Nunca es tarde

Imagínate que estás solo/a en el extranjero y entablas una conversación agradable con una persona desconocida que no tiene nada que ver con tu entorno, ni te va a juzgar.

¿Qué le contarías sobre ti? ¿Cómo contarías la película de tu vida hasta hoy?

Puede ser una comedia, un thriller, una historia de amor, de superación, un drama…

Somos nosotros/as, conscientemente o no, quienes decidimos el género de nuestra película, de la historia que (nos) contamos sobre nuestra vida, nuestras relaciones, nuestro trabajo, sobre nosotros/as mismos/as en definitiva.

La manera en que percibimos e interpretamos nuestro entorno y relaciones nos lleva a estar en el mundo, a contarlo, de una manera concreta. El lenguaje no sólo describe la realidad sino que por medio de él generamos nuestra realidad.

Cuando contamos nuestra historia sobre el pasado o sobre el futuro, mostramos nuestras creencias, nuestros valores, nuestras virtudes. Y el modo de contarlo nos conecta con ciertas emociones que pueden empoderarnos o limitarnos.

Revisar nuestro relato(s) (lo que significa cuestionar nuestro sistema de creencias) y hacernos cargo de las emociones con las que nos conecta y de las posibilidades que éstas nos abren o cierran, puede ser el primer paso para escribir, para contar nuestra historia de la manera que conscientemente elijamos y así transformar el mundo que habitamos.

El título del libro del psiquiatra y psicoterapeuta finlandés Ben Furman  Nunca es tarde para tener una infancia feliz” (“Es ist nie zu spät, eine glückliche Kindheit zu haben”), nos encanta no sólo por ser ingenioso y gracioso, sino por el mensaje de esperanza que expresa: nunca es tarde para hacer otra lectura de nuestra vida y convertirla en paz y fortaleza. Está en nuestras manos.

Nos parece que el Coaching Ontológico (proceso de aprendizaje transformacional que cuestiona los modos de percibir e interpretar el mundo y a operar con mayor protagonismo y proactividad) y el Storytelling (el arte de contar una historia de tal forma que crea significado personal y una emoción positiva que inspira a la gente a tomar una acción) pueden ser útiles para evaluar las circunstancias de nuestra vida de una forma que nos ayude a aprender y a tomar decisiones que estén a nuestro servicio. A narrar un relato que empodere.

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Y aunque ya lo hayamos recomendado en alguna otra ocasión, siempre es placentero volver a echar una ojeada al libro “The Story Factor-Inspiration, Influence, and Persuasion through the Art of Storytelling” de Annette Simmons.

Feliz semana

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Con otros ojos…

De vuelta ya tras unas semanas de ocio y descanso, andaba pensando estos días que además de tomar distancia respecto a nuestra cotidianidad, las vacaciones también sirven para mirar desde otro ángulo el lugar donde vivimos todo el año.

“Al final lo que tenemos en casa es lo que menos conocemos”…

“La gente de fuera visita más museos y organiza más planes interesantes en nuestro entorno que los que vivimos aquí”…

Queriendo pues mirar lo conocido más de fuera, más de turista, la semana pasada participé en la excursión Flysch at night – un safari intermareal nocturno” en el Flysch de Zumaia. ¡Un super plan que os recomendamos probar!

Conozco muy bien este lugar desde mi infancia, pero la fauna y sonidos particulares de la naturaleza por la noche y las interesantes y apasionadas explicaciones del guía, hicieron que se revelase ante nosotros/as una nueva versión del Flysch: un universo que aunque nos pareciera nuevo, siempre ha estado y está ahí.

Ahora que empezamos el nuevo curso, ahora que iniciamos poco a poco la transición del modo “verano”- orientados/as al exterior y al esparcimiento- al modo “otoño”- recogimiento-, puede ser un buen momento para hacer un ejercicio consciente de tratar de ver lo que no vemos a primera vista en nuestra cotidianidad, en nuestra rutina, en nosotros/as mismos/as…y reconocerlo para convertirlo en fortaleza.

Precisamente, como la reflexión que provocó en un amigo la foto que inocentemente tomó a un espejo de decoración Tailandesa y que mirándolo con más atención y profundidad descubrió en él la figura de un anciano monje budista. Bonita metáfora de que las respuestas a nuestras preguntas, dudas, temores… están en el fondo de nosotros mismos/as, aunque nos parezcan escondidas. No hay más que reforzar la calidad de nuestra atención para ver lo que no se ve.

