Si no se mide, no existe

Es una de las frases que escuchamos mucho en entornos laborales. Y estamos de acuerdo que es clave poder medir la evolución, si vamos bien, si vamos mal, si hemos conseguido los objetivos… ¿Pero qué hacemos con los temas para los que no tenemos métricas obvias? Lo humano, las relaciones, la vida al fin y al cabo.

¿Cuánto colaboramos? ¿Cómo de solidaria/o soy? ¿Cuánto me quieres? ¿Cuánto estoy mostrando mi gratitud? ¿Cómo me ha cambiado esta experiencia vital? ¿Cuánto he tocado las narices hoy?

¡Qué cómodo nos resultaría que existiese una balanza para medir lo intangible! Pero es ese, precisamente, el misterio de lo humano.

Edgar Morin, filósofo y sociólogo Francés de 97 años, en una entrevista reciente opinaba al respecto:

“Creo que hay algunas fuerzas de regresión hoy en día y una de ellas viene del interior de nuestra civilización. Es la de concebir a los humanos y al mundo a través de cálculos: el PIB, las estadísticas, los sondeos etc. Pero todo lo que es realmente humano se escapa de esta visión de convertirnos en objetos de cálculo. Todo esto va en detrimento de la antigua solidaridad que existía en las familias, en los pueblos, en el trabajo…”

Qué queremos medir, para qué queremos medir y la dificultad de medir son también temas recurrentes en nuestro Foro de Experiencias de Aprendizaje en Procesos de Transformación Cultural que organizamos por tercera vez hace un mes. Esta vez las organizaciones participantes debatieron sobre la dificultad de correlacionar lo intangible (cultura, valores de un equipo u organización) con lo tangible (resultados o impactos logrados).

Nos quedamos con dos conceptos y la importancia de diferenciarlos (RAE):

Causalidad: “Causa, origen, principio”. Establecer una relación entre una causa y un efecto, es decir, hace referencia a los motivos que originan “algo”.

Correlación: “Correspondencia o relación recíproca entre dos o más cosas o series de cosas.” La relación que se establece es de simple correspondencia o similitud, no de origen.

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Tenemos tendencia a explicar los resultados con los últimos acontecimientos (en cualquier plano de nuestra vida) y a menudo hay más parámetros y que vienen de más atrás que entran en juego. La pregunta debería ser: ¿Cómo podemos relacionar las diferentes acciones/acontecimientos con los resultados actuales?

  • Correlación no implica Causalidad.
  • Sólo si conseguimos establecer una Causa-Efecto es una acción replicable.

Aunque en ocasiones pueda parecer poco satisfactorio no disponer de datos demostrables, de un enfoque lógico-racional, vale la pena no descartar y calificar de inútiles las cosas que no podemos medir – en particular en los entornos donde todo se mide. Podemos desarrollar una visión más holística para abordar e “intentar medir” temas intangibles como las personas, las relaciones, los valores, el liderazgo…

Feliz semana.

….¿Cómo medirás la felicidad de tu semana?

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Donde hay confianza da gusto

Hoy en día a todos/as, en mayor o menor medida, nos toca trabajar en equipo ya sea en nuestra vida privada o en la profesional. A veces con personas que elegimos y puede que esto lo haga más fácil – aunque también puede llegar a ser un inconveniente – pero en general con personas que no hemos elegido y con las que no siempre sentimos afinidad.

En cualquiera de los casos, nuestra habilidad para comunicarnos, nuestra destreza en las competencias conversacionales será básica para un buen trabajo en equipo ya que nuestras relaciones están determinadas por cómo nos comunicamos con las otras personas.

Una buena comunicación entre las personas ayuda a generar confianza que es la base para una buena relación y para “hacer equipo”. Pero hace falta algo más que una buena comunicación porque la confianza es ante todo una apuesta, es una elección consciente por parte de los miembros del equipo. Podemos elegir confiar o no confiar, pero no pretendamos relacionarnos o trabajar en equipo de forma fluida y satisfactoria con alguien de quien desconfiamos.

Se necesita valentía para sacar el tema sobre la mesa cuando se ha producido un malentendido o cuando algo nos ha disgustado, por insignificante que parezca, en lugar de pasarlo por alto por temor o pereza para afrontar conversaciones conflictivas o delicadas. Puede resultar incómodo, pero alimentar la confianza supone atenderla y cuidarla. Cuando un equipo decide que es su responsabilidad cultivar la confianza para hacer que los miembros del equipo se sientan satisfechos y disfruten del trabajo en equipo, se produce un cambio mágico que abre las puertas a la posibilidad, a la creatividad…

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La semana pasada pudimos comprobar una vez más el poder de las conversaciones para cultivar la confianza en una reunión de arranque de proyecto donde varias empresas tenemos que trabajar en equipo. Uno de los miembros puso sobre la mesa un hecho que le había incomodado, habló abierta y tranquilamente sobre su sentir y permitió así aclarar ciertos malentendidos. Gracias a esta conversación pudimos reparar y reforzar la confianza permitiéndonos partir de una nueva base de relación mucho más satisfactoria para todos/as. De lo contrario es muy probable que el desarrollo del proyecto recién estrenado fuera a ser difícil, necesitando más energía y generando menos ilusión. La confianza es un elemento fundamental para emprender proyectos.

Merece la pena atrevernos a abrir conversaciones para crear, alimentar, reparar o reforzar la confianza (no dejemos pasar ningún incidente por tonto que parezca) ya que lo que podemos conseguir a cambio es un lujo.

¿Hay algo que no nos estemos diciendo y que esté impidiendo el buen funcionamiento en los equipos de los que formamos parte?

Feliz semana

El arte por el arte

“¿Por qué ir a museos nos hace bien? (Pourquoi aller au musée fait du bien ?)es el título de un podcast de la radio francesa France inter  que me llamó la atención la semana pasada. Tal vez porque aún tenía en la piel las sensaciones de las visitas al Museo de Bellas Artes y al Museo Guggenheim de Bilbao con mi amiga Isabel y sus hijas durante el puente del 1 de Noviembre, tal vez porque fue exactamente lo que comentamos al finalizar ambas visitas…el caso es que no pude resistirme a escucharlo.

Nos quedamos con algunas ideas debatidas en dicho programa radiofónico que queremos compartir:

“Ir a un museo puede ser una experiencia transformadora por los efectos terapéuticos que puede tener. El encuentro con el arte puede propiciar un encuentro con uno/a mismo/a, algo así como un viaje entre el mundo y uno/a mismo/a.

Los museos son lugares a los que todo el mundo puede acudir, lugares de encuentro, de transmisión y de calma.

En los museos la relación con el tiempo y la noción de tiempo es particular: por un lado tenemos el tiempo de la obra (Antigüedad, Renacimiento etc.) y por otro lado está el tiempo de contemplación que nos damos Y somos nosotros/as mismos/as quienes decidimos la duración del tiempo de observación (algo no tan habitual en estas vidas aceleradas que vivimos donde las agendas mandan).

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En los museos nos autorizamos a sumergirnos en nuestras emociones, a apreciarlas plenamente. Hablamos de la arte-terapia porque el arte puede consolarnos, estimularnos, aburrirnos, darnos asco, darnos esperanza, provocarnos emociones tan intensas hasta hacernos enfermar (el famoso síndrome de Stendhal)…esta conexión directa con nuestras emociones también nos puede suceder contemplando la Naturaleza.

En definitiva, la contemplación de una obra de arte nos permite acceder a nosotros/as mismos/as, es como un diálogo entre lo que el/la artista propone y lo que ello evoca en nosotros/as. Un diálogo sin obstáculos ni impedimentos. Podemos incluso sentir cierta fraternidad con el/la artista al sentir parte de su intimidad, al conocer las razones detrás de su obra etc.

La belleza, las emociones que las obras nos suscitan, compartir la humanidad común con el artista, la calma del lugar…nos llevan a la reflexión, a la introspección, facilitan la apertura de mente”

El Arte como vía de autoconocimiento y también como palanca de transformación social. Como el movimiento Fair Saturday que también se celebra en Bilbao (un movimiento social de carácter cultural y vocación global que se celebra el último sábado de noviembre. Se basa en la organización abierta y participativa de actividades artísticas y culturales apoyando a proyectos sociales).

Aprovechemos pues el poder del arte, de la belleza, de la naturaleza también en los lugares de trabajo. Cuidemos la disposición y estética de las salas de reunión, de las oficinas, de las plantas de producción incluso. Hagámoslas más agradables, más amables, ya que no hay duda de que ello tendrá efectos positivos en las personas.

Feliz semana

¿Quieres ir rápido o quieres llegar lejos?

Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado (Proverbio africano)

“Total…ya lo hago yo, que así va más rápido. Es que pierdo menos tiempo haciéndolo yo que explicándolo y enseñándolo para que quede como quiero”

“¿Entre cuántas personas definisteis la Misión y Visión de esta empresa?”

“Lo pensó el gerente, después lo presentó al Equipo de Dirección y lo publicamos en la web.”

¿Cuántas veces hacemos las cosas nosotros/as mismos/as por avanzar más rápido?

Y aunque sea con la mejor de las intenciones, puede que ese tiempo supuestamente “ahorrado” lo tengamos que “perder” después (y ¡mucho! en ciertos casos), intentando convencer, motivar, seducir a las personas para ir en una misma dirección, conseguir objetivos comunes o hacer que las cosas avancen.

No podemos esperar de nuestros hijos/as, parejas, amigos/as etc. que se comprometan y/ o esfuercen en hacer ciertas cosas si no ven el interés o una buena razón para hacerlo (especialmente si sólo queremos que se hagan “a nuestra manera” y rápido).

Como tampoco nadie persigue un sueño ajeno. Por eso, no podemos pretender que las personas de una organización se adhieran automáticamente y con la mejor de su voluntad a una visión de empresa soñada sólo por unas pocas personas.

La semana pasada tuvimos el gusto de facilitar un proceso de participación con la plantilla de una empresa cliente. Espacios de diálogo y escucha, donde todas las personas de la organización podían aportar sus opiniones e ideas para construir conjuntamente la cultura (los valores, prácticas, estilo de relaciones, de liderazgo) que desean para su empresa alineándola con la estrategia.

Se abrieron varias sesiones en diferentes horarios a lo largo de la semana, noche y fin de semana incluidos para que todas las personas trabajadoras que así lo deseasen pudieran participar sin que su turno de trabajo supusiese un impedimento para ello.

Los procesos de participación son una apuesta e inversión clara en las personas y en los valores por parte de las organizaciones, ya que iniciativas de este tipo (anuales, en el caso de nuestra empresa cliente) requieren de tiempo y recursos, entre otras cosas porque la producción se deja de hacer mientras las personas participan en las sesiones.

Pero el resultado obtenido es tan positivo que puede ser un impulsor para “ahorrar” tiempo y energía después. El hecho de sentirnos escuchados/as y valorados/as, de compartir diálogo, juegos, emociones y debate con personas de nuestra organización con las que no trabajamos en el día a día, el cambiar de espacio y de tareas, el relacionarnos de otra manera (mirarnos como personas y no sólo como profesionales compañeros/as de trabajo) y el construir conjuntamente, contribuye a que el grado de adhesión y de compromiso con lo decidido o elaborado, así como el sentido de pertenencia, sea mayor que si lo hubiese hecho una sola persona por ir más rápido.

Captura de pantalla 2018-10-29 a las 20.16.52“Las personas necesitamos una buena razón para todo. Hacer las cosas porque sí, no sólo no nos motiva sino que normalmente nos exaspera. Necesitamos razones para trabajar, razones para amar y razones para vivir (…) una de las principales tareas de los líderes de equipos es la de favorecer esa conexión entre las aspiraciones individuales y la misión del equipo, entre la razón de ser del individuo y la razón de ser del equipo” (“Remando juntos” de Germán Nicolás)

¿Y qué tal si hacemos más “procesos de participación” también en nuestras familias, parejas o grupos de amigos? Sin duda, llegaremos más lejos construyendo juntos/as…aunque tardemos un poco más.

Feliz semana.

(Foto: John Warburton-Lee)

El peligro de la historia única

Lo bonito de lo sencillo es la profundidad que nos ofrece.

Y nos gusta comprobarlo al leer el manifiesto “El peligro de la historia única” de la escritora Nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie (este libro es la transcripción de su primer discurso TED Talks con más de 4 millones de visualizaciones. Le siguieron otros TED Talks que hicieron aún más famosa a Chimamanda Ngozi Adichie como “Todos deberíamos ser feministas” .

Con su estilo de narrar sencillo, cercano, cálido y a la vez rotundo y profundo, esta mujer enamorada de las historias, tal como a ella le gusta definirse, hace una llamada a rechazar los relatos únicos que reducen a las personas y a las culturas.

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El relato único, afirma en su fabuloso discurso, crea estereotipos, y el problema con ellos no es que sean falsos, sino que son incompletos:

“Insistir solo en las historias negativas supone simplificar mi experiencia (como mujer Africana) y pasar por alto otras muchas historias que también me han formado (…). Convierten un relato en el único relato. Siempre he tenido la impresión de que es imposible conocer debidamente un lugar o a una persona sin conocer todas las historias de ese lugar o esa persona. La consecuencia del relato único es la siguiente: Priva a las personas de su dignidad. Nos dificulta reconocer nuestra común humanidad. Enfatiza en qué nos diferenciamos en lugar de en qué nos parecemos”.

En nuestro trabajo acompañando a equipos y personas, a menudo, facilitamos reflexiones alrededor de situaciones de conflicto, creencias limitantes sobre colaboradores/as, relatos parciales creados para explicar situaciones o conductas complejas etc. donde puede ser muy fácil, rápido y cómodo quedarnos con un relato único. Nuestro rol en estos procesos es el de alertar sobre su peligro.

Y más allá del plano profesional, lo podemos extrapolar a cualquier ámbito de nuestra vida.

Vale la pena hacer el esfuerzo de recabar más información, buscar diferentes perspectivas, desarrollar una mirada más sistémica sobre las situaciones, culturas y personas con las que nos interrelacionamos. Construyamos historias más completas que, en vez de separar, sirvan para unir, para humanizar, para entender(nos) mejor, para posibilitar.

Feliz semana.

Rien ne va plus

De piedra…así nos hemos quedado.

“Los empleados franceses están entre los menos comprometidos de Europa en el trabajo” según el último estudio del Instituto americano Gallup, que arroja cifras escalofriantes como:

Sólo el 6% de los empelados franceses encuestados entre Febrero y Marzo del 2018 dicen estar comprometidos con su trabajo (entendiendo comprometidos, según la definición de Gallup, por implicados con las tareas/proyectos que realizan y sintiendo entusiasmo respecto a sus misiones profesionales). Triste posición que comparten además con España en el ranking de Compromiso de los empleados en países occidentales (seguidos por Italia con el 5%). Y no es que la media Europea con un 10%, sea más optimista – lejos del 33% de empleados americanos que se definen como muy implicados.

¿Cómo se explica esto?

Son varios los factores que en el artículo se presentan y que influyen directamente en las condiciones y en la calidad de vida en el trabajo:

Falta de reconocimiento, de escucha, de formación, de apoyo por parte de los superiores, intensificación del ritmo de trabajo, degradación de las condiciones, medios limitados, culturas y estilos de gestión demasiado rígidos etc.

Históricamente Francia ha tenido un diálogo social muy conflictivo, prácticas de RRHH jerárquicas, un reclutamiento de mandos superiores/directivos por sus competencias técnicas más que por las relacionales… algo que, creemos, podríamos extrapolar a otros países latinos también.

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Las nociones de compromiso y de auto-superación, dice el estudio, son más anglosajonas. En EEUU y Canadá, los asalariados tienen menos expectativas vis a vis de sus empleadores. El trabajo es percibido más como una actividad de desarrollo y satisfacción, a diferencia de países como Francia o España donde está más asociado a una obligación y fuente de ingresos.

Este nivel de insatisfacción influye en el crecimiento del consumo de fármacos para poder seguir el ritmo, aliviar el sufrimiento etc.

El artículo termina calculando el coste que la rotación, absentismo, accidentes de trabajo, bajas etc. supone para Francia este año (97000 millones de €), proponiendo algunas buenas prácticas que las empresas no deberían subestimar como por ejemplo el coaching al más alto nivel y el fomento de la autonomía y asunción de responsabilidad de las personas y equipos.

En definitivas cuentas, no nos podemos permitir tanta insatisfacción e infelicidad en el trabajo. No sólo por el coste económico tan elevado que representa para países y empresas, sino también porque al descuidar las necesidades de las personas (de supervivencia, de pertenencia, de autoestima y de un propósito superior o transcendencia) estamos contribuyendo a enfermar nuestra sociedad, comprometiendo nuestro futuro.

Por eso, ¡sí!, creemos profundamente y seguiremos en nuestro empeño de trabajar la conciliación de la vida laboral y familiar, el coaching individual y de equipos, la escucha y conversaciones respetuosas y posibilitadoras, la formación, el liderazgo basado en valores, esto es, culturas y modelos de relaciones sanos en las organizaciones como palancas de transformación para la Sociedad.

Estamos en un cambio de época y no hay más que escuchar lo que las nuevas generaciones esperan para su vida laboral: “Yo quiero ser feliz en el trabajo” (respuesta real de un candidato en su proceso de reclutamiento).

¡Tenemos un reto apasionante por delante!

Feliz semana.

Foto: By Ryan McGuire

Nunca es tarde

Imagínate que estás solo/a en el extranjero y entablas una conversación agradable con una persona desconocida que no tiene nada que ver con tu entorno, ni te va a juzgar.

¿Qué le contarías sobre ti? ¿Cómo contarías la película de tu vida hasta hoy?

Puede ser una comedia, un thriller, una historia de amor, de superación, un drama…

Somos nosotros/as, conscientemente o no, quienes decidimos el género de nuestra película, de la historia que (nos) contamos sobre nuestra vida, nuestras relaciones, nuestro trabajo, sobre nosotros/as mismos/as en definitiva.

La manera en que percibimos e interpretamos nuestro entorno y relaciones nos lleva a estar en el mundo, a contarlo, de una manera concreta. El lenguaje no sólo describe la realidad sino que por medio de él generamos nuestra realidad.

Cuando contamos nuestra historia sobre el pasado o sobre el futuro, mostramos nuestras creencias, nuestros valores, nuestras virtudes. Y el modo de contarlo nos conecta con ciertas emociones que pueden empoderarnos o limitarnos.

Revisar nuestro relato(s) (lo que significa cuestionar nuestro sistema de creencias) y hacernos cargo de las emociones con las que nos conecta y de las posibilidades que éstas nos abren o cierran, puede ser el primer paso para escribir, para contar nuestra historia de la manera que conscientemente elijamos y así transformar el mundo que habitamos.

El título del libro del psiquiatra y psicoterapeuta finlandés Ben Furman  Nunca es tarde para tener una infancia feliz” (“Es ist nie zu spät, eine glückliche Kindheit zu haben”), nos encanta no sólo por ser ingenioso y gracioso, sino por el mensaje de esperanza que expresa: nunca es tarde para hacer otra lectura de nuestra vida y convertirla en paz y fortaleza. Está en nuestras manos.

Nos parece que el Coaching Ontológico (proceso de aprendizaje transformacional que cuestiona los modos de percibir e interpretar el mundo y a operar con mayor protagonismo y proactividad) y el Storytelling (el arte de contar una historia de tal forma que crea significado personal y una emoción positiva que inspira a la gente a tomar una acción) pueden ser útiles para evaluar las circunstancias de nuestra vida de una forma que nos ayude a aprender y a tomar decisiones que estén a nuestro servicio. A narrar un relato que empodere.

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Y aunque ya lo hayamos recomendado en alguna otra ocasión, siempre es placentero volver a echar una ojeada al libro “The Story Factor-Inspiration, Influence, and Persuasion through the Art of Storytelling” de Annette Simmons.

Feliz semana

Con otros ojos…

De vuelta ya tras unas semanas de ocio y descanso, andaba pensando estos días que además de tomar distancia respecto a nuestra cotidianidad, las vacaciones también sirven para mirar desde otro ángulo el lugar donde vivimos todo el año.

“Al final lo que tenemos en casa es lo que menos conocemos”…

“La gente de fuera visita más museos y organiza más planes interesantes en nuestro entorno que los que vivimos aquí”…

Queriendo pues mirar lo conocido más de fuera, más de turista, la semana pasada participé en la excursión Flysch at night – un safari intermareal nocturno” en el Flysch de Zumaia. ¡Un super plan que os recomendamos probar!

Conozco muy bien este lugar desde mi infancia, pero la fauna y sonidos particulares de la naturaleza por la noche y las interesantes y apasionadas explicaciones del guía, hicieron que se revelase ante nosotros/as una nueva versión del Flysch: un universo que aunque nos pareciera nuevo, siempre ha estado y está ahí.

Ahora que empezamos el nuevo curso, ahora que iniciamos poco a poco la transición del modo “verano”- orientados/as al exterior y al esparcimiento- al modo “otoño”- recogimiento-, puede ser un buen momento para hacer un ejercicio consciente de tratar de ver lo que no vemos a primera vista en nuestra cotidianidad, en nuestra rutina, en nosotros/as mismos/as…y reconocerlo para convertirlo en fortaleza.

Precisamente, como la reflexión que provocó en un amigo la foto que inocentemente tomó a un espejo de decoración Tailandesa y que mirándolo con más atención y profundidad descubrió en él la figura de un anciano monje budista. Bonita metáfora de que las respuestas a nuestras preguntas, dudas, temores… están en el fondo de nosotros mismos/as, aunque nos parezcan escondidas. No hay más que reforzar la calidad de nuestra atención para ver lo que no se ve.

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Y con este post ¡volvemos a las andadas con el nuevo curso!

Feliz semana

¡Redondo y rotundo!

100…ni más ni menos…

100 posts que nos han permitido seguir “cerrando círculos” desde aquel 01 de Abril del 2014 (“Y de repente…el círculo se cierra”) donde dimos por inaugurado este espacio virtual sin ninguna pretensión más que la de compartir, divertirnos y disfrutar contando. Posts en los que, a partir de episodios que vivimos u observamos, compartimos las reflexiones que éstos nos provocan….desde hace más de 4 años cada 15 días.

Y cómo no, 100 es una cifra que pide celebrarla con todos vosotros/as, que sois quienes dais sentido a este blog y que con vuestros comentarios, ya sean virtuales o en persona – “Que sepáis que soy lector/a de vuestros posts”-, nos animáis a continuar relatando lo que vemos desde nuestras “gafas”.

Muchas gracias, Mila esker, Merci beaucoup, Danke schön, Thank you!

Porque gracias al compromiso que hemos adquirido con este espacio, tenemos las antenas más desplegadas y miramos con una mayor conciencia lo que sucede a nuestro alrededor para “hilarlo” con nuestro trabajo, con otras ideas, con imágenes y con un título. Nos exige ponernos en la piel de “ustedes”, pensar cómo lo relataríamos a una persona que tiene escasos 3 minutos de atención, preguntarnos si a nosotras nos gustaría que nos lo contasen, aplicarnos en la manera de escribirlo para que resulte ameno…en definitiva, nos exige mantener nuestros sentidos en forma. Y eso nos aporta, aprendemos, nos hace sentir vivas.

Hace 4 años, el pudor nos frenaba y temíamos que este ejercicio pudiera acabar resultando una carga de trabajo. ¿Quién nos iba a decir que “Los Episodios Equilia” nos iban a aportar tanto?

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Así que éste es un post de celebración: ¡Hoy brindamos por el post número 100, por todos/as vosotros/as y por las merecidas vacaciones de verano que iniciamos! ¡Chín-chín!

Nos tomamos unas semanas de descanso para recargar pilas y volver con más historias que contar a finales de Agosto. Hasta entonces, os deseamos ¡UNAS FELICES VACACIONES DE VERANO!

Y para quienes todavía no habéis comenzado a hacer el equipaje… aquí os dejamos “Los 25 libros más recomendables para meter en la maleta este verano” (https://www.trendencias.com/libros-y-literatura/25-libros-recomendables-para-meter-maleta-este-verano)

Aprendiendo a nadar con la marea

Recuerdo, mientras viajo en tren, a aquel compañero de trabajo que me contaba que su hija pequeña no le saludaba hasta que se quitara el traje al llegar a casa: Traje à “mi padre está trabajando”à “mi padre no está en disposición de ESTAR realmente conmigo”à”¿para qué hacerle caso?”

 Llevaba muy mal aquellos “desprecios” de su hija hasta que decidió convertir el obstáculo en recurso, nadar con la marea y no en su contra. Hizo del momento de quitarse el traje un ritual para ir desactivando poco a poco el “chip trabajo” y adentrarse en una disposición interior de “familia”.

Durante el mes de Julio trato de escaparme los fines de semana al precioso pueblo costero donde siempre he veraneado, Zumaia. Me gusta viajar ahí en tren aunque tarde más en llegar. El placentero tracatrá del tren (¡como dice la canción!), observar paisajes que no siempre se ven desde la carretera, leer sin marearme…para mí son sinónimos de vacaciones y me doy cuenta de que, al igual que a mi compañero de trabajo, el viaje en tren se ha convertido en una estupenda transición del modo Ciudad- trabajo-estrés a Mar-playa-familia-relajación.

En estos tiempos de hiperconectividad e inmediatez resulta muy útil desarrollar la capacidad de estar presente, con toda nuestra atención, en cada momento, tarea y personas con las que nos interrelacionamos, sin dispersarnos, sin pretender llegar a todo a la vez… y pareciera que no es algo tan sencillo.

Captura de pantalla 2018-07-16 a las 20.11.30Técnicas de mindfulness, de yoga, hacer alguna actividad deportiva o artística… ayudan a hacer la transición del trabajo a la vida personal o familiar, pero además también podemos desarrollar pequeños y sencillos rituales diarios y/o símbolos para ello: quitarse el traje de trabajo o desmaquillarse al llegar a casa, escuchar o cantar una canción concreta, elegir caminos diferentes para ir al trabajo o a casa, respirar de manera consciente varias veces en el ascensor …cada persona puede inventarse el suyo, es cuestión de creatividad, de mirar la rutina con gafas diferentes.

El poder de los rituales, del lenguaje visual y metafórico es inmenso ya que con una sola palabra, imagen, gesto, olor, sabor o sonido podemos activar el estado emocional y la disposición mental que necesitamos para dar una respuesta óptima a cada situación. Por eso, lo tenemos muy en cuenta en los procesos de coaching tanto individual como de equipos que facilitamos, al entender que pueden ser excelentes catalizadores de los recursos, del potencial de las personas y equipos.

Os recomendamos el libro “Poder sin límites” de Anthony Robbins donde encontraréis varias técnicas y ejercicios de Programación Neurolingüística (PNL) que os pueden ayudar a ello.

Feliz semana veraniega