

Los paseos por la Naturaleza durante las vacaciones de Semana Santa y la película “Nomadland”, que os recomendamos, nos han llevado a reflexionar sobre nuestros valores personales, los pilares de nuestra vida. Hemos aprovechado para hacer balance sobre nuestro grado de coherencia con ellos.

Si os animáis a hacerlo vosotros/as también, a continuación os dejamos esta herramienta gratuita llamada Personal Values Assessment de Barret Values Centre para que podáis reflexionar sobre vuestros valores personales y responder a las preguntas con las que hemos iniciado este post. ¿Te atreves?

Feliz semana

23 de Marzo, Día de la Conciliación

Conciliar es buscar el equilibrio entre todas las facetas de nuestra vida. 

Desde hace 1 año, el Covid ha desdibujado de golpe los límites entre ellas. Los diferentes tipos de confinamiento, el teletrabajo, las clases virtuales han puesto en jaque el paradigma espacio/tiempo del que veníamos.

Nos encontramos de lleno en una nueva Realidad líquida. Pareciera, pues, que abordar de manera seria la gestión de la conciliación en las agendas de las Direcciones de empresas y organizaciones de todo tipo, así como en la Sociedad, se antoja necesario.

Esto no va de “implantamos unas medidas de conciliación en la empresa y solucionado”; o “es mi organización quien debe darme todos los medios para que yo pueda conciliar, es mi derecho”; o “la conciliación debe ser café para todos”; o “aquí se viene a trabajar y no me interesan tus otros asuntos”. No…estamos hablando de la necesidad de ir hacia una cultura socio-laboral diferente, un cambio de chip de instituciones, empresas, trabajadores/as, ciudadanía etc.

Como en todo proceso de transformación, si realmente queremos mover algo, no queda otra que atrevernos de verdad a cuestionar nuestros sistemas de creencias. Creencias respecto a las prioridades y equilibrio entre las diferentes parcelas de nuestra vida;  respecto a nuestros roles en ellas y en la Sociedad según nuestro género y/o grado de responsabilidad; respecto a cómo concebimos el trabajo (presencialismo vs resultados); respecto a cómo asumimos nuestros derechos y también los deberes que nos corresponden.

¡Gran desafío! del que venimos hablando hace años, pero el Covid nos ha tenido que sacudir la silla para recordarnos que ya va siendo hora de pasar del dicho al hecho.

Ojalá lo hagamos, por nosotros mismos y también por las próximas generaciones. No puede ser que tanta gente se declare infeliz en el malabarismo trabajo – vida; no puede ser que desperdiciemos el talento de tantas personas preparadas porque se ven en la encrucijada de tener que elegir entre atender a la familia o trabajar; no nos lo podemos permitir como Sociedad.

En Equilia pensamos que la base de la Conciliación debe ser la flexibilidad (espacial, temporal y mental), basada en el compromiso mutuo. Que todas las partes nos  involucremos y busquemos juntas la mejor solución para dar respuesta a las necesidades y requerimientos de ambas. Empatía y generosidad.

Nos parece que la Iniciativa efr aporta una metodología sencilla y eficaz para posibilitar los procesos de conciliación en las organizaciones, otorgando una especial importancia a la transformación cultural necesaria para ello. Por eso, desde el 2007, Equilia somos consultora prescriptora del Certificado efr para la gestión de la conciliación de la vida laboral y personal en las organizaciones.

El pasado 23 de Marzo fue el Día de la Conciliación, y a través de este post hemos querido unirnos a la causa.

Nos despedimos deseándoos una felices vacaciones de Semana Santa ¡Nos vemos a la vuelta!

Nuevos horizontes

Nos dicen que para crear un futuro diferente tenemos que empezar a hacer cosas de manera diferente, pero mantener otras que están funcionando, y también innovar…¡como si todo esto fuera algo fácil!

Tenemos un gran reto por delante; Retazo diríamos, tanto en las organziciones como en la Sociedad: Reilusionarnos. Ya tratamos este tema a principios de año en uno de los primeros Episodios Equilia Ilusionarse”.

Como en todo, la clave está en el equilibrio entre soltar lo que ya no nos sirve, mantener lo que sí, poner en práctica algunas ideas, crear nuevas iniciativas

La Primavera es un momento propicio para ello, ¿no se habla de “limpieza de primavera”? Echar lo que ya no sirve y dejar entrar aire fresco. Nutrámonos de la energía renovada que la primavera nos trae para dedicar tiempo a hacer una reflexión consciente al respecto:

Os proponemos el Esquema de las 4 acciones de Blue Ocean Strategy creado por los economistas W. Chan Kim y Renée Mauborgne. La estrategia Blue Ocean busca que las empresas no se orienten según la competencia sino que tracen su propio camino, y para ello es fundamental innovar.

Aunque este ejercicio se utiliza para innovar en las empresas, pensamos que como marco de reflexión también puede ser útil a nivel personal cuando deseamos hacer algunos cambios en nuestra vida o relaciones.

  • Eliminar: ¿Qué acciones en las que invertimos tiempo podemos descartar? Bien porque ya no nos sirven o no suponen ningún valor añadido a lo que ofrecemos o pueden ser molestas, etc.
  • Reducir: ¿Qué acciones en las que invertimos tiempo y esfuerzo podemos disminuir bastante respecto a su nivel actual? Cosas que no son tan importantes para nosotros/as mismos/as y/o para los clientes.
  • Aumentar: ¿Qué acciones en las que estamos invirtiendo tiempo y esfuerzo deberíamos incrementar bastante respecto a su nivel actual? Incrementar las características más importantes por encima de los estándares.
  • Crear: ¿Qué acciones que en la actualidad no acometemos o emprendemos deberíamos invertir tiempo y esfuerzo? Desarrollar factores desconocidos hasta el momento para generar algo nuevo (producto, servicio, relación, hábito etc.)

¿Nos vamos a nadar?

Feliz semana.

¿Nos movemos?

“No hay forma más rápida y bella de detener la locura de la mente, que poner el cuerpo en movimiento” (D.Taroppio)

Desde hace prácticamente un año (¡un año ya!), muchas personas están teletrabajando desde casa a tiempo completo; otras han ido volviendo a las instalaciones de sus empresas progresivamente; y estamos aquellas que combinamos el trabajo presencial con el virtual. No está siendo fácil…el aislamiento respecto a los colegas de trabajo y a la vida de equipo; la auto-disciplina que requiere el trabajar solo; la dificultad para desconectar al no cambiar de espacio; y también la falta de movimiento.

Si antes de la pandemia ya nos alertaban sobre la vida demasiado sedentaria que llevábamos en las sociedades modernas, ahora se han disparado todas las alarmas.

El movimiento nos es necesario.

Y no sólo por razones físicas, sino también por el impacto benéfico que tiene en nuestro estado mental y emocional; en definitiva, en nuestro bienestar integral.

El movimiento provoca y alimenta nuestra capacidad creativa y la de nuestros equipos.“Todo movimiento, cualquiera que sea su causa, es creador”(Edgar Allan Poe)

Mover nuestro cuerpo y respirar conscientemente son la llave para desbloquear estados emocionales que nos estén impidiendo avanzar (tanto a nivel individual como grupal) y poder acceder a otros más funcionales para ese momento. Pueden ser llave también para conseguir mayor claridad mental, entrar en contacto con nuestra intuición, creatividad, nuevas perspectivas… A veces, es más útil salir a dar una vuelta y estirar el cuerpo, que seguir insistiendo en algún tema en el que
estamos estancados/as.

Por eso, cuando en Equilia acompañamos a personas y equipos nos parece clave incorporar también dinámicas que involucren el cuerpo y la respiración, aunque a algunas personas les pueda sorprender al principio en el entorno laboral; porque sabemos que el movimiento nos ayuda a crear un ambiente y condiciones propicias para acceder a otros lugares que los habituales.

¿Por qué no probar a mantener algunas conversaciones con colaboradores/as mientras damos un paseo?; ¿Qué tal proponer una reunión de equipo en el jardín de la empresa?; ¿y si saltamos, hacemos estiramientos, respiramos conscientemente antes de empezar una reunión? (nunca se nos ocurriría jugar un partido sin calentar previamente, y sin embargo entramos a las reuniones de trabajo en frío)…

Caminar puede ayudar a pensar, y estamos seguras que bailar o cantar, aunque se un poquito, antes de un encuentro delicado (ya sean reuniones duras, conversaciones difíciles, negociaciones tensas etc) ayudaría, y mucho, a quitar hierro, a bajar los muros que nos separan y quién sabe a qué más…

Introduzcamos la conciencia del cuerpo, la respiración y el movimiento en nuestro día a día, en el “sedentarismo impuesto” que nos está tocando vivir y trabajar.

Os dejamos con esta escena de un clásico- “Perfume de mujer” – para empezar la semana.

Feliz semana

¿Pero qué dices?

“Préstame tus gafas” es un ejercicio muy valioso en los procesos de coaching individuales. Se pide feedback a personas de nuestro entorno para tomar conciencia de nuestras acciones y el impacto de éstas en nuestro entorno.

Cuando el/la coachee revisa los diferentes feedbacks recibidos, en ocasiones comenta: ”Esto lo dice porque me quiere enviar un mensaje”; “esto lo dice por aquella vez que…”; “¿y por qué me dice esto?”; “¡y él también lo hace!”; “Esto dice más de ella que de mí”, etc.

A veces interpretamos algo que nos dicen construyendo toda una película a partir de una única escena …y de ahí, tantos malentendidos. Cuántas veces hemos podido responder a comentarios que recibimos con preguntas del estilo: ¿Qué estás insinuando?; ¿Por qué me lo dices?

En la comunicación entran nuestros modelos mentales, nuestras creencias, el histórico con la(s) otra(s) persona(s), nuestra manera de relacionarnos y en función de todo ello, nuestras interpretaciones.

Nos parece que conocer la Teoría del Cuadrado de la  Comunicación o el Modelo de las 4 orejas de Friedemann Schultz von Thun nos puede aportar luz y conciencia para reducir distorsiones en la comunicación.

Este modelo que se utiliza en Comunicación No Violenta (CNV), lo que viene a decir es que las distorsiones en la comunicación se producen, entre otras cosas, porque lo que decimos / lo que escuchamos puede desglosarse en al menos 4 “mensajes” distintos y ser interpretado al menos de 4 maneras.

  1. Contenido/Información, el hecho o dato que traslado.
  2. Autoexpresión o manifestación de sí, lo que transmito sobre mí.
  3. Relación, lo que pienso de ti, la calidad y tono de nuestra relación (entre la persona que habla y la que escucha)
  4. Llamamiento, lo que quiero conseguir o lo que quiero provocar en ti.

Es como si la persona que escucha tuviera 4 orejas, cada una de ellas afinada para captar uno de los 4 mensajes dentro de lo que dice la persona que habla.

Un ejemplo podría ser:

Persona 1 dice: “Tengo frío”.

Interpretaciones de la Persona 2 escuchando con:

  1. la oreja de contenido: “Tiene frío”
  2. la oreja de autoexpresión: “Es friolera” / “No está a gusto”
  3. la oreja de relación: “¿me quiere decir que mi casa no es acogedora?”
  4. la oreja de llamamiento: “Voy a subir la calefacción”

Escuchar con la oreja del llamamiento (que hagamos algo) o con la oreja de la relación tiende a crear más malentendidos.

¿Qué os parece si nos proponemos hacer más a menudo el ejercicio de escuchar desde la oreja del contenido o la de autoexpresión?

Tal vez reduzcamos las posibilidades de no entendernos, porque…

“Entre lo que pienso,

Lo que quiero decir,

Lo que creo decir,

Lo que digo,

Lo que quieres oír,

Lo que oyes,

Lo que crees entender,

Lo que quieres entender,

Lo que entiendes,

Existen nueve posibilidades de no entendernos”.

Feliz semana.

Fuentes de inspiración

La semana pasada una ilustradora francesa dejó de publicar varios días seguidos sus dibujos en Instagram. Ante los muchos comentarios de sus seguidores/as – “¿dónde estás? echamos de menos tus dibujos” -, respondió que le estaba costando trabajar por la falta de fuentes de inspiración que sentía actualmente en su vida de semi- confinamiento en la ciudad.

A penas ahora, se empieza a hablar seriamente del impacto psicológico que está teniendo la pandemia en las personas (y los estragos que todavía causará).
Inevitablemente, esto influye en todos los aspectos de nuestras vidas, en el trabajo también. Y es que para poder crear algo, ya sea una clase; una propuesta comercial; una presentación; un gráfico; un plan estratégico; elegir materiales; un diseño; montar un escaparate…lo que sea; necesitamos, entre otras cosas, inspiración.

Para cultivar la inspiración, muchas de las fuentes vienen del exterior: relacionándonos con personas de diferentes edades, culturas y experiencias; mirando pasar la gente desde una terraza; la Naturaleza; las visitas a museos, teatro, cine o conciertos etc.

Desde hace casi un año, todos esos nutrientes que antes nos llegaban casi sin esfuerzo, llegan en pequeñas dosis y en parte sólo en virtual.

Es tan fácil aislarnos, reducir nuestras vidas en este tiempo que, paradójicamente, nos demanda mucha creatividad, innovación y amplitud de miras para salir adelante. Por eso, hagamos un ejercicio consciente, aunque nos requiera energía y esfuerzo, para seguir trayendo estímulos, inspiración a nuestras vidas, equipos y organizaciones.

Planifiquemos encuentros de equipo, de familia, de amigos…aunque sean virtualmente (casi todos/as manejamos ya más o menos alguna aplicación o plataforma para videoconferencias ¡con cámaras por favor!); no dejemos de formarnos aunque por ahora tenga que ser online (en estas formaciones también se conoce gente nueva y ¡de todas las esquinas del mundo!); planifiquemos participar en webinars con cierta frecuencia como antes acudíamos a conferencias y charlas para mantenernos al día; llamemos por teléfono a esas personas con las que solíamos coincidir y nos gustaba charlar; leamos mucho (¡novelas!); acudamos a todas esas actividades que se puedan hacer presencialmente respetando las medidas de seguridad; y los/las que tenéis la gran suerte de estar confinados/as muy cerca de la Naturaleza, nutrios de ella, cargaos de su energía.

Pero no toda la inspiración llega del exterior. Esta época de transformación también nos está confrontando a nosotros/as mismos/as. Necesitamos igualmente cultivar prácticas y espacios para la introspección, cuestionamiento y desarrollo de la conciencia a nivel individual, de equipo, organizacional y Social.

En definitiva…Nos necesitamos mutuamente para diseñar nuestro futuro inmediato y salir de ésta.

En Equilia ya ofrecemos todos nuestros servicios en formato presencial y virtual.

¡Feliz semana!