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Y con este post ¡volvemos a las andadas con el nuevo curso!

Feliz semana

¡Redondo y rotundo!

100…ni más ni menos…

100 posts que nos han permitido seguir “cerrando círculos” desde aquel 01 de Abril del 2014 (“Y de repente…el círculo se cierra”) donde dimos por inaugurado este espacio virtual sin ninguna pretensión más que la de compartir, divertirnos y disfrutar contando. Posts en los que, a partir de episodios que vivimos u observamos, compartimos las reflexiones que éstos nos provocan….desde hace más de 4 años cada 15 días.

Y cómo no, 100 es una cifra que pide celebrarla con todos vosotros/as, que sois quienes dais sentido a este blog y que con vuestros comentarios, ya sean virtuales o en persona – “Que sepáis que soy lector/a de vuestros posts”-, nos animáis a continuar relatando lo que vemos desde nuestras “gafas”.

Muchas gracias, Mila esker, Merci beaucoup, Danke schön, Thank you!

Porque gracias al compromiso que hemos adquirido con este espacio, tenemos las antenas más desplegadas y miramos con una mayor conciencia lo que sucede a nuestro alrededor para “hilarlo” con nuestro trabajo, con otras ideas, con imágenes y con un título. Nos exige ponernos en la piel de “ustedes”, pensar cómo lo relataríamos a una persona que tiene escasos 3 minutos de atención, preguntarnos si a nosotras nos gustaría que nos lo contasen, aplicarnos en la manera de escribirlo para que resulte ameno…en definitiva, nos exige mantener nuestros sentidos en forma. Y eso nos aporta, aprendemos, nos hace sentir vivas.

Hace 4 años, el pudor nos frenaba y temíamos que este ejercicio pudiera acabar resultando una carga de trabajo. ¿Quién nos iba a decir que “Los Episodios Equilia” nos iban a aportar tanto?

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Así que éste es un post de celebración: ¡Hoy brindamos por el post número 100, por todos/as vosotros/as y por las merecidas vacaciones de verano que iniciamos! ¡Chín-chín!

Nos tomamos unas semanas de descanso para recargar pilas y volver con más historias que contar a finales de Agosto. Hasta entonces, os deseamos ¡UNAS FELICES VACACIONES DE VERANO!

Y para quienes todavía no habéis comenzado a hacer el equipaje… aquí os dejamos “Los 25 libros más recomendables para meter en la maleta este verano” (https://www.trendencias.com/libros-y-literatura/25-libros-recomendables-para-meter-maleta-este-verano)

Aprendiendo a nadar con la marea

Recuerdo, mientras viajo en tren, a aquel compañero de trabajo que me contaba que su hija pequeña no le saludaba hasta que se quitara el traje al llegar a casa: Traje à “mi padre está trabajando”à “mi padre no está en disposición de ESTAR realmente conmigo”à”¿para qué hacerle caso?”

 Llevaba muy mal aquellos “desprecios” de su hija hasta que decidió convertir el obstáculo en recurso, nadar con la marea y no en su contra. Hizo del momento de quitarse el traje un ritual para ir desactivando poco a poco el “chip trabajo” y adentrarse en una disposición interior de “familia”.

Durante el mes de Julio trato de escaparme los fines de semana al precioso pueblo costero donde siempre he veraneado, Zumaia. Me gusta viajar ahí en tren aunque tarde más en llegar. El placentero tracatrá del tren (¡como dice la canción!), observar paisajes que no siempre se ven desde la carretera, leer sin marearme…para mí son sinónimos de vacaciones y me doy cuenta de que, al igual que a mi compañero de trabajo, el viaje en tren se ha convertido en una estupenda transición del modo Ciudad- trabajo-estrés a Mar-playa-familia-relajación.

En estos tiempos de hiperconectividad e inmediatez resulta muy útil desarrollar la capacidad de estar presente, con toda nuestra atención, en cada momento, tarea y personas con las que nos interrelacionamos, sin dispersarnos, sin pretender llegar a todo a la vez… y pareciera que no es algo tan sencillo.

Captura de pantalla 2018-07-16 a las 20.11.30Técnicas de mindfulness, de yoga, hacer alguna actividad deportiva o artística… ayudan a hacer la transición del trabajo a la vida personal o familiar, pero además también podemos desarrollar pequeños y sencillos rituales diarios y/o símbolos para ello: quitarse el traje de trabajo o desmaquillarse al llegar a casa, escuchar o cantar una canción concreta, elegir caminos diferentes para ir al trabajo o a casa, respirar de manera consciente varias veces en el ascensor …cada persona puede inventarse el suyo, es cuestión de creatividad, de mirar la rutina con gafas diferentes.

El poder de los rituales, del lenguaje visual y metafórico es inmenso ya que con una sola palabra, imagen, gesto, olor, sabor o sonido podemos activar el estado emocional y la disposición mental que necesitamos para dar una respuesta óptima a cada situación. Por eso, lo tenemos muy en cuenta en los procesos de coaching tanto individual como de equipos que facilitamos, al entender que pueden ser excelentes catalizadores de los recursos, del potencial de las personas y equipos.

Os recomendamos el libro “Poder sin límites” de Anthony Robbins donde encontraréis varias técnicas y ejercicios de Programación Neurolingüística (PNL) que os pueden ayudar a ello.

Feliz semana veraniega

Dime lo que observas y te diré quién eres

“¡Eso es así! Que te digo yo que es así”

“¿Cuánto te apuestas que es así?”

“No tienes ni idea, creo que no te enteras…”

Son frases que empleamos y que en ocasiones se convierten en batallas dialécticas por tener la razón. Lo que observamos nos parece tan claro, tan evidente, que pensamos que la opinión que nos hemos hecho al respecto es la realidad. ¡ES ASÍ! Y nos da rabia que la otra persona no lo vea igual.

Distinguir lo que son los hechos y lo que son nuestras opiniones (o llamémoslo juicios o creencias) al respecto puede ser difícil. Precisamente sobre ello reflexionamos estas últimas semanas con el profesorado de un centro de formación profesional: cómo emplear hechos y juicios de manera que nuestra comunicación en el equipo sea fluida, para tomar decisiones eficaces y cuidar al mismo tiempo nuestras relaciones. Y no sólo en su propio equipo ya que las profesoras y profesores son la correa de transmisión y ejemplo para aulas enteras de jóvenes. En el caso de este centro ya trabajan con el modelo ETHAZI (aprendizaje colaborativo basado en retos) y las competencias de comunicación son clave para ello.

No por saber hablar sabemos comunicarnos, como no por respirar desde que nacemos sabemos hacerlo apropiadamente al practicar un deporte por ejemplo.

En cualquier oficio, sector, nivel jerárquico o edad cuando aprendemos y entrenamos a comunicarnos de forma productiva conseguimos mejorar nuestras relaciones y nos llevan a mejores resultados en lo que emprendemos. Nuestras relaciones están en gran medida condicionadas por cómo nos comunicamos con las personas. Si en este momento hay alguna persona con la que te cueste relacionarte, piensa qué tipo de conversaciones estás teniendo o no estás teniendo con ella.

Evaluamos y juzgamos constantemente el mundo que nos rodea (situaciones, personas…). Y lo hacemos desde nuestras “gafas”, desde nuestras creencias, en definitiva, desde nuestro modelo mental.

 

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“Ver no es creer ¡creer es ver! No vemos las cosas como son, sino como somos”

(Eric Butterworth)

¡Ojo! Nuestros juicios y opiniones son necesarios para poder tomar decisiones en el día a día (“esto tiene buena pinta”, “esto es peligroso, qué miedo me da”, “esto está rico”, etc.). Sin embargo, tendemos a creer que nuestras opiniones sobre el mundo son hechos y que nuestra manera de ver las cosas es la única verdad posible.

En resumen, saber escuchar, evaluar y expresar las opiniones de forma productiva es una competencia clave para una buena comunicación y relación. Por ello, tengamos muy presente:

  • Ser conscientes de que nuestra opinión no es una verdad absoluta.
  • Ver más allá de las “etiquetas” que ponemos a las otras personas (“éste es listo, ésta es tonta, ésta me cae bien, éste me cae mal, creo que esta persona no me aprecia…”).
  • Indagar cómo la otra persona ha llegado a su opinión.
  • Exponer cómo he llegado yo a mi opinión.
  • Ser conscientes de que a veces “tener razón” sólo nos sirve para “alimentar nuestro ego” (“yo gano, tú pierdes”, “¿¡ves!? Yo tenía razón!”)

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Y para terminar, os recomendamos el libro de nuestro querido colega de profesión Enrique Sacanell: “¿Cómo se lo digo?” (Editorial Libros de Cabecera).

Feliz semana.

¿Así te imaginabas de mayor?

¡Un verdadero baño de rejuvenecimiento!

Eso es lo que sentimos cuando vamos a facilitar sesiones de trabajo a los centros de formación o a los Consejos de la Infancia con los que colaboramos.

¡Absorber toda esa energía vital desbordante de los niños/as y adolescentes!

Es un “chute” de risa floja, liviandad, algarabía, espontaneidad, juego…

Todos esas características que asociamos a la “chavalería” y que sin embargo también están en nosotros/as, adultos/as, aunque que habitualmente no les demos mucho permiso para expresarse plenamente o espacio para salir con libertad: “somos profesionales, por favor”, “No es serio”, “¿Qué pensarán?”…

Según avanzamos en edad, vamos incorporando capas o corazas, como una cebolla, cargamos con el juicio ajeno… lo que a veces provoca que nos alejemos de manera sutil de nuestra esencia, de lo que realmente somos, queremos, deseamos, soñamos. Todo eso que en la infancia está tan despierto, se adormece y muchas veces vuelve a despertar en la vejez (¡qué sabia es la vida!), como si se tratara de una segunda infancia. No hay más que ver a abuelos/as jugando con sus nietos/as como los/las que más!, cantando o bailando sin complejos, atreviéndose a hacer cosas que ni podían haber imaginado años antes…

Nos parece un ejercicio muy sano y recomendable el paramos y darnos el permiso de quitarnos “el traje de adulto/as”, de poner en pausa todas nuestras cargas, responsabilidades, y conectar con el niño/a que fuimos para mantener una conversación amable con él/ella. Puede que nos recuerde cosas que tal vez habíamos olvidado o que nos dé una nueva perspectiva más sencilla, liviana y tal vez amorosa de nuestra vida.

Para dicha conversación, os proponemos algunas preguntas a las que podéis responder por escrito, dibujando, bailando….de la manera que más os apetezca u os nazca. Dejarle a vuestro niño/a elegir 😉

Este ejercicio se llama Visionboard:

  • ¿Cuáles eran tus sueños de niño/a?
  • ¿Qué soñabas hacer? Y ¿qué te permitía conseguir eso?
  • ¿Qué te gustaba? ¿Con qué disfrutabas?
  • ¿Qué personaje y héroes admirabas? y ¿por qué?

 Hoy en día,

  •  ¿Qué personajes admiras?
  • ¿Qué personas tienen una influencia positiva en tu vida?
  • ¿Cuáles son tus valores más importantes?
  • Si tuvieras una barita mágica, ¿qué vida soñarías tener?

Y si os venís arriba, tal vez incluso podáis llegar a hacer algo como lo de este video…

¡Que os divirtáis!

Feliz semana

¿Cómo nos ponemos de acuerdo cuando no estamos de acuerdo?

“¡Pues para ti la perra gorda!”

Así zanjaba la conversación mi querida tía Carmen cuando no llegábamos a un acuerdo y no quería seguir discutiendo. Gracias a ella aprendí lo que era una “Perra Gorda”.

El llegar a acuerdos, en cualquier plano de nuestra vida, es todo un arte que requiere de técnica, actitud y práctica.

El proceso de toma de decisión ha sido, precisamente, una de las reflexiones que más ha salido en los acompañamientos a equipos que hemos realizado estas últimas semanas. Y es que el momento de tomar la decisión suele ser “la prueba del algodón”, especialmente cuando se tienen posturas/opiniones diferentes, para comprobar el grado de madurez, de habilidades de trabajo colectivo, de técnica y de competencias de comunicación interpersonales que tiene el equipo. En definitiva, se trata de uno de los momentos clave donde se ve si somos realmente equipo.

¿Cómo nos ponemos de acuerdo cuando no estamos de acuerdo?

Para esta reflexión nos parece que ayuda hacer la distinción entre Consenso y Alineación:

Consenso: buscar el acuerdo al 100% de todos los miembros del equipo.

Las personas se adhieren a esta decisión porque comparten la misma opinión.

Puede ser un proceso largo ya que lo que se pretende es que nadie tenga que hacer “concesiones”. Para ello es necesario debatir y convencer a las personas hasta que todo el mundo vea las cosas de la misma manera.

Alineación: proceso por el cual partiendo de opiniones diferentes se llega a una decisión común aunque las personas no estén de acuerdo al 100%. Pero una vez que la decisión esté tomada, todas las personas se comprometen con ella y la presentan y defienden como suya. Es decir, al salir de la sala hago mía la decisión ya que es la de mi equipo y la defiendo en bloque.

Para una buena alineación es crucial escuchar los argumentos de todas las personas sin descartarlos de antemano o criticarlos. El saber que el equipo ha tenido en cuenta todos los puntos de vista para tomar la decisión final y reconocer lo que cada uno/a “gana” y “pierde” facilita la alineación.

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Previo a analizar los pros y los contras de todas las propuestas suele ser conveniente aclarar, cuál será el criterio de decisión en caso de que el equipo no se pone de acuerdo: por ejemplo por votación, por decisión del/de la líder, por voto de calidad (la persona que mejor controla el tema), derecho al veto etc. El equipo puede inventar sus criterios de decisión y puede elegir el que más adecuado le parezca según el tema a tratar. Lo importante es que quede claro desde el principio la manera en la que se tomará la decisión final en caso de desacuerdo y que haya sido aceptada por todos/as.

En definitiva, para una buena alineación en la toma de decisión en equipo, ayuda:

  • Tener claro el objetivo (la decisión a tomar).
  • Conocer los criterios de decisión.
  • Contar con expertos/as en los temas a tratar.
  • Fijar un tiempo de debate y un tiempo para tomar la decisión.
  • Designar una persona que haga de “Reloj” para la gestión de los tiempos.
  • Designar una persona moderadora o Director/a de Orquesta para ordenar el debate, facilitar que todas las personas expongan sus puntos de vista y que los demás escuchen, apuntar las diferentes alternativas sin hacer declaraciones.
  • Generar entre todos/as un clima propicio para el debate y la participación: apertura, escucha activa, respeto de opiniones diferentes, mantenernos centrados y presentes…
  • Buscar la agilidad sin la precipitación.
  • Evitar la parálisis por el análisis.
  • Tener presentes los valores de la organización/equipo para comprobar la coherencia de la decisión.

¿Practicamos?

Os recomendamos “El pequeño libro de las grandes decisiones” de Mikael Krogerus, Roman Tschäppeler donde encontraréis interesantes técnicas para la toma de decisión.

Feliz semana

Fin de curso

De pequeña me gustaba, y mucho, elaborar y llevar a casa la carpeta de fin de curso con todas las fichas y dibujos realizados durante meses. Sentía orgullo y asombro al recapitular y comprobar lo mucho que habíamos trabajado y aprendido durante ese curso.

Últimamente hemos estado pensando en ellas y recordando el bonito símbolo de cierre de etapa que representaban, ya que nos están coincidiendo varios finales de proyecto, de procesos de coaching y también preparativos de fin de curso debido a nuestra colaboración con centros de formación y con el Consejo de la Infancia de un municipio (ver post “No hay como preguntar a la gente”).

Observamos en las organizaciones y equipos con los que trabajamos que habitualmente ponemos mucha atención, empeño y dedicación en el lanzamiento de los proyectos y, sin embargo, el cierre de estos suele quedar un poco más desatendido porque “total, como ya hemos terminado…”, “¡no tenemos tiempo! Tenemos más proyectos entre manos”. No obstante, dar importancia al cierre de un ciclo es igual de importante que al comienzo. Un cierre “tibio”, sin más, puede quitar fuerza a todo el recorrido y disminuir la energía y foco para alcanzar los siguientes retos.

Para terminar proyectos y procesos de coaching nos parece valioso dedicar una sesión al cierre utilizando rituales o dinámicas: reconocer y agradecer lo aprendido y conseguido, definir los anclajes para no volver atrás, hacer balance de lo que no ha salido tan bien para mejorarlo de cara al futuro, dedicarnos palabras de felicitación, de agradecimiento o entregarnos obsequios con algún significado para nosotros/as, en resumen ¡celebrar el cierre, honrando lo recorrido con los compañeros/as de viaje! dándonos un buen abrazo, cantando o incluso bailando y siempre que sea posible con una comida. ¡No muy diferente de lo que hacíamos de pequeños/as en el colegio!

Es importante terminar bien para poder comenzar plenamente otra etapa. Cerrar una puerta para poder abrir la siguiente con la mejor energía y acierto.

Es una cuestión de aprendizaje y práctica que más allá del trabajo también podemos extrapolar a cualquier otro ámbito de nuestra vida, como por ejemplo:

  • Hacer una reflexión consciente para cerrar el día al irnos a la cama: ¿qué me ha gustado de hoy?, ¿Qué no me ha gustado tanto o me ha salido peor?, ¿Cómo me siento con lo vivido hoy?, ¿A qué /quién agradezco?, ¿Qué puedo mejorar mañana?…

Hay familias que conversan sobre ello cuando están todos/as juntos/as cenando. O parejas que tienen como regla el nunca irse a la cama por la noche sin haber “arreglado” sus diferencias o enfados…

  • Poner lo mejor de nosotros/as mismos/as, preparar con esmero y mantener, sin evitarlas, conversaciones de cierre de una relación de amistad, de pareja o relación laboral…

 

  • Festejar el final de las vacaciones haciendo algo que nos guste mucho para comenzar con buen ánimo el trabajo o el nuevo curso etc.

 

  • Hacer balance de ese viaje que hemos hecho en familia o con amigos/as con un buen vino o comida para volver a rememorar escenas cómicas, para felicitarnos por lo que ha salido genial y tomar nota de lo que podremos mejorar en futuras ocasiones.

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¿Te has parado a pensar alguna vez cómo cierras tú los proyectos, relaciones, etapas… de los diferentes ámbitos de tu vida.

 

 

Os dejamos con esta reflexión ahora que se acerca el fin de curso.

Feliz semana

Veo veo algo de color humano

¡Ya es una realidad!

Se llama Da Vinci, es un robot cirujano y opera bajo la supervisión de un/a cirujano humano/a a distancia, dotado de un zoom muy superior a la vista humana y haciendo cortes de extraordinaria precisión, entre otras capacidades sobrehumanas…

Robots guías de museos (en el Parque de las Ciencias de Granada por ejemplo), drones salvavidas… y otros muchos oficios desempeñados ya por robots pero desconocidos por el gran público. Últimamente nos hemos encontrado con cierta frecuencia con el tema Oficios del futuro en conferencias, artículos y programas de radio, y aunque los expertos insisten que el futuro nunca dejará de ser un misterio, apuntan a ciertas tendencias de futuro y que en parte ya han llegado al presente. Por ejemplo, la tecnología cuántica, la transformación digital como el internet de las cosas (IoT = La interconexión digital de objetos cotidianos y máquinas con internet), lo virtual, la automatización de todas aquellas tareas físicas y repetitivas etc.

Y aquí es donde entran los robots. Un mundo para muchos/as de nosotros/as, todavía, poco familiar a la par que fascinante por ese componente de película de ciencia ficción que tiene. ¿Estaremos yendo hacia un Blade Runner? ¿Acabaremos conviviendo con robots que sientan emociones, robots con empatía y que pueden aprender de la experiencia?

Las opiniones de los expertos respecto a los oficios del futuro coinciden en que todo aquello que tenga un componente emocional, un componente de relación, de experiencia, de influencia, esos trabajos donde nos gusta que nos atienda otra persona, serán en menor medida integrados por robots.

Parece pues que el desarrollo de las habilidades transversales, esas capacidades intangibles, van a jugar un papel clave de cara al futuro. Debieran convertirse en hábito, nos recomiendan:

  • Aprender a aprender.
  • Espíritu crítico.
  • Apertura a nuevas ideas.
  • No dar las cosas por hecho (especialmente con la proliferación de las fake news en las redes).
  • Capacidad de escucha, de dar nuestra opinión de forma asertiva.
  • La empatía.
  • El componente artístico.

Lo resumió muy bien el profesor Darío Gil, vicepresidente de Ciencia y Tecnología de IBM Research, en una conferencia a la que asistimos hace dos años en Madrid (ver post “The Beautiful Idea)

 “En esta era de transformación digital, el ser humano es la pieza fundamental ya que aporta la experiencia, el sentido común, sus valores, los tan necesarios límites éticos a la investigación y sus emociones, su parte artística. Los mejores científicos o innovadores son capaces de ver la Idea Preciosa, The Beautiful Idea”

De ahí la importancia que la Educación tome buena nota de todo ello para adelantarse e incorporar programas potentes de formación en valores y en esas habilidades transversales en los centros educativos. Equipemos a nuestros/as jóvenes con los recursos necesarios para adaptarse, crecer y seguir desarrollándose personal y profesionalmente cuando las capacidades técnicas en las que se han formado queden obsoletas (¡lo que sucede cada vez más rápido!).

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Pero también animamos a empresas y organizaciones, de todos los tamaños y sectores, a dar el paso (pasar del dicho al hecho o Walk the talk– como dicen los anglosajones) e invertir de forma consciente en el desarrollo de sus personas y equipos, en el liderazgo, en las competencias intangibles arriba descritas, en la cultura organizacional al fin y al cabo…puede que para algunas de ellas sea una cuestión de supervivencia.

¡Nosotras seguimos trabajando infatigables para ello!

Feliz semana.

Silence connects

“El silencio no es ausencia de ruido, sino ausencia de ego” (J.Melloni)

Un corto silencio musical en un pentagrama repleto de notas. Un pequeño remanso de calma entre tanto ruido que nos rodea a diario…

Eso fue para mí la X Jornada de Silencio organizada el pasado 18 de Abril en el Atrio del Azkuna Zentroa en Bilbao. Un espacio habilitado para permanecer en silencio durante 24h con la siguiente intención:

 “Alcanzar el estado de calma que permite que las cosas sucedan de forma serena y equilibrada. Donde las prioridades se establecen de manera inteligente y compasiva. Para que más allá de nuestras ideas, religiones, nacionalidades […] el resultado de nuestra paz interna y serenidad sea la herencia de las futuras generaciones”.

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Me sorprendió muy gratamente la alta participación y diversidad de las personas que por allí pasamos, libres de permanecer el tiempo que quisiésemos. Con el silencio como vía de conexión para crear un espacio de comunicación colectiva, una suerte de red invisible entre tantas personas que “acoge y sostiene” y contribuye a aumentar el nivel de conciencia colectiva.

A menudo buscamos soluciones en el exterior, en otras personas, sin darnos cuenta de que la mayoría de las respuestas están en nuestro interior – “en realidad creo que siempre lo he sabido”, “de repente lo veo claro”, “¿por qué no me escuché más a mí misma?”. Solamente necesitamos unas mínimas condiciones de silencio y calma para conectar con nosotros/as mismos/as y escuchar con claridad lo que nuestra alma (nuestra sabiduría interna) nos susurra en medio de la confusión y del caos.

“Las intuiciones son el susurro del alma” Jiddu Krishnamurti

Sencillo. Y sin embargo, no resulta tan fácil apearnos un rato de la rueda en la que estamos corriendo, del ritmo de vida acelerado y ruidoso que llevamos: móvil, TV, radio, redes sociales, pitidos, mil actividades y conversaciones con otras personas y con nosotros/as mismos/as…que se resume a menudo en un “¡No me da la vida!”

Por eso, reivindicamos más momentos y espacios para cultivar el silencio (individuales y colectivos), para bajar de revoluciones y tomar perspectiva, para poner orden en nuestra creación, para poder decidir conscientemente entre el estímulo y la reacción, para empezar de nuevo…en definitiva, para escuchar a nuestra alma.

Estamos orgullosas de que Bilbao forme parte de una red mundial de ciudades y organizaciones que propician espacios para ello abiertos a toda la ciudadanía.

Y aunque ya lo hayamos recomendado en algún otro ocasión, ¡no podíamos no hacerlo en este post – pequeña oda al silencio!: el libro – “Biografía del silencio”- de Pablo D’Ors.

Feliz semana